Un gigante oculto en el océano: la cascada más alta del mundo de 3.5 km que desafía las leyes de la naturaleza y no está en Venezuela
La formación de la catarata data de la última glaciación, entre 17.500 y 11.500 años, y es clave para el clima del planeta.
- China desafía al mundo con una gigantesca escalera eléctrica de 905 metros que permite un recorrido al aire libre por 20 minutos
- Científicos de EE.UU. logran convertir residuos plásticos en gasolina y diésel con un rendimiento cercano al 60%

Bajo las gélidas corrientes situadas en el Atlántico Norte se encuentra una de las maravillas naturales más extraordinarias del mundo: una cascada submarina gigantesca que supera con creces en altura a cualquier caída de agua sobre tierra firme. La formación triplica la elevación del Salto del Ángel venezolano con sus aproximadamente 3.500 metros. La National Ocean Service de EE.UU. (NOAA) valida estas dimensiones y destaca la escala masiva y ubicación estratégica del fenómeno.
Esta colosal catarata permanece oculta para la vista humana y los satélites, por lo que el conocimiento científico proviene del uso de tecnología oceanográfica avanzada. Sus herramientas revelan un sistema dinámico que transforma la concepción clásica sobre las caídas de agua, consolidándose como un hallazgo fundamental para entender la geografía del lecho marino y la circulación global.

Las gélidas aguas de la enorme catarata fluyen hacia el sur desde los mares nórdicos.
¿Cuál es el coloso invisible considerado la cascada submarina más alta del mundo?
La catarata submarina del Estrecho de Dinamarca se ubica en el canal que separa Groenlandia e Islandia. En ese punto, las gélidas corrientes del mar del Norte colisionan con el flujo menos frío del mar de Irminger. Puesto que la densidad del agua fría es superior, esta desciende de forma abrupta desde los 400 metros de profundidad hasta alcanzar niveles por debajo de los 3.000 metros.
El origen de esta maravilla geológica data de la última glaciación, periodo comprendido entre hace 17.500 y 11.500 años. Durante esa época, los glaciares esculpieron el relieve del lecho marino y configuraron la topografía actual. Gracias a la estructura, el líquido denso avanza sin barreras hacia las cuencas oceánicas profundas. Lejos de ser un desplome súbito como las caídas terrestres, este fenómeno constituye un flujo constante que actúa como un motor esencial para la dinámica global del océano.
Al comparar esta fuerza de la naturaleza con hitos geográficos, los datos son contundentes. El coloso sobrepasa al Salto Ángel en Venezuela, cuya altura de 979 metros lo sitúa como la más alta sobre la tierra firme. Asimismo, su caudal deja pequeño al de las Cataratas del Niágara, ya que moviliza millones de metros cúbicos por segundo. Mientras que Iguazú o Victoria destacan por su atractivo visual, esta corriente sumergida mantiene el equilibrio de las circulaciones marinas vitales.
Impacto y exploración de la catarata en el Atlántico Norte
La colosal catarata permanece oculta debido a su ubicación submarina. La ciencia detecta este flujo mediante mediciones de salinidad, temperatura y densidad, junto a estudios batimétricos que trazan la pendiente del lecho marino. Al carecer de miradores o rutas turísticas, el fenómeno resulta inaccesible para el público general; de hecho, el espectáculo ocurre a cientos o miles de metros bajo la superficie, donde solo operan sonares multihaz y sensores oceanográficos avanzados.
Este sistema desempeña un papel crucial en la estabilidad del clima terrestre y la salud de los ecosistemas marinos. Como pieza fundamental de la circulación termohalina, la caída de agua gélida redistribuye el calor global para regular patrones climáticos en Europa y América del Norte. Aunque sea invisible para quienes navegan o vuelan sobre el Atlántico, su motor hídrico sostiene el equilibrio térmico del planeta y garantiza la supervivencia de diversas especies en latitudes distantes.
¿Cuáles son las cataratas históricamente más altas del mundo?
Aunque el gigante submarino del Estrecho de Dinamarca supera con creces cualquier cascada conocida, las tradicionales más altas reconocidas por fuentes de viaje como Civitatis son las siguientes:
- Salto Ángel, Venezuela —considerado el más enorme del mundo sobre tierra.
- Cataratas de Tugela, Sudáfrica —segundo puesto con 948 m.
- Cataratas Victoria, entre Zimbabue y Zambia.
- Cataratas del Iguazú, entre Brasil y Argentina.
- Cataratas del Niágara, entre Canadá y EE.UU.
- Cascada Skógafoss, Islandia.
- Cascada Vinnufallet, Noruega.
- Salto Yosemite, EE.UU.
- Cataratas de Olo’upena, EE.UU.
- Cataratas Epupa, Namibia.
































