¿El 'Arca de Noé'? Arqueólogos descubrieron una extraña formación en el monte Ararat, según estudio científico
Desde el siglo XIX, múltiples expediciones han buscado evidencia de la Arca en esta región. Materiales marinos y otros indicios sugieren actividad humana desde el período Calcolítico.
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Un reciente hallazgo arqueológico en el monte Ararat, Turquía, renovó el debate internacional sobre la ubicación de la legendaria Arca de Noé. Investigadores descubrieron restos de material orgánico con una antigüedad de 4.800 años, lo que respalda teorías sobre un gran diluvio ocurrido en tiempos remotos. Este descubrimiento avivó la discusión sobre la historicidad del relato bíblico, sugiriendo posibles conexiones con eventos geológicos en la región.
Durupınar es el foco de una nueva excavación controlada por el grupo Noah’s Ark Scan. El equipo ha detectado estructuras angulares y un vacío en las profundidades de la montaña que podrían corresponder a la forma de una embarcación. Según la tradición bíblica, la embarcación habría quedado varada en esta colina tras la lluvia hace aproximadamente 5.000 años.
Búsqueda constante del hecho bíblico
Desde el siglo XIX, con el naturalista alemán Friedrich Parrot, numerosas expediciones trataron de localizar pruebas de su existencia. Las tradiciones armenia y judía también coinciden en que el Arca descansó en este lugar, y en el siglo I los armenios ya aseguraban que aún quedaban restos.
Las investigaciones, lideradas por la Universidad Maimónides, encontraron materiales marinos y arcilla que coinciden con la narrativa bíblica. Dirigidos por el doctor Faruk Kaya, el análisis sugiere que la región podría haber albergado actividad humana desde el período Calcolítico. A pesar de que los indicios son preliminares, otros investigadores del grupo apuntan a que la evidencia sugiere que la historia del navío podría tener fundamentos reales.
Exploraciones desde tiempos antes
Identificada por primera vez en 1948, esta zona geológica fue objeto de exploración durante varias décadas. Indagaciones revelan indicios de actividad humana en la zona entre 5.500 y 3.000 a.C., lo que ha reforzado la teoría de que la estructura podría corresponder a una embarcación artificial.
Según el investigador Andrew Jones, estos resultados son exactamente lo que se esperaría encontrar si se tratara del Arca de Noé, conforme a las especificaciones bíblicas.
La primera observación fue realizada en 1959 por el capitán Ilhan Durupınar, quien, al analizar fotos aéreas de la región, notó una forma similar a un barco. Esta detección dio lugar a investigaciones posteriores, y en 1989, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía declaró la zona como "sitio natural protegido", reconociendo su posible valor arqueológico.























