Nueva Rinconada: la megaobra que Lima Sur espera hace 20 años enfrenta millonario bache al 92% de avance
La obra que busca llevar agua potable y alcantarillado acumula años de retraso y una crisis de liquidez amenaza su finalización. Los vecinos de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y San Juan de Miraflores exigen reparaciones inmediatas.

Para miles de familias de Lima Sur, tener agua segura todavía es una promesa pendiente. La obra Nueva Rinconada, esperada desde hace más de 20 años, alcanza el 92% de avance, pero enfrenta un nuevo obstáculo por daños ocasionados durante trabajos de pavimentación. El proyecto permitirá llevar agua potable y alcantarillado a vecinos de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador y San Juan de Miraflores.
Mientras esperan que las redes entren en funcionamiento, los ciudadanos continúan dependiendo de camiones cisterna. En algunos asentamientos, estos llegan solo una vez por semana y permiten llenar un tanque de 1.100 litros por familia, sin importar si en la vivienda viven cinco, seis, siete u ocho personas. Esa cantidad debe alcanzar durante siete días para cocinar, asearse y cubrir las demás necesidades. “Es un sueño poder tener una mejor calidad de vida”, señaló Yuli Córdova, dirigente del asentamiento humano Rafael Chacón en VMT.
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Severos daños amenazan obra
La preocupación creció luego de que se reportaran 4.032 afectaciones en componentes de la nueva red: 2.299 en VMT y 1.733 en VES. Reparar los daños costaría alrededor de S/21,7 millones. El problema ocurre cuando Sedapal ya había comenzado a realizar recepciones parciales del sistema de alcantarillado.
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Los vecinos explicaron que no se oponen a la construcción de pistas y veredas, pero cuestionan que estos trabajos se realicen sin proteger la infraestructura recién instalada, pues temen que los daños puedan postergar el acceso a un servicio básico. “Los daños no son solamente los que ya están, pues siguen perjudicando”, dijo Yuli Córdova.
Uno de los principales reclamos está relacionado con los buzones y cajas de las nuevas redes. Algunos habrían sido dañados durante la pavimentación, mientras que otros quedaron cubiertos por concreto o fueron nivelados con materiales de construcción.
Los residentes también aseguran haber registrado fotografías y videos de cemento y mezcla que habrían ingresado a buzones y tuberías. Hasta el momento, no existe una confirmación oficial de que el agua potable haya sido contaminada. El pedido vecinal es que se realicen inspecciones y reparaciones antes de que las redes entren completamente en funcionamiento.
Responsabilidades: ¿quién debe pagar?
Los ciudadanos responsabilizan a las empresas encargadas de ejecutar las pistas y veredas por las afectaciones.
El Consorcio San Miguel informó sobre una crisis de liquidez por falta de pago de mayores metrados ejecutados. La situación, según indican, redujo el ritmo de obra, provocó el retiro de maquinaria, el cierre de frentes y el cese de 548 trabajadores.

Tras una visita de campo el último miércoles en la que participaron el Viceministerio de Vivienda, Sedapal, la Fiscalía y la Policía, el consorcio afirmó que se verificaron daños en cuatro puntos de la infraestructura. Sedapal anunció que presentará un consolidado de los daños y solicitará una medida cautelar para evitar nuevas afectaciones a la obra.
La gerenta municipal de VMT, Eileen Laos, sostuvo que la gestión ha enviado informes a Sedapal, al Consorcio San Miguel y al Ministerio de Vivienda para advertir sobre los problemas durante los trabajos. Laos cuestionó el incumplimiento de cronogramas de intervención y señaló que la comuna villamariana ha pedido que se culmine la obra de saneamiento antes de continuar con las intervenciones viales.

La Municipalidad de Villa María del Triunfo rechazó que sus obras viales sean responsables de los retrasos de Nueva Rinconada. La comuna sostiene que desde 2024 advirtió problemas en la ejecución, como incumplimientos de cronogramas, deficiencias en la reposición de pavimentos y acumulación de desmonte.
Durante 2026, además, informó con anticipación sus intervenciones viales y solicitó al Consorcio San Miguel cronogramas para evitar interferencias. La comuna pidió que las afectaciones sean determinadas técnicamente y exigió culminar los trabajos pendientes y reponer adecuadamente las vías intervenidas.
Por su parte, Sedapal señaló que mantiene reuniones de coordinación y no brindó declaraciones adicionales. Mientras tanto, los vecinos preparan una movilización para exigir que se detengan las afectaciones y se determine quién asumirá los S/21,7 millones en reparaciones. El temor es que una obra esperada durante dos décadas vuelva a postergarse.
EL DATO: La megaobra acumula aproximadamente un año de ampliación de plazo y la dirigencia vecinal advierte que algunos equipos destinados a los reservorios deben ser importados, lo que podría sumar nuevos meses al cronograma.













































