
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que quiere eliminar en la próxima década la ayuda militar anual que recibe de Estados Unidos, calculada en 3.800 millones de dólares. En una entrevista con el programa '60 Minutes' de CBS News, el dirigente sostuvo que ya es momento de replantear la relación financiera entre ambos países y comenzar el proceso “ahora”.
El mandatario remarcó que Israel debe dejar de depender de ese amparo económico, pese a que Washington mantiene un acuerdo de asistencia militar por 38.000 millones de dólares entre 2018 y 2028. Sus declaraciones llegan durante la guerra regional con Irán, el aumento de la tensión en Oriente Medio y un deterioro del respaldo internacional hacia el gobierno israelí.
Netanyahu atribuyó la pérdida de protección de parte de la opinión pública estadounidense al impacto de las redes sociales. De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center citada durante la entrevista, el 60 % de los adultos en Estados Unidos tiene actualmente una percepción desfavorable contra su nación.
“Se correlaciona casi al 100 % con el crecimiento exponencial de las redes sociales”, afirmó el jefe de gobierno. También señaló que algunos países, a los que no identificó, han “manipulado” las plataformas digitales de una manera que perjudicó a Tel Aviv en el terreno mediático.
El mandatario defendió además las operaciones militares israelíes en Gaza y Líbano. “En la guerra los ejércitos a veces fallan y mueren civiles”, dijo, aunque precisó que esos hechos “no suceden a propósito”. Las declaraciones se producen mientras continúan los combates con Hezbolá y persiste la ofensiva contra Hamás.
Netanyahu vinculó el conflicto regional con la capacidad de Teherán para afectar la economía global. Reconoció que Israel subestimó inicialmente el riesgo de que restringieran el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
El escenario diplomático se tensó después de que Irán presentó una contrapropuesta al plan de paz impulsado por Donald Trump. En esta, exigió el fin de la guerra en Oriente Medio, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y la liberación de activos congelados en bancos extranjeros.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que su país “no ha exigido ninguna concesión” y que solo reclama sus "derechos legítimos”. Por su parte, el líder republicano reaccionó con dureza en redes sociales y calificó la propuesta como “totalmente inaceptable”.
Benjamin Netanyahu insistió en que la ofensiva no terminará mientras existan instalaciones nucleares activas en territorio iraní. “Todavía hay material nuclear que tiene que ser retirado”, declaró a CBS. Asimismo, indicó que un debilitamiento del régimen significaría “el fin de Hezbolá, Hamás y probablemente los hutíes”.
La falta de avances en las negociaciones disparó de nuevo la preocupación internacional sobre el Ormuz y empujó al alza los precios del petróleo.
Por su parte, Trump acusó a Irán de incumplir un acuerdo relacionado con el retiro de uranio enriquecido. Según afirmó desde el Despacho Oval, ya habían aceptado que EE. UU. retirara el material almacenado en instalaciones nucleares bombardeadas el año pasado, pero luego “cambiaron de opinión” y omitieron ese punto en su última propuesta.
El mandatario calificó de “inaceptable” la contrapropuesta y aseguró que cualquier acuerdo deberá impedir que Irán obtenga armas nucleares. En este sentido, sostuvo que tiene “el mejor plan de la historia” para resolver el conflicto.
Tres petroleros atravesaron recientemente el estrecho de Ormuz con los sistemas de rastreo apagados para evitar posibles ataques en medio de la escalada militar. Datos de Kpler y LSEG mostraron que dos superpetroleros transportaban cerca de dos millones de barriles de crudo iraquí cada uno.
Uno de los buques, el Agios Fanourios I, se dirige hacia Vietnam. El otro, el Kiara M, abandonó el golfo con el transpondedor desactivado. Analistas marítimos consideran que esta práctica refleja el temor creciente por la seguridad de la navegación comercial en la zona.
Irán mantiene restricciones al tráfico marítimo y estableció mecanismos de control de la vía estratégica. Estados Unidos considera inaceptable que ejerza dominio sobre ese corredor energético.
Donald Trump viajará esta semana a Pekín para reunirse con Xi Jinping en el primer encuentro presencial entre ambos líderes en más de seis meses. Según representantes estadounidenses, la agenda incluirá temas sensibles como Irán, Taiwán, inteligencia artificial, armas nucleares y comercio.
Washington busca que China utilice su influencia sobre Teherán para facilitar un acuerdo que permita reducir la tensión del conflicto. Pekín sigue siendo uno de los principales compradores de petróleo iraní y mantiene relaciones estratégicas con el gobierno persa.
Funcionarios estadounidenses también señalaron que ambas potencias discutirán la posibilidad de ampliar la tregua comercial relacionada con minerales críticos y tierras raras. Por otra parte, asesores de Trump expresaron preocupación por el avance de modelos de inteligencia artificial desarrollados en China.





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