Primera ministra de Japón disolverá el Parlamento para convocar a elecciones anticipadas y reforzar su frágil mayoría
El llamado a las urnas se produce en medio de inflación, presión por el costo de vida y un presupuesto récord que inquieta a los mercados japoneses..
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La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó su intención de disolver la Cámara Baja del Parlamento para convocar elecciones anticipadas, una decisión que abrirá la primera gran prueba electoral de su gobierno desde que asumió en octubre de 2025. La votación se perfila para el 8 de febrero, según dirigentes del bloque oficialista.
La jefa de gobierno busca capitalizar un apoyo popular que ronda entre el 62% y el 70%, de acuerdo con encuestas de la NHK y otros medios locales, y reforzar una mayoría parlamentaria que hoy resulta ajustada y limita el avance de su programa político.
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Takaichi informó a sus socios de coalición que la disolución del Parlamento se concretará al inicio de la sesión ordinaria, el 23 de enero. “La primera ministra me comunicó que disolverá la Cámara Baja al comienzo de la sesión”, declaró Hirofumi Yoshimura, copresidente del Partido de la Innovación de Japón, aliado del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD).
El secretario general del PLD, Shunichi Suzuki, respaldó la decisión y sostuvo que el país necesita “un nuevo mandato” para evaluar la actual coalición. “Las elecciones anteriores se celebraron bajo un esquema distinto. El público aún no se ha pronunciado sobre el cambio de socio”, afirmó ante la prensa.
Un Parlamento fragmentado
El bloque liderado por Takaichi dispone de una ventaja mínima en la Cámara Baja, con 233 escaños de los 465 necesarios para el control simple. La situación se complica en la Cámara Alta, donde la coalición sigue en minoría y depende de acuerdos con la oposición para aprobar leyes clave.
Esa fragmentación ha condicionado la agenda del Ejecutivo y alimenta la apuesta por los comicios. Una victoria permitiría al PLD y a Ishin ampliar su margen de maniobra y reducir la dependencia de fuerzas menores, en un escenario político marcado por la volatilidad: Japón ha tenido cinco primeros ministros en cinco años.
Las fuerzas opositoras han cuestionado la convocatoria por su posible impacto en el calendario legislativo. Legisladores críticos advierten que una campaña acelerada podría retrasar la aprobación de iniciativas urgentes, entre ellas el proyecto presupuestario para el próximo ejercicio fiscal.
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La economía doméstica condiciona el llamado a las urnas
El telón de fondo de las elecciones anticipadas en Japón es económico. El gobierno propone un presupuesto 2026 récord, cercano a los 770.000 millones de dólares, con mayor gasto público para reactivar el crecimiento y reforzar la defensa. El plan inquietó a los mercados, con caídas del yen japonés y de los bonos soberanos tras conocerse la posibilidad de una votación adelantada.
La inflación en Japón y el costo de vida dominan las preocupaciones ciudadanas. Una encuesta de la NHK publicada el 13 de enero indicó que el 45% de los consultados sitúa los precios como su principal inquietud. Takaichi ha prometido medidas rápidas y un paquete de estímulo por 21,3 billones de yenes anunciado en noviembre.
En política exterior, la campaña se desarrolla bajo la tensión entre China y Japón. Las declaraciones de la primera ministra sobre un eventual apoyo a Taiwán en caso de ataque provocaron fricciones con Pekín y represalias comerciales. Analistas consideran que un respaldo amplio en las urnas enviaría una señal de estabilidad sobre la línea de seguridad nacional y las relaciones con Pekín.





















