Españoles plantean que la Gran Pirámide podría tener hasta 12.000 años y no haber sido construida por el Antiguo Egipto
Una investigación difundida en Academia.edu propone que las pirámides de Giza podrían ser mucho más antiguas que la cronología aceptada por la egiptología.
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Científicos vinculados a instituciones españolas han planteado una hipótesis que cuestiona la cronología tradicional de las pirámides de Giza. El investigador independiente António Ambrósio, relacionado con la Universidad Autónoma de Barcelona, difundió un estudio en la plataforma Academia.edu en el que propone que la Gran Pirámide podría tener hasta 12.000 años de antigüedad. Aunque el estudio ha circulado en plataformas digitales, la comunidad académica internacional mantiene la datación del 2500 a.C. basada en hallazgos documentales recientes.
El trabajo, titulado The Pyramids of Giza: Legacy of an Unknown Civilization, propone que el complejo monumental habría sido construido por una cultura avanzada anterior al Egipto dinástico. La propuesta se basa en el análisis de distintos elementos arqueológicos, constructivos y astronómicos asociados al conjunto arquitectónico.

La pirámide de Menkaure o Micerino, fue construida entre 2490-2472 a. C. Foto: Wikimedia
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¿Qué revela la investigación sobre el origen y la construcción de las pirámides de Giza?
El documento plantea revisar la interpretación aceptada por la egiptología, que sitúa el levantamiento de la Gran Pirámide durante el reinado del faraón Keops, alrededor del año 2500 a.C. Según esa visión, este tipo de arquitectura monumental evolucionó progresivamente desde las mastabas hasta alcanzar su máximo desarrollo en la IV Dinastía.
La investigación sugiere una secuencia diferente. De acuerdo con esta hipótesis, estos monumentos habrían existido previamente y las estructuras posteriores del antiguo Egipto representarían intentos de reproducir ese modelo arquitectónico mediante técnicas menos refinadas.
¿Qué elementos señala el autor para cuestionar la fecha establecida por la cronología tradicional?
El estudio señala varios aspectos que el investigador considera relevantes dentro del complejo de Giza. Uno de ellos es la ausencia de restos momificados atribuidos con certeza a los faraones en las tres pirámides principales, incluido el sarcófago vacío hallado en la Gran Pirámide.
El documento también menciona la precisión de la nivelación en la base del monumento, la calidad de los cortes en bloques de granito de la llamada Cámara del Rey, la posible erosión hídrica observada en la Esfinge y la alineación astronómica de las estructuras con el cinturón de Orión.

El sarcófago de Nesitaudjatakhet no es el único que presenta elementos relacionados con la Vía Láctea. Foto: IStock
¿Qué dice la egiptología sobre estas interpretaciones?
La cronología aceptada por la mayoría de los especialistas sitúa la construcción de las pirámides de Giza durante la IV Dinastía del antiguo Egipto. Diversas evidencias arqueológicas respaldan esta datación, entre ellas inscripciones, registros logísticos hallados en papiros y restos de canteras vinculadas al proyecto constructivo.
Según esta interpretación, los monumentos formaban parte de complejos funerarios reales. Para sostener la existencia de una civilización anterior responsable de su edificación, sería necesario encontrar evidencias arqueológicas directas, como asentamientos, herramientas o restos humanos asociados a esa cultura.

Egipto
Revelaciones estructurales y redes hídricas en la meseta de Giza
La aplicación de tomografía de muones y georradar ha permitido identificar recientemente cavidades inéditas en la Pirámide de Micerino, localizadas tras bloques de granito en su cara oriental. Estos hallazgos, ratificados por el proyecto ScanPyramids, sugieren la existencia de accesos secundarios o pasajes internos que desafían la simetría convencional de la Dinastía IV. Los datos técnicos indican espacios de hasta 1.5 metros de ancho que, según los investigadores, no responden a fallas geológicas, sino a una planificación arquitectónica intencional destinada a la gestión de cargas o fines rituales.
Paralelamente, estudios de teledetección satelital confirmaron la ubicación del Ramal de Ahramat, un brazo extinto del río Nilo que fluía junto a los complejos piramidales. El análisis de sedimentos y polen fósil demuestra que esta vía fluvial fue el eje logístico central para el transporte de materiales pesados desde canteras distantes. Este descubrimiento ambiental redefine la ingeniería egipcia, sustituyendo las teorías de rampas kilométricas por un modelo de logística hidráulica que aprovechaba el entorno natural para la erección de los monumentos.




























