Kleber Mendonça Filho: "Si haces películas honestas, naturalmente tendrás persecución"
La República entrevistó al director de 'El agente secreto', película nominada a cuatro premios Óscar 2026. El brasileño fue homenajeado en el Festival de Cine de Lima.
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Es la dictadura militar en Brasil de la década de 1970. Armando, un académico, es perseguido por unos sicarios y se esconde en un refugio. Mientras planea salir del país, su historia es grabada en casete. De eso trata El agente secreto de Kleber Mendonça Filho. Esta producción llegó a los Óscar un año después de que el país hiciera historia al ganar su primera estatuilla en la categoría internacional con Aún estoy aquí de Walter Salles, una cinta que reivindica la historia de la familia Paiva tras el secuestro y desaparición del exdiputado Rubens Paiva.
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“Está en el agua. Hay una cosa en el agua de la ciudad que ha provocado estas películas”, nos responde Kleber Mendonça Filho en uno de los salones del centro cultural donde coincide con otros directores, jurados y fotógrafos. Ha llegado al Festival de Cine de Lima como homenajeado, pero también se reúne con la prensa y el mismo día ofrece una clase maestra por la que se formó una larga cola afuera del local. “Para mí, es muy interesante pensar en la cultura como un viento o un agua que tiene una antena o un captador”, nos dice sobre la coincidencia con Walter Salles.
En medio de una agenda a la que se suman los seguidores que lo esperan para fotografías y autógrafos, hablamos unos minutos con el director y excrítico de cine, quien, después de su reciente recorrido por Iberoamérica, decidió no dar entrevistas en inglés o en portugués. Después de la ceremonia en Lima, publicó: "Esto puso fin a años de incomodidad, a la vergüenza de no poder comunicarme en castellano, de tratar de hablar portugués muy lentamente y (la peor situación) pidiendo al interlocutor cambiar al inglés. ¡Gracias!".
Crítico de los Bolsonaro, está claro que en Brasil el cineasta es incómodo para un sector. En 2016, cuando llegó a Cannes con la película Aquarius, él y el elenco protestaron contra el juicio político a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
Cuando se anunció que usted sería homenajeado en esta edición del festival, Josué Méndez, el director artístico, recordó que toda su filmografía había sido estrenada en Lima. ¿Por qué cree que el público peruano ha conectado tanto con sus historias?
Creo que porque hablamos la misma lengua social. La lógica de nuestras sociedades es muy cercana. Cada vez que mis películas son vistas en Latinoamérica, hay una interacción muy fuerte. Es verdad que mis películas tienen una conexión internacional con Francia, Estados Unidos o con los británicos, pero en América Latina hay una cosa muy fuerte. Y en Brasil es incluso más.
El año pasado, Brasil ganó un Óscar con 'Aún estoy aquí', ambientada en los 70. ¿Hay una respuesta artística a la violencia política?
Creo que nosotros cuando empezamos a pensar en una película, hay como una antena. Esta antena no es un plano, no hay una estrategia. Es simplemente una antena que empieza a captar un tipo de energía o de frecuencia. Esta idea se transforma en un guion y luego en una película. Es un proceso de cuatro o cinco años. Es muy interesante lo que pasó con estas dos películas. Yo conozco a Walter y él me conoce, pero no estábamos conectados o intercambiando ideas. En Venecia, estaba como jurado y cuando vi la película no podía hablar con él, pero después le dejé un mensaje: "Tu película tiene un hermano (El agente secreto), los dos no se conocen, pero es un hermano que creció en diferentes regiones del país".
Como en Retratos fantasmas, nos habla también del cine y de Recife. ¿Cuán importante es conectar con ese pasado?
Para mí, el cine es memoria. Es imposible hacer una película y decir: “No, esto no es memoria”. Todas las películas son álbumes de fotografía, de ideas, de momentos. Cada vez pienso más en esto, y creo que la próxima película también será acerca de un momento histórico. Será un nuevo álbum de fotografías.
¿El avance de las políticas de extrema derecha le da más ideas para hacer cine?
Sí, claro, es imposible ignorar lo que pasa hoy, porque es un momento muy... Es como si el mundo abandonara la entrada de la democracia, no hay reglas. Donald Trump tiene un desprecio muy grande por todo lo que organiza la sociedad, las relaciones de los Estados Unidos con Europa, los aliados después de la Segunda Guerra Mundial. Todo eso no es más importante para él. La relación de poder que tiene con América Latina es como si no hubiera respeto, no hay respeto. Todo eso es una fuente muy rica de historias y conflictos para desarrollar una película o escribir un libro. Sí, es increíble. Es un gran momento para... Creo que todos los momentos del mundo son buenos momentos llenos de tragedia y violencia. Y también amor, ¿por qué no? Pero ahora nuestro momento es completamente absurdo. El absurdo es muy bueno para el horror, para la comedia, para los dramas. Hacer una película de comedia ahora es una gran oportunidad.
Bueno, 'El agente secreto' tiene humor, horror y, además, habla de esa manipulación por parte del Estado.
¡Claro! Cadáveres, pedazos de gente. La idea de tortura y violencia en ese sentido. Hay horror, comedia y amor. Para mí, las historias no son solamente sombrías y siniestras. El mundo está lleno de muchos elementos distintos.
Dice que, si en la realidad hay violencia, se tiene que retratar sin estetización, ¿no?
Hay un problema ético de tratar la violencia en el cine. Es un problema muy viejo en el que hay discusiones hace 50 años. De Hitchcock a Peckinpah. ¿Cómo quieres filmar, mostrar ese momento? Porque la violencia es muy fácil de ver: puedes ver a una persona morir en tu teléfono. Es una cosa que siempre intento no ver. Casi siempre lo logro. Así que, como cineasta, de qué forma mostrar la violencia es muy importante.
Los artistas en varias partes del mundo están siendo perseguidos. Usted ha grabado con Jafar Panahi, el director condenado por el régimen iraní. ¿Qué piensa de ello?
Creo que, si haces películas que son honestas y tienen un corazón abierto para la verdad, naturalmente tendrás persecución. Eso pasó conmigo, pasa con Jafar y su sociedad, que es una sociedad muy particular en comparación con Brasil. Con la extrema derecha hace 10 años es siempre difícil, porque hoy si dices: "El agua moja", ¿puede ser una frase controversial? Ahora sí, porque hay mucha gente en la extrema derecha que puede decir: "No, el agua es seca" (sonríe). Es muy fácil ser controvertido hoy en el mundo, en Brasil, con los locos de la extrema derecha. Haces una película donde los años 70 son mostrados como corruptos y violentos, pero es un problema para las personas que acreditan que (sonríe) los años 70 fueron maravillosos con los militares.
No fue así, por supuesto.
Y no hay nada que pueda... incluso si mi próximo proyecto no tiene nada de política, si es una historia de dos chicos que están enamorados y uno de ellos es negro, me dirán: “¡Ah! Es woke” (ríe).
Siempre será “agenda woke”.
Sí, pero hay personas negras en el mundo (sonríe).
De acuerdo. Si existe el cine que contente a la extrema derecha, ¿qué películas se harían?
Una película que no existe (sonríe). Una película muy mala o una película fascista.❖




















