A un mes del sismo de 5,4 en Junín, solo 48 de los 500 módulos prometidos por Keiko Fujimori llegaron a Pumpunya
La falta de soluciones habitacionales ha cobrado víctimas; una adulta mayor falleció tras permanecer en una carpa improvisada, ya que su hogar quedó afectado por una de las réplicas del temblor. A medida que se acercan las lluvias, la situación se vuelve más crítica.
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A un mes del sismo de magnitud 5.4 que golpeó Pumpunya, en el distrito de Chongos Bajo, Junín, la promesa de instalar 500 módulos temporales de vivienda para las familias damnificadas avanza a cuentagotas. De las unidades anunciadas por la presidenta Keiko Fujimori durante su visita del 31 de julio, solo 48 han sido trasladadas e instaladas en el anexo más afectado.
La cifra fue confirmada por José Augusto Vásquez Loaiza, subgerente de Defensa Civil del Gobierno Regional de Junín. "Estamos a 30 días de la emergencia. Sin embargo, solamente se han trasladado 48 módulos temporales de vivienda de los 500 que se dijo en un primer momento", señaló.
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La demora ocurre mientras la magnitud de la emergencia se amplió tras el sismo de magnitud 5 registrado el 6 de agosto y sus posteriores réplicas. El balance actualizado de Defensa Civil reporta 20 distritos declarados en emergencia y alrededor de 3.500 viviendas destruidas o inhabitables. Además, unas 15.000 personas resultaron afectadas por los movimientos telúricos.
Una adulta mayor murió en una carpa tras perder su casa
Las consecuencias de la falta de una solución habitacional ya tienen un rostro concreto. En Chongos Alto, Huancayo, Felisa Román de Chambergo, de 75 años, murió de neumonía después de pasar varios días en una carpa, luego de que su vivienda quedara inhabitable tras una de las decenas de réplicas del sismo de 5,2.
Su hijo, Rodrigo Chambergo Román, contó que pidió a las autoridades una carpa y colchones para proteger a sus padres tras un temblor de 5,0 ocurrido el 6 de agosto en Huancayo, pero que no recibió estos implementos. Ante la necesidad de encontrar un refugio, reunió S/150 de sus propios ahorros para comprar una carpa usada y plástico, que instaló frente a su vivienda.
"Mi mamá ha fallecido por neumonía, ya estaba delicada y debido al sismo tuvimos que dormir en una carpa y eso agravó su salud. La madrugada del lunes hizo un fuerte frío y mi mamá amaneció muerta", relató.
El caso ocurrió en medio de las bajas temperaturas de la zona y mientras familias damnificadas continúan utilizando carpas o refugios improvisados. Para el hijo de Felisa, la falta de un espacio adecuado agravó la situación de salud de su madre, quien terminó falleciendo dentro de la carpa que la propia familia tuvo que comprar.
Viviendas aún esperan validación
La brecha no solo está en la instalación de los módulos. Tras el primer sismo, el Gobierno Regional de Junín identificó 2.136 viviendas destruidas o inhabitables en siete distritos, pero hasta ahora el Ministerio de Vivienda habría validado alrededor de mil, según Vásquez.
Los alcaldes de las zonas afectadas acordaron solicitar una reunión con el ministro de Vivienda para conocer un cronograma que permita determinar cuándo terminará la validación de los inmuebles afectados y cuándo las familias podrán acceder al Bono de Arrendamiento de Vivienda para Emergencias (BAE).
El funcionario explicó que existe además un problema práctico: las municipalidades necesitan demoler las viviendas que representan un peligro y preparar los terrenos donde serán colocados los módulos, pero primero deben esperar la inspección y validación del Ministerio de Vivienda.
"Necesitamos que el Ministerio de Vivienda nos aclare y nos diga cuáles son los requisitos, filtros o criterios que están tomando para validar a una cantidad de viviendas y no considerar a otras", cuestionó Vásquez.
El frío y las lluvias aumentan la preocupación
Mientras continúa la espera, algunas familias permanecen en carpas o construyen refugios improvisados con palos y calaminas junto a los restos de sus viviendas. La situación podría agravarse en los próximos meses debido al inicio de la temporada de lluvias.
Vásquez advirtió que las precipitaciones podrían comenzar entre octubre y noviembre y alertó que las carpas utilizadas actualmente por las familias no están preparadas para soportar lluvias intensas.
"Las carpas no van a soportar las lluvias intensas", advirtió el funcionario, quien consideró necesario acelerar la instalación de los módulos temporales durante los primeros 60 días de la emergencia. De no avanzar el proceso, incluso planteó evaluar una ampliación del estado de emergencia en los 20 distritos afectados.
El riesgo no es menor. En las zonas altoandinas, las familias que permanecen en carpas enfrentan además bajas temperaturas durante las noches. El fallecimiento de Felisa Román evidencia la vulnerabilidad de los adultos mayores que continúan sin una vivienda segura después del desastre.
Colegios también esperan aulas temporales
La emergencia también dejó daños en la infraestructura educativa. El Ministerio de Educación informó que se habilitarán 68 aulas temporales tipo domo para atender a los escolares de las zonas afectadas. Hasta el momento, 20 ya fueron instaladas y otras 48 llegaron como parte de una operación complementaria.
Estas últimas serán colocadas en 18 instituciones educativas de Huancayo y Chupaca y, según el Minedu, podrán atender hasta 2.880 escolares en dos turnos. La empresa encargada de la instalación asumió el compromiso de dejar las aulas habilitadas en un plazo de 15 días.
Sin embargo, la demanda total asciende a 83 aulas temporales tipo domo, por lo que todavía existe una brecha de 15 aulas para atender las necesidades identificadas en las zonas afectadas.
Contraloría detectó fallas en la primera respuesta
La primera respuesta ante la emergencia también fue observada por la Contraloría General de la República. Cuatro informes identificaron deficiencias en la atención de los damnificados en Chongos Bajo, Huayucachi, Viques y Chupuro.
En Chongos Bajo, por ejemplo, la municipalidad no había concluido el padrón de damnificados ni contaba con usuario y contraseña para acceder al Sistema de Información Nacional para la Respuesta y Rehabilitación (SINPAD) cuando ocurrió el sismo.
En Viques, la Contraloría encontró que solo 100 de los 739 damnificados registrados habían recibido donaciones al momento de la inspección. También se reportaron retrasos en la gestión y distribución de ayuda humanitaria en Huayucachi y Chupuro.
El propio Gobierno Regional reconoció que hubo deficiencias en el empadronamiento y la distribución de ayuda. Ahora, superada la etapa de atención humanitaria inicial, el principal desafío es conseguir una solución para las familias que perdieron sus viviendas.
Una promesa que avanza lentamente
El Gobierno anunció que la emergencia sería atendida con módulos temporales, pero la entrega todavía está lejos de alcanzar la meta anunciada por la presidenta Keiko Fujimori. Solo 48 de los 500 módulos prometidos han sido instalados en Pumpunya, mientras miles de familias permanecen a la espera de una solución.
El caso de Felisa Román muestra el costo humano de esa espera: una mujer de 75 años que, después de perder la seguridad de su vivienda, terminó pasando sus últimos días en una carpa comprada por su propia familia y expuesta al frío.
Con las lluvias previstas para octubre y noviembre, las autoridades tienen poco margen de tiempo. La emergencia ya no se limita a entregar alimentos o ayuda inmediata: miles de familias necesitan un techo seguro antes de que las condiciones climáticas vuelvan aún más crítica su situación.


























