Ciencia

Casi 170 billones de piezas de plástico flotando en el océano: los satélites ayudan a cartografiar dónde se encuentran

El problema de la contaminación oceánica es aún mayor, ya que la gran mayoría del plástico se hunde y forma nanoplásticos, que no son detectados por métodos convencionales.

Los satélites que ayudaron a cartografiar dónde se concentran 170 billones de piezas de plástico en nuestros océanos. Foto: Terry Virts / NASA
Los satélites que ayudaron a cartografiar dónde se concentran 170 billones de piezas de plástico en nuestros océanos. Foto: Terry Virts / NASA

Se estima que alrededor de 171 billones de fragmentos de plástico flotan actualmente en la superficie de los océanos del planeta. La cifra, que se ha convertido en una de las más citadas sobre contaminación marina, proviene de un modelo científico elaborado a partir de décadas de muestreos en distintas regiones del mundo. Sin embargo, lo más llamativo es que los satélites que ayudaron a confirmar dónde se concentran estos residuos no fueron diseñados para detectar plástico.

En realidad, los dispositivos espaciales fueron creados para estudiar huracanes y medir la velocidad del viento sobre el océano. Pero un hallazgo inesperado permitió reutilizar su tecnología para identificar zonas con alta acumulación de microplásticos, lo que abre una nueva herramienta para estudiar la contaminación marina a escala global.

Un cálculo basado en décadas de datos oceánicos

La estimación más difundida sobre la basura flotante proviene de un estudio publicado en 2023 en la revista PLOS ONE, liderado por el investigador Marcus Eriksen. El trabajo recopiló datos de 11.777 estaciones oceánicas analizadas entre 1979 y 2019.

Los científicos calcularon que en la superficie marina hay entre 82 y 358.000.000.000.000 partículas plásticas, con una cifra central de aproximadamente 171.000.000.000.000. Es decir, el número popularizado en titulares es un promedio estadístico y no un conteo exacto.

El análisis también advierte que la cantidad de plástico flotante ha aumentado de forma acelerada desde 2005 y seguirá creciendo si no se aplican medidas globales para reducir el uso y vertido de residuos.

Además, incluso si este miércoles se detuviera por completo la entrada de plásticos al mar, gran parte de los fragmentos actuales podría permanecer flotando durante más de un siglo antes de degradarse, hundirse o ser ingeridos por organismos marinos.

Satélites creados para huracanes detectaron otra señal inesperada

La misión espacial responsable de este hallazgo indirecto es CYGNSS (Cyclone Global Navigation Satellite System), desarrollada por la NASA para medir vientos en ciclones tropicales.

Estos satélites analizan cómo las señales GPS rebotan sobre la superficie del mar. Cuando el océano está agitado, la señal se dispersa de una forma determinada; cuando está más lisa, cambia su patrón.

Investigadores de la Universidad de Michigan detectaron que algunas zonas del océano aparecían anormalmente suavizadas en áreas donde modelos oceánicos predecían altas concentraciones de plástico.

La explicación más aceptada es que sustancias asociadas al plástico, como aceites, detergentes y compuestos orgánicos, forman una película superficial que reduce pequeñas ondas del agua. Así, los satélites no ven directamente el plástico, sino el efecto que genera sobre la superficie marina.

El gran problema invisible bajo el agua

Aunque el hallazgo ayuda a ubicar acumulaciones superficiales, los científicos reconocen una gran limitación: la mayor parte del plástico podría no estar flotando.

Cada año ingresan al océano entre 9 y 14 millones de toneladas métricas de plástico, pero solo una pequeña fracción aparece en la superficie. Este desfase se conoce como la “paradoja del plástico perdido”.

Estudios recientes sugieren que enormes cantidades se fragmentan en nanoplásticos, partículas tan pequeñas que no pueden ser detectadas por redes convencionales ni por satélites.

Esto significa que los 171 billones de piezas visibles representan solo una parte del problema. Debajo de la superficie podría esconderse un volumen mucho mayor de contaminación que todavía escapa a las herramientas de monitoreo actuales.

google iconPrefiero a La República en Google

Recetas

Ofertas

Últimas noticias

Ciencia

Estados Unidos

Política