“Fuera de Kabul y ciudades principales no hay agua, electricidad ni internet, se vive como hace 3 siglos”, dice experto
La corrupción, los regionalismos, el conservadurismo radical e, incluso, en algunos casos, actitudes ambiguas, han recrudecido la situación cultural y socioeconómica afgana a pesar de ser un país muy rico en recursos minerales. Entrevista con el Dr. Julio Bendezú Sarmiento, especialista en la protohistoria del Asia central y el Afganistán.
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El Dr. Julio Bendezú Sarmiento, miembro del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en el Museo del Hombre de París y especialista en la protohistoria de Asia Central, Irán y Afganistán, ha trabajado durante 25 años, de manera continua, con patrimonios culturales en Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán, Irán, Emiratos y en la nación afgana.
Desde el 2013, como director de la Delegación Arqueológica Francesa en Afganistán (DAFA), se estableció en Kabul para realizar trabajos de investigación arqueológica y de diplomacia cultural. Ha podido ser testigo de la realidad compleja en que vive la sociedad afgana, del ascenso Talibán, de la caída del Gobierno del presidente Ashraf Ghani y de la pérdida de poder y autoridad militar de Estados Unidos y sus aliados.
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Sobre la sociedad: “Hay cosas muy ambiguas con los afganos”
- ¿Cuál era la situación de Afganistán cuando llegó, en 2013?
A partir de la caída de los talibanes en 2001, hubo una apertura total del territorio afgano a nivel internacional. Los técnicos y burócratas occidentales llegaron en cantidad. Se podía trabajar en todos los sentidos, campos y dominios. La gente solía salir a los restaurantes, bares o a las discotecas, sobre todo los extranjeros entre sí.
Sin embargo, a finales del 2013 hubo un atentado en un restaurante libanes en donde murió mucha gente foránea. Desde ese momento, la tranquilidad empezó a decaer, poco a poco y los extranjeros comenzaron resguardarse cada vez más detrás de muros de cemento. Las salidas comenzaron a ser prohibidas para todo el mundo. Pero nosotros, como arqueólogos, teníamos la facilidad de no tener mucho control para salir a trabajar en la ciudad y en varias otras regiones del país.

Trabajos de arqueología en Afganistán. Dr. J. Bendezú dirigiendo las labores resguardado por las tropas locales. Foto: archivo personal del Dr. Julio Bendezú
Hasta el 2015, a pesar de todo, hicimos muchas exploraciones arqueológicas en zonas que los talibanes no ocupaban . Hemos excavado en gran parte del país, en el norte (región de Mazari Sharif), al oeste (región de Herat) y centro (valle de Bamiyan), y alrededor y suroeste de Kabul (región del Logar). Aunque no pasó mucho tiempo, después de eso, para que la situación empeore. Continuamos trabajando, pero ya no era en el mismo marco, sino en un ambiente de inseguridad, mucho más difícil.
- Mucho se habla de Kabul, la mayoría de las noticias llega de ese lado. ¿Cuál es la realidad en las otras regiones de Afganistán?
En realidad, Afganistán es un país muy tradicionalista, no olvidemos eso. No olvidemos que actualmente hay gente que está contenta con el regreso de los talibanes porque sentían como un martirio la ocupación militar norteamérica y occidental.
El segundo punto que hay que considerar es que Afganistán no es una nación “constituida”, sino es un conjunto de etnias que han convivido durante siglos, pero que durante estos últimos años se han estado haciendo la guerra y, al final de cuentas, no siempre se han comprendido.
Ahora, esto es complejo, no olvidemos que el lado tradicional del país atrae a todas las etnias dentro del marco ligado a la religión. Hay una frase que los afganos repiten mucho, que resume la idea de la concepción que ellos tienen para manejar sus problemas: “Yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra mi primo; yo, mi hermano y mi primo contra el vecino, pero yo, mi hermano, mi primo y el vecino contra el extranjero”.
Esa es una realidad muy ligada a las concepciones sociológicas, culturales y tradicionales que salen completamente de nuestros propios conceptos.
Hemos hablado mucho de las ciudades principales, como Kabul, pero me he olvidado mencionar que cuando salimos de esas zonas, retrocedemos en el tiempo, no hay rutas asfaltadas, no hay agua, no hay electricidad, no hay internet y la gente vive como hace tres siglos. Por eso también este tipo de problemas, de tradicionalismo exacerbado; la gente vive con la mentalidad del siglo 17 o 18.

