La oscura historia de Luis Alfredo Garavito, el mayor infanticida de América Latina que causó la muerte de casi 200 niños
Desde la cárcel, Luis Alfredo Garavito, natural de Colombia, brindó varias entrevistas en donde negó los abusos y dijo que cometió sus crímenes bajo la influencia del diablo.

Luis Alfredo Garavito, conocido también como "La bestia", es recordado como el infanticida y asesino más grande de América Latina. Durante su encarcelamiento en la prisión de máxima seguridad La Tramacúa, en el norte de Colombia, cumplió su condena hasta su fallecimiento ocurrido el 12 de octubre de 2023. Su muerte marcó el fin de un capítulo doloroso y aterrador, no solo para las familias de sus víctimas, sino también para el país entero, que temía su liberación.
Dado que el sistema de justicia colombiano no contempla la cadena perpetua y, además que, Garavito colaboró con las autoridades, su sentencia se redujo a 40 años. Sin embargo, debido a una disposición legal colombiana que otorga la libertad a quienes hayan cumplido tres quintas partes de su pena, había la posibilidad de que pudiera salir de prisión en un plazo de dos meses
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Luis Alfredo Garavito, el mayor infanticida de Colombia y de América Latina
Desde la cárcel, Garavito ofreció varias entrevistas que revelaron su lucidez, pero a la vez, su frialdad emocional. La más recordada fue la que dio en 2006 al periodista colombiano Guillermo Arturo Prieto La Rotta, donde negó haber abusado sexualmente de sus víctimas y afirmó que cometió sus crímenes bajo la influencia del diablo.
En 2016, en otra conversación con el periodista español Jon Sistiaga, Garavito expresó: “Yo cometí una serie de conductas que infringen las normas penales y las morales. Soy un ser humano como cualquier otro con unas fallas, pero no que yo sea peligroso”.
También afirmó: "Lo importante es que eso ya es parte del pasado. No tengo perdón para el hombre, pero sí para Dios". En varias oportunidades, Garavito mencionó que durante su niñez sufrió carencia de afecto, maltrato físico y abuso sexual.
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La investigación y confesión de Luis Alfredo Garavito
Ante la justicia, Garavito admitió haber secuestrado, ultrajado, torturado y asesinado a 140 niños en un lapso de 7 años y en 59 municipios de Colombia. Además, también cometió homicidios en Ecuador y Venezuela. La Fiscalía sumó 32 casos adicionales de los reportados por el asesino.
La investigación comenzó con el hallazgo de tres niños de 9, 12 y 13 años, cuyos cuerpos fueron encontrados en 1998 en una finca en Génova, Quindío. Según la Fiscalía, las víctimas presentaban "signos de tortura y mutilación de algunas de sus extremidades". Garavito fue detenido casi un año después, en una zona rural de Villavicencio, justo cuando intentaba agredir sexualmente a otro niño.
El fiscal Jorge María Trejos le explicó al periodista español “las condiciones del país eran supremamente complejas. Había un fenómeno de criminalidad que desbordaba las capacidades de los cuerpos de investigación, temas de terrorismo, de manejo de paramilitarismo, de la guerrilla y de unos magnicidios que tenían copada la actividad de la Fiscalía”.
Así era la forma de operar del asesino Luis Alfredo Garavito
Garavito llevaba a cabo sus crímenes de manera meticulosa y premeditada. Su comportamiento encajaba con el de un psicópata. Los investigadores descubrieron que se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, persona discapacitada e incluso como representante de fundaciones de ayuda para niños.
Sus víctimas eran niños varones, en su mayoría de barrios marginales, de entre 8 y 14 años. Los abordaba en parques, canchas deportivas y terminales de buses, donde les ofrecía dinero, los llevaba a lugares solitarios y luego los mataba, después de emborracharse.
Garavito llevaba un registro detallado en un cuaderno, anotando la ubicación exacta de cada secuestro y la edad de los niños. Además, podía describir con precisión los lugares donde había dejado los cuerpos. Los guardias que lo custodiaron en prisión y varios periodistas coinciden en que era un hombre capaz de adoptar diferentes personalidades según la situación.





























