Biólogos descubren que una ave aprendió a usar la geometría como una herramienta para sobrevivir
Casi del tamaño de una paloma, estos córvidos destacan por su comportamiento estratégico al cazar. A menudo, se los confunde con los cuervos debido a su aspecto similar.
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Un experimento reveló que las cornejas negras (Corvus corone) son capaces no solo de identificar patrones visuales, sino también de distinguir regularidades geométricas para interpretar su entorno. Esta especie, considerada una de las más destacadas dentro de la inteligencia animal, sobresale por su avanzada capacidad para procesar información visual.
El estudio del neurocientífico alemán Andreas Nieder fue realizado en laboratorio con dos ejemplares adultos, los cuales interactuaron con una pantalla táctil que mostraba seis figuras distintas. De ellas, solo una presentaba una irregularidad geométrica. Las aves debían distinguir cuál era diferente, y lo hicieron con un nivel de precisión notable.

A estas aves se les entrenaron para interactuar con pantallas táctiles. Foto: Animalia Bio
¿Cómo estos animales reconocen formas geométricas?
El experimento consistió en entrenar a estos córvidos (familia de cuervos y urracas) para identificar irregularidades dentro de un conjunto de figuras. Las cornejas lograron señalar el elemento “fuera de lugar” en más de la mitad de los intentos. En la primera fase, una acertó en el 50% de los casos y la otra alcanzó el 60%, en una tarea cuya probabilidad de éxito aleatorio era del 16,7%. Estas cifras evidencian un grado de percepción visual poco común en especies no humanas.

Los aves iniciaron la prueba moviendo su cabeza frente a la pantalla cada vez que aparecía un estímulo. Foto: Science Advances
La dificultad aumentó cuando las figuras fueron rotadas o escaladas. Aun así, continuaron detectando la anomalía sin entrenamiento adicional. Los investigadores utilizaron cuadriláteros con ligeras variaciones en ángulos y paralelismo, y observaron que cuanto más regular era el patrón, más fácil resultaba detectar la diferencia. Este comportamiento sugiere una capacidad de análisis visual complejo, aunque sin implicar un razonamiento matemático formal como el humano.
Una herramienta que favorecería su supervivencia
Las cornejas, que divergieron de los primates hace más de 300 millones de años, mostraron sesgos perceptivos similares a los humanos. Tanto ellas como nosotros enfrentamos mayores dificultades al reconocer ciertas formas regulares, como los rombos, pese a su simetría.
Este tipo de hallazgos refuerza lo que se sabe sobre la inteligencia animal y sugiere que la capacidad de distinguir patrones geométricos podría cumplir funciones clave en la naturaleza, como detectar presas, evitar depredadores o desplazarse en entornos complejos. Además, abre nuevas preguntas sobre la evolución de las habilidades cognitivas en especies muy distintas entre sí.
























