China posee la respuesta sobre el origen del vuelo de las aves: un fósil jurásico descubierto desafía las teorías actuales
Un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature revela que un fósil icónico de la paleontología presenta limitaciones tras un nuevo hallazgo en China.
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Durante más de un siglo, el origen del vuelo de las aves ha estado dominado por una sola figura fósil: Archaeopteryx, hallado en Alemania y considerado la primera ave conocida. Sin embargo, nuevos hallazgos en China están obligando a los científicos a replantear cuándo, cómo y cuántas veces surgió el vuelo aviar durante la era de los dinosaurios.
Un artículo publicado en la revista Nature bajo el título “How did birds evolve? The answer is wilder than anyone thought” plantea que la evolución de las aves fue mucho más compleja de lo que se creía. El descubrimiento de un fósil jurásico en el sureste del país asiático, junto con nuevas técnicas de análisis aplicadas a ejemplares clásicos, sugiere que las aves ya estaban diversificadas hace unos 150 millones de años y que el vuelo pudo haber evolucionado de forma paralela en distintos linajes.

El hallazgo de plumas terciarias permite entender mejor cómo volaba el Archaeopteryx. Foto: Delaney Drummond/Museo Field
El fósil clave que nunca dio todas las respuestas
Descubierto en la década de 1860, Archaeopteryx se convirtió en un símbolo de la teoría de la evolución al combinar rasgos de dinosaurio —dientes, cola larga y garras— con plumas propias de las aves modernas. Su hallazgo, poco después de la publicación de El origen de las especies de Charles Darwin, fue interpretado como una prueba irrefutable de la transición entre reptiles y aves.
Sin embargo, su anatomía siempre generó dudas. Aunque poseía plumas aptas para el vuelo, carecía de un esternón óseo desarrollado, esencial para anclar los músculos necesarios para un aleteo potente. Para muchos investigadores, esta especie era un volador torpe, más cercano al planeo que al vuelo sostenido, lo que dejaba abiertas preguntas fundamentales sobre el origen real del vuelo aviar.

El paleontólogo Min Wang señala los huesos de la cola fusionados de Baminornis, un ave jurásica descubierta en China. Foto: Jin Liwang/Xinhua/Alamy
La segunda ave del Jurásico hallada en China
El panorama cambió en febrero de 2025 con la descripción de Baminornis, un ave jurásica descubierta en la fauna de Zhenghe, en la provincia china de Fujian. Según el estudio publicado en Nature, este animal tenía un rasgo sorprendente: un pigóstilo completamente formado, un hueso corto producto de la fusión de las vértebras de la cola, característico de las aves modernas.
Este detalle es crucial porque Archaeopteryx, contemporáneo de Baminornis, carecía de esta estructura. Para el paleontólogo Min Wang, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín, esto indica que las aves ya estaban experimentando distintas soluciones anatómicas para el vuelo a finales del Jurásico. “Las primeras aves pudieron haberse originado antes de lo que pensábamos”, señala el investigador.
Un origen más antiguo y diverso de lo que se creía
La coexistencia de estas dos especies, con anatomías tan distintas, sugiere que la diversificación de las aves comenzó mucho antes del final del Jurásico. Para Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo, estos hallazgos indican que las aves ya estaban explorando distintos estilos de vuelo y adaptaciones aerodinámicas cuando los dinosaurios aún dominaban la Tierra.
No obstante, otros científicos piden cautela. Jingmai O’Connor, del Museo Field de Chicago, advierte que el registro fósil del Jurásico sigue siendo extremadamente escaso y que las interpretaciones iniciales pueden cambiar con nuevos hallazgos. Aun así, el consenso es claro: China se ha convertido en una pieza clave para entender el origen del vuelo, y el misterio de cómo los dinosaurios conquistaron el aire está lejos de resolverse.




















