El país de América Latina que puede volver a ser potencia mundial gracias a una de las minas de oro más poderosas del planeta
Serra Pelada, la legendaria mina de Brasil, podría reabrir después de 30 años y devolver al país su potencial como gigante económico.
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En la profundidad de la selva amazónica, Brasil revive un antiguo sueño dorado. La legendaria mina de Serra Pelada, que en los años ochenta atrajo a decenas de miles de trabajadores y desató una fiebre del oro sin precedentes, podría volver a operar después de más de 30 años de estar cerrada. Sin embargo, la ambición por recuperar su esplendor se enfrenta a obstáculos financieros, legales y ambientales que ponen en duda su futuro.
El proyecto de reactivación de la mina se ha convertido en un símbolo de esperanza y conflicto. Mientras la cooperativa local intenta retomar las operaciones con apoyo empresarial, antiguos mineros buscan oro de manera clandestina, desafiando los controles del Estado. Todo esto ocurre a las puertas de la COP30, la cumbre climática que Brasil organizará precisamente en el estado amazónico de Pará.
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¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la reactivación de la mina de Serra Pelada?
La Cooperativa de Mineros de Serra Pelada, dueña de cien hectáreas en el área, arrastra una deuda laboral superior a 51 millones de reales (unos 10 millones de dólares). Este pasivo mantiene embargados sus permisos de extracción y ha generado una lucha interna por el control de la organización. Su presidenta, Deuzita Rodrigues, fue destituida y luego restituida por orden judicial, lo que refleja el caos administrativo que frena cualquier intento de avance.
A pesar de las turbulencias, Rodrigues mantiene la esperanza de ver la mina en funcionamiento. “Mi deseo es que la mina vuelva a operar; hay una riqueza incalculable aquí debajo”, asegura la presidenta de la cooperativa, quien descarta el uso de prácticas contaminantes en caso de reactivarse. Mientras tanto, los antiguos mineros, cansados de esperar, excavan de forma artesanal en pozos improvisados. Entre ellos está Chico Osório, un veterano que en los años ochenta llegó a extraer casi 700 kilos de oro y que hoy, a sus 62 años, insiste: “Estamos a tres metros del oro”.
¿Cuál es el impacto ambiental relacionado con la minería en Serra Pelada?
El renacimiento de Serra Pelada reabre un viejo dilema para Brasil: cómo equilibrar el desarrollo económico con la preservación ambiental. Las actividades clandestinas que persisten en la zona recurren al uso de mercurio para separar el oro, una práctica altamente contaminante que afecta los ríos y acuíferos de la Amazonía. Las autoridades de Pará han intensificado las operaciones contra la minería ilegal, pero el control es limitado en un territorio vasto y remoto.
El riesgo ecológico es especialmente crítico ahora que el estado será sede de la próxima cumbre climática de la ONU. La imagen de Serra Pelada, con sus pozos artesanales y mineros improvisados, se ha convertido en una metáfora de las tensiones que enfrenta Brasil: un país que busca aprovechar sus recursos naturales sin repetir los errores que alguna vez convirtieron su mayor mina en un símbolo de desigualdad, ambición y devastación ambiental.




































