El escándalo del Banco Master por un millonario fraude salpica a juez Moraes y pone a Lula bajo presión
Presuntos mensajes del exdueño del Banco Master muestran que consultó a un número atribuido a Moraes si debía abandonar Brasil antes de ser detenido en noviembre de 2025.
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El presidente Luiz Inácio Lula da Silva exigió investigar "sin blindaje de nadie" el megaescándalo de corrupción que sacude al Supremo Tribunal Federal de Brasil. La crisis estalló tras revelarse mensajes de Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, a un número atribuido al juez Alexandre de Moraes.
El caso Master, como se conoce al mayor fraude financiero en la historia brasileña, dejó una deuda superior a los 7.000 millones de dólares a cientos de inversores. Vorcaro fue detenido en noviembre de 2025 cuando intentaba salir del país en un avión privado. Lula calificó el episodio como "el mayor robo de la historia" de Brasil y pidió una investigación que garantice "la integridad y confianza" en las pesquisas.
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Moraes pide investigar a Mendonça por abuso de autoridad
El enfrentamiento entre magistrados escaló cuando Alexandre de Moraes solicitó a Edson Fachin, presidente de la corte, abrir una investigación contra su colega André Mendonça. El pedido apunta a presuntos delitos de "improbidad", "abuso de autoridad" y "favor a determinados grupos políticos".
Mendonça, designado en el tribunal por el expresidente Jair Bolsonaro, ordenó levantar el secreto de sumario sobre la pesquisa policial que menciona a Moraes. En respuesta, Moraes acusó a su par de haber actuado "con motivos personales y políticos" al negociar una delación premiada con Vorcaro y usurpar funciones de la Policía Federal.
La respuesta de Moraes se basó en un informe de inteligencia policial que, según el propio documento, tiene grado de confianza "bajo" o "moderado". Aun así, el magistrado trató esas hipótesis como hechos comprobados contra Mendonça. Edson Fachin retiró el pedido de la investigación sobre noticias falsas y dio cinco días a ambos jueces para que se pronuncien.
Lula exige investigar a todos
El mandatario rompió su silencio con un video difundido en redes sociales. Allí sostuvo que "es fundamental que se investigue a todo el mundo, duela a quien duela". La declaración llegó un mes antes de las elecciones presidenciales, donde Lula busca la reelección frente a Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario condenado por golpismo.
El líder progresista evitó mencionar nombres, pero su mensaje fue interpretado como un llamado para actuar con transparencia. "Ante la gravedad del momento, el pueblo brasileño espera que el presidente de la Corte Suprema y el Ministerio Público lideren un proceso que garantice la integridad", afirmó.
La presión sobre Lula aumentó porque Moraes es considerado un pilar de la gobernabilidad de su tercer mandato. Sin embargo, el escándalo obligó al presidente a desmarcarse de cualquier intento de protección judicial.
Los mensajes de Vorcaro revelan sus contactos con el poder
El informe policial divulgado por orden de Mendonça muestra que Vorcaro preguntó a un número atribuido a Moraes si debía salir del país antes de su arresto. "¿Crees que el lunes ya tengo que estar afuera?", escribió. En otro mensaje expresó: "Siempre juntos. Sabes que te tengo todo el agradecimiento de mi vida". Las respuestas del interlocutor no aparecen en el expediente.
La pesquisa también indaga un contrato de 131 millones de reales entre el bufete de la esposa de Moraes y el Banco Master. Además, el caso salpica a Flávio Bolsonaro, candidato presidencial de la derecha. La policía rastrea giros millonarios solicitados por el legislador a Vorcaro para financiar una película sobre su padre.
A menos de un mes de la primera vuelta electoral, la crisis judicial se mezcla con la campaña. Una encuesta de Datafolha publicada este jueves mostró un empate técnico entre Lula (46%) y Flávio Bolsonaro (44%) para una eventual segunda vuelta.
El bolsonarismo aprovechó las revelaciones con el fin de pedir la destitución de Moraes. Rogério Marinho, líder de la oposición en el Senado, acusó al juez de ejercer un "poder sin control". Mientras tanto, Gilmar Mendes, decano del tribunal, mueve fichas para proteger a sus aliados y evitar que la crisis debilite a la institución.
























