Científicos revelan una señal inquietante: el océano Atlántico podría debilitarse más del 50% y alterar el clima del mundo hacia 2100
El debilitamiento de la AMOC alterará las precipitaciones en regiones como Europa y África, y aumentará el riesgo de sequías y ascensos del nivel del mar en América.
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La Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC) encara un declive drástico hacia el cierre de la presente centuria. Según una investigación en Science Advances, este sistema regulador perdería más del 50% de su fuerza para el año 2100 bajo un escenario de emisiones moderadas. Esa cifra supera las estimaciones previas y sugiere una alteración profunda en la redistribución de calor y nutrientes que la NOAA asocia con la estabilidad de lluvias, ecosistemas y niveles costeros.
Esta 'cinta transportadora' oceánica resulta vital para el equilibrio térmico entre los trópicos y el norte del planeta. Pese a la gravedad del pronóstico, el IPCC aclara que dicho mecanismo 'muy probablemente' menguará durante el siglo XXI. No obstante, el organismo mantiene una confianza media en que la estructura no experimente un colapso abrupto antes del próximo centenario, aunque las consecuencias de su ralentización sean ya una preocupación científica mayor.

Esta "cinta transportadora" oceánica resulta vital para el equilibrio térmico entre los trópicos y el norte del planeta. Foto: NASA/Goddard Space Flight Center
¿Qué impacto tendrá el colapso de las corrientes atlánticas en el clima mundial?
La AMOC opera mediante un sistema de circulación donde el agua cálida viaja hacia el Atlántico Norte, se enfría y gana densidad para descender hacia las profundidades. Este ciclo vital depende estrictamente de la salinidad y la temperatura. Según la NOAA, el proceso conforma una 'gran cinta transportadora oceánica' que regula el intercambio de calor mediante la formación de hielo marino y el hundimiento de masas densas.
El calentamiento global y el deshielo de Groenlandia inyectan volúmenes masivos de agua dulce en el océano, lo cual reduce la concentración salina y la densidad del líquido. Al perder densidad, el flujo superficial encuentra dificultades para sumergirse, lo que provoca una desaceleración drástica en la maquinaria termohalina. Carbon Brief destaca que ese fenómeno modifica el balance regional, mientras Portmann advierte que "estamos más cerca de un estado crítico que es preocupante".

Estudios estadísticos recientes sugieren que el debilitamiento alcanzará niveles de entre el 43% y el 59% para el año 2100. Foto: @rahmstorf/X
Estudios estadísticos recientes que utilizan restricciones observacionales sugieren que el debilitamiento alcanzará niveles de entre el 43% y el 59% para el año 2100. Instituciones como el MIT Climate Portal anticipan que tal alteración desplazará la franja tropical de lluvias y transformará el clima mundial. Pese a que investigadores del CNRS piden cautela sobre la magnitud del impacto, existe un consenso científico sobre la inminente ralentización de este motor climático.
¿Cuáles son las regiones con mayor riesgo ante un posible colapso climático?
Europa destaca como una de las áreas más vulnerables debido a su dependencia del calor atlántico para moderar el clima invernal. Aunque un desplome total de la AMOC no tiene confirmación para el presente siglo, diversos modelos de impacto sugieren peligros de enfriamiento regional, inviernos severos y un marcado estrés agrícola.
La afectación climática alcanzaría también a África, América y Asia de forma significativa. Según advierte la NOAA, el debilitamiento de esta corriente oceánica provocaría sequías en el sur africano y un ascenso del nivel del mar en el litoral este estadounidense. Por su parte, el MIT indica que estas alteraciones modificarían las lluvias en Sudamérica, trastornarían el monzón indio y desplazarían la banda tropical de precipitaciones, lo cual compromete la seguridad alimentaria global.

Carbon Brief destaca que ese fenómeno modifica el balance regional. Foto: NASA/Goddard Space Flight Center
¿Cómo evolucionará el estudio de la corriente AMOC ante el cambio climático?
La prioridad científica actual reside en robustecer la vigilancia del océano mediante la red RAPID, situada entre Bahamas y Canarias. Los expertos buscan prolongar los registros de datos actuales para diferenciar las oscilaciones cíclicas del ecosistema frente a las alteraciones derivadas de la actividad industrial. Según indica Carbon Brief, resulta imperativo acumular varias décadas de mediciones constantes que permitan validar con exactitud el impacto del calentamiento global sobre estas masas hídricas.
El enfoque secundario promueve la mitigación de gases contaminantes y el diseño de estrategias preventivas ante posibles desastres. Pese a la falta de consenso total, la comunidad académica advierte una transformación climática acelerada que exige precaución inmediata. “Lo que sí es seguro es que el clima se está calentando rápidamente”, sentenció Fabien Roquet, profesor en la Universidad de Gotemburgo. Asimismo, Sevellec puntualizó que “un solo artículo no zanja un debate científico”, pero la investigación reciente escala la urgencia por gestionar peligros en zonas costeras y seguridad alimentaria.


































