Gobierno de Balcázar aplazaría voto de confianza para recalcular apoyos en el Congreso tras la primera vuelta
El Gobierno de José María Balcázar aún no fija fecha para solicitar el voto de confianza, mientras especialistas advierten que la decisión responde a cálculos políticos en plena campaña de las elecciones 2026.
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El Gobierno de José María Balcázar aplazaría el pedido de voto de confianza del gabinete liderado por Luis Arroyo hasta después de la primera vuelta de las elecciones 2026, con el objetivo de recalcular apoyos en el Congreso según el nuevo escenario político que deje el 12 de abril.
A casi dos semanas de los comicios, el Ejecutivo no ha definido una fecha para acudir al Parlamento. Si bien aún se encuentra dentro del plazo constitucional de 30 días para solicitar el voto de confianza, la falta de definición ocurre en plena recta electoral y alimenta cuestionamientos sobre una posible estrategia política.
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La falta de cronograma ocurre en medio de una nueva crisis política. La salida de la expremier Denisse Miralles obligó al Gobierno a recomponer su equipo ministerial y designar a Luis Arroyo, quien ahora debe presentarse ante el Congreso para exponer la política general del Ejecutivo.
En este contexto, especialistas consultados coinciden en que la decisión de postergar el voto de confianza no responde solo a razones administrativas. Para algunos, se trata de una estrategia para medir fuerzas políticas tras la primera vuelta. Para otros, es una medida prudente en medio de una campaña electoral aún incierta.
Pável Aguilar, profesor de estudios políticos en la UNMSM y PUCP: ¿Cálculo político en medio de la campaña electoral?
El sociólogo y docente universitario, Pavel Aguilar, consideró que la postergación del voto de confianza responde a una estrategia política del Ejecutivo para esperar el nuevo mapa que deje la primera vuelta. Aunque el Gobierno de José María Balcázar aún se mantiene dentro del plazo constitucional de 30 días, el especialista advirtió que la ausencia de una fecha concreta no parece casual, sino vinculada al impacto que tendrá el resultado electoral en la correlación de fuerzas dentro del Congreso.
“Estamos muy cerca de las elecciones y todo indica que una fuerza de derecha podría pasar a segunda vuelta”, explicó. Para Aguilar, la cercanía de las elecciones 2026 modifica por completo la agenda pública y parlamentaria, sobre todo por la alta probabilidad de que una candidatura de derecha, como la de Keiko Fujimori o Rafael López Aliaga, alcance la segunda vuelta. En ese escenario, comentó que el oficialismo tendría más incentivos para esperar y medir cómo se reordenan las bancadas antes de exponer al gabinete de Luis Arroyo a una votación.
Aguilar señaló que el Ejecutivo ha optado por bajar el perfil de temas conflictivos. “Han bajado el volumen de algunos puntos álgidos de la agenda. No hay una línea política fuerte, más bien una mirada técnica”, afirmó.
También advirtió la ausencia de gestos previos al pedido de confianza. “No hay voluntad política de agendar una fecha. Tampoco hay acercamiento con las bancadas. Esas acciones suelen ser la antesala del voto de confianza y hoy están ausentes”, precisó.
Para el especialista, el Gobierno opera sin rumbo definido en este tramo. “Esto se asemeja a un piloto automático que va a continuar hasta la segunda vuelta. La agenda electoral ha desplazado otros temas”, concluyó.
Andy Zeballos, politólogo: “Se priorizan intereses políticos sobre la gobernanza”
El politólogo Andy Zeballos cuestionó con mayor dureza la demora del Ejecutivo. Consideró que el problema no es legal, sino político, pese a que el plazo constitucional podría cumplirse.
“Estamos ante un acto de suma irresponsabilidad. Estamos sin un gabinete que pueda conducir y liderar las carteras con claridad”, señaló en diálogo con este medio.
Zeballos afirmó que la postergación del voto de confianza responde a una lógica de negociación con el Congreso. “Cada gobierno ha negociado con esta coalición para sostenerse. No se exigen políticas, sino cuotas”, indicó.
El especialista advirtió que esta dinámica responde a intereses particulares. “Se mantiene una lógica clientelar. Se buscan cuotas ministeriales y espacios de poder para beneficio político”, sostuvo.
En esa línea, criticó que el Ejecutivo priorice cálculos en plena crisis nacional. “Están poniendo sus intereses por encima de la gobernanza. Es gravísimo en un país con inseguridad, pobreza y una situación social crítica”, remarcó.
Alejandro Mejía, politólogo: entre la prudencia y la neutralidad electoral
A diferencia de las lecturas más críticas, el politólogo Alejandro Mejía sostuvo que postergar el voto de confianza hasta después de la primera vuelta puede responder a una decisión válida dentro del actual escenario político. El especialista consideró que abrir este debate en la última semana de campaña podría alterar la neutralidad que debe mantener el Ejecutivo. “Lo correcto sería no atizar un poco los ánimos, sobre todo entre las bancadas políticas, y esperar los resultados”, señaló.
Para Mejía, el momento electoral todavía es demasiado incierto como para que el gabinete de Luis Arroyo se exponga a una votación en el Congreso. Recordó que las encuestas aún no ofrecen certezas sobre quiénes pasarán a la segunda vuelta y que muchas bancadas se encuentran concentradas en la campaña. “Lo más prudente sería esperar un poco los resultados, quizás la quincena del próximo mes, para tener una posición clara de las bancadas”, explicó al referirse al eventual pedido de voto de confianza.
El especialista también puso énfasis en el carácter inusual de la coyuntura. Recordó que la salida del gabinete de Denisse Miralles obligó al Ejecutivo a recomponer el equipo ministerial apenas un día antes de la presentación prevista ante el Parlamento, lo que trastocó por completo el cronograma político. “Se tuvo que elegir un nuevo premier y eso implica replantear fechas y coordinar siempre con las diversas bancadas”, precisó, al remarcar que el actual escenario exige nuevas conversaciones entre Ejecutivo y Legislativo.
A ello sumó el peso de la agenda pública. Según indicó, la atención ciudadana está centrada en los debates presidenciales y en la definición del voto indeciso, por lo que introducir ahora el tema del voto de confianza podría tensar innecesariamente el ambiente político. “Hay que dejar que el proceso culmine adecuadamente hasta la primera vuelta y con eso ya retomar el voto de confianza”, concluyó, al considerar que la tercera semana de abril aparece como la fecha más razonable.

























