Norheribeth, la joven venezolana secuestrada y asesinada en 2024, fue una víctima de trata
Después de 664 días policía captura en San Juan de Lurigancho a uno de los asesinos. Su compatriota José Javier Quintero Rachadel confiesa que su participación “solo fue envolver el cuerpo en una bolsa”. Sus huellas impregnadas en el plástico y las llamadas telefónicas fueron claves para su detención.
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Pasaron 664 días de la última vez que Norheribeth Mejías Cáceres fue vista con vida. Fue el 30 de abril del 2024 cuando desapareció en Lima. Aquel martes, esta joven venezolana de 22 años, salió de una casa, en Ate, manifestando a sus familiares que iría a encontrarse con una amiga. Horas después, sin embargo, apareció sin vida en la avenida Ferrocarril, en Santa Anita.
Las autoridades internaron el cuerpo en la morgue central de Lima como NN, pero cuatro días más tarde fue identificada gracias a un tatuaje en su brazo izquierdo.
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La figura, que mostraba una aureola sobre el rostro de una mujer y en la parte inferior, fajos de billetes, fue clave para reconocerla plenamente.
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Veintiún meses después de ese horrendo crimen uno de los sicarios que participó en ese delito fue capturado en la avenida Pirámide del sol, en San Juan de Lurigancho.
José Javier Quintero Rachadel, también venezolano, natural de Maracaibo, confesó que “ayudó a envolver el cuerpo en una bolsa” y que luego huyó a su país. Cuando pensó que el asesinato había sido archivado volvió a Lima “por un futuro mejor”.
No imaginó que las pericias quiroscópica (huellas palmares en plástico y cinta adhesiva que envolvían el cadáver) y el análisis de comunicaciones telefónicas serían fundamentales para su identificación, ubicación y captura.
-¿Cuál fue tu participación en el crimen?
La envolví, le ayudé al otro ‘pana’.
-¿Y adónde la llevaron?
A Santa Anita
-¿Desde cuándo conocías a la chica?
No la conozco, nunca tuve trato con ella.
-Y el otro que participó, ¿dónde está?
Está muerto. Cuando volví a Perú me esteré que estaba muerto.
Su desaparición fue investigada primero como un caso de trata y luego, como un feminicidio. La Justicia llegó a la conclusión de que la joven fue asesinada tras ser secuestrada, esa misma mañana.
Pero ni la investigación ni los testigos pudieron determinar que mafia estaría detrás de este crimen.
Para la familia de la víctima, la captura de uno de los asesinos no es suficiente. Piden que el detenido hable: “Que cuente la verdad, que me digan por qué hicieron con Norheribeth”, señaló uno de los deudos.

Según el Ministerio Público, en 2024 se registraron 2,809 presuntas víctimas de tratay solo hasta junio de 2025 se identificaron 1,229 víctimas, siendo en su mayoría las afectadas mujeres, así como niñas, niños y adolescentes.
Pese a la evidencia, un estudio realizado por CHS Alternativo muestra que la mayoría de los planes de gobierno no coloca a las víctimas en el centro de la respuesta estatal.
Las propuestas se concentran principalmente en medidas de control y persecución del delito, sin desarrollar políticas claras de restitución de derechos, protección integral y reintegración social de las personas sobrevivientes de violencia y trata, tal como lo establece la Política Nacional frente a la Trata de Personas.

