Wakhan, en el norte de Afganistán, una de las zonas más pobres de este país. Muchos de sus habitantes ni siquiera estaban enterados de la presencia estadounidense. Foto: Kares Le Roy
- ¿Cuál es la situación actual de la mujer con el Talibán al mando?
El problema con los talibanes es que ellos quieren aplicar el programa del sharía; en donde la mujer tiene derecho a aprender a leer, pero no a pensar ni trabajar. Una vez que está casada tiene que mantenerse en casa con los hijos y solo salir si es acompañada por un familiar, etc. Antiguamente, si esto no se cumplía, o muchas mujeres miraban a otro hombre o eran acusadas de adulterio, terminaban juzgadas y ejecutadas por lapidación.
Durante estos últimos 20 años, las mujeres han retomado cierto lugar en la sociedad afgana, sobre todo en las grandes ciudades, la nueva generación no ha conocido la guerra ni a los talibanes de 1996. Hoy en día están tratando de luchar por estos “privilegios”, lo vemos cotidianamente con las manifestaciones que están haciendo en Kabul y Herat, son verdaderamente valerosas.
Muchas afganas ya se fueron del país, las que tenían un trabajo u ocupaban cargos como generales, jueces, médicos… Y las que quedan se esconden, va a ser muy difícil para ellas porque los talibanes son gente que no va a negociar en ese sentido, dan la impresión de que son abiertos, que efectivamente están tratando de hacer las cosas de la mejor manera, pero en el fondo son demasiados tradicionalistas y apegados a la religión donde la mujer tiene un rol secundario.
- ¿Y en el caso de las comunidades LGTBIQ+?
Ni hablemos, eso se veía poco y era cosa oculta. En las ciudades más abiertas, como Kabul. La homosexualidad dentro de la ley islámica-talibán es pena de muerte segura.
Sin embargo, hay cosas muy ambiguas con los afganos. Ellos no pueden tener una relación normal, enamoramiento ni nada, con una mujer hasta que se case y pase a formar una familia.
Por lo general, los varones se casan a los 22 a 25 años, y existe una tradición prohibida en ciertos lugares de Afganistán, el ‘bacha bazi’. Esto concierne a gente adinerada que compra un niño de una familia pobre, lo viste de mujer y le enseñan a bailar como una. En el peor de los casos, se convierte en su “objeto sexual”.
Estas cosas que son una barbaridad, pedofilia directa, tenía existencia hasta hace poco. Ellos se dicen no ser homosexuales, pero practican este tipo de cosas. No todos, no estoy generalizando, son cosas particulares, pero que existen dentro de la tradición antigua en algunas zonas del Afganistán. Entonces, esto se puede mezclar efectivamente con los homosexuales, que puede ser en cierta parte obligados a la esclavitud sexual.
Un soldado afgano valdría 10 occidentales
- Son 20 años de inversión extranjera, especialmente de Estados Unidos, para que las fuerzas gubernamentales locales colapsen rápidamente. ¿A qué cree usted que se debe toda esta situación?
Existió un aprovechamiento importante de la corrupción afgana, desde el comienzo, que ha hecho que se hayan creado ejércitos ficticios. Se decía, por ejemplo, tenemos mil soldados en el norte estacionados en Mazari Sharif y, en realidad, solamente habían 200, pero se pagaban por los mil. ¿A dónde iba el dinero? Yo he conocido soldados, los que nos cuidaban cuando hacíamos nuestros trabajos de excavación en ciertas huacas, que nos decían “a nosotros hace una semana no nos dan de comer, hace tres meses no nos pagan y hace años que no nos cambian los zapatos. No tenemos ni gasolina, a veces, para nuestras camionetas de vigilancia”.
En ese contexto, había dos ejércitos, las tropas normales y las especiales de ataque. Esas de ataque han resistido a las arremetidas del Talibán, pero al final eran pocos. Los otros eran los soldados que ganaban 100 o 150 dólares por mes y estaban expuestos a los atentados. Veían a los kamikazes, porque lo reconocían, y trataban de escaparse. Durante estos últimos meses, casi ninguno de estos soldados era pagado ni tenían para comer. ¿Con que moral podían ellos continuar la resistencia?

Soldado afgano inspecciona una base abandonada. Foto: EPA
Fuera de eso, el Talibán ha estado desde el año pasado trabajando un sistema de diplomacia, con los vecinos países como Irán, Turquía, Emiratos, Rusia, China, Pakistán y la India. En el lado económico, los talibanes han hecho un juego de ajedrez muy bueno, el de tomar rápidamente, durante la partida de los soldados norteamericanos, los puntos claves de salida del comercio interno y externo. Le cortaron, de cierta manera, un pie a la economía de Kabul.
Cuando comenzaron a tomar las ciudades más grandes, no hubo muchos problemas, pocos combates. Y así ha caído Kabul. Una semana antes el presidente, Ashraf Ghani, dijo que defenderían la capital hasta la muerte y días después huyó en un avión, mientras los talibanes estaban en el palacio de gobierno, sin haber derramado sangre.
Como todo esto está ligado a los convenios que han tenido con los Estados Unidos, nadie sabe, exactamente, los puntos clave del acuerdo de Doha entre los EE. UU. y los talibanes. No invitaron a nadie ni a occidentales ni a Rusia, ni a nadie. Ni siquiera invitaron al Gobierno de Ashraf Ghani para que pueda participar en las negociaciones. Era un “jaque mate” anticipado al gobierno de turno.
- ¿Qué implica la llegada de los talibanes al poder?
Implica que Estados Unidos ha perdido la guerra y que ellos y el mundo occidental