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Francia: protestas antigubernamentales se generalizan por reforma de pensiones

El malestar en las calles contra el gobierno del presidente Emmanuel Macron de gran parte del país se ha amplificado por la adopción, por decreto y sin voto en la Asamblea Nacional, de una impopular reforma de las pensiones que eleva la edad de jubilación de los 62 a los 64.

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Oposición. Franceses no desean la propuesta del presidente Emmanuel Macron de la reforma las pensiones. Foto: EFE

EFE y AFP

Agravadas desde el día 16 por la aprobación por decreto de la reforma de las pensiones, las protestas antigubernamentales se amplificaron ayer en buena parte del Francia, lo que hizo recordar la revuelta de 2018 de los “Chalecos Amarillos”.

El malestar de la calle por la adopción, por mandato del presidente francés y sin voto en la Asamblea Nacional, de una reforma que eleva la edad de jubilación de los 62 a los 64 años se ha trasladado también al Parlamento, que el lunes previsiblemente votará dos mociones de censura para tumbar el Ejecutivo nombrado por el mandatario, Emmanuel Macron.

No obstante, ambas iniciativas tienen pocas posibilidades de prosperar, en caso de que la formación conservadora Los Republicanos (LR) consiga mantener la disciplina de voto que no lograron el día 16, cuando el Ejecutivo, en minoría relativa, se vio abocado a accionar el artículo 49.3 por la ausencia de una mayoría clara en la Asamblea.

Si la moción de censura fracasa y se adopta la reforma finalmente, la oposición de izquierda prepara un recurso ante el Consejo Constitucional que retrasaría su promulgación y daría más tiempo a los opositores para utilizar sus últimos cartuchos, como reclamar un referéndum.

En tanto, convocadas muchas de ellas en redes sociales al margen de los sindicatos y los partidos, diversas manifestaciones tuvieron lugar en varias decenas de ciudades francesas, incluso las medianas o pequeñas, como Mulhouse (este) o Compiegne (norte).

Como es habitual, la movilización de mayor impacto fue la de París.

Las protestas se han sucedido en Francia tras la aprobación de la reforma de pensiones. Foto: difusión

Cerros de basura

Los trenes, las refinerías, el sector del gas y la recogida de basuras, entre otros, han resultado afectados y uno de los ejemplos más relevantes es la huelga de los servicios de limpieza en París, que cumple casi dos semanas. A pesar de que el Gobierno francés ha obligado a varios trabajadores a regresar a sus puestos, alegando el peligro para la salud pública de los desechos, miles de toneladas de basura seguían todavía esparcidas en las aceras de la capital francesa.

La policía francesa prohibió el sábado las concentraciones en la plaza de la Concordia de París, situada frente al Parlamento, tras las dos noches de manifestaciones.

Debido a los graves riesgos de alteración del orden y de la seguridad pública (...) quedan prohibidas todas las concentraciones en la vía pública en la plaza de la Concordia y sus alrededores, así como en la zona de los Campos Elíseos”, dijo un vocero de la Policía.

Macron en riesgo

El triunfo de la moción de censura, según expertos, abocaría a Macron a disolver las cámaras, convocar legislativas y, en la actual coyuntura social, con multitudinarias manifestaciones en las calles, afrontarlas en una situación de degradación creciente de su imagen.

En las últimas semanas, la popularidad del presidente ha caído 7 puntos y solo tiene el respaldo, según sondeos, de un cuarto de los franceses y que en caso de disolución de la Asamblea Nacional, indican que la única beneficiada sería la extrema derecha de Marine Le Pen.

Evitar el “hueco fiscal”

Análisis. Humberto Campodónico

En Francia, las pensiones son pagadas por Estado y tienen el sistema llamado de reparto, o de solidaridad intergeneracional, las pensiones de los jubilados son pagadas por aquellos que están trabajando. Hay sistemas privados pero son minoritarios, pues han fracasado.

Como la esperanza de vida ha aumentado y la tasa de crecimiento de la población ha disminuido, en pocos años habrá un “enorme hueco fiscal” de 18,000 millones de euros. Su propuesta es elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años. Como es rechazada por la mayoría de la población y también por el Congreso, ha activado un artículo constitucional que le permitiría aprobar su proyecto sin que este sea debatido por el Congreso. Los críticos de Macron dicen que el proyecto desprotege a jubilados que tienen los trabajos de menor valía.

Thomas Piketty dice que el proyecto demuestra que Macron ya ni siquiera tiene la intención de “jugar a modernizar el Estado social”, que desde los años 80, con el neoliberalismo la brecha entre los sueldos se ha triplicado y la desigualdad ha aumentado. Y que el problema de fondo es que ha caído la productividad pues ha disminuido la inversión en educación (sobre todo), en salud y en infraestructura. Esto se debe retomar.

Para el corto plazo, su propuesta económica para cubrir el déficit es ampliar la contribución social a las 500 grandes fortunas de Francia en 2%, lo que es 20,000 millones de euros por año. Esa propuesta nada tiene que ver con el planteamiento de invocar el artículo 49.3, como ha hecho Macron.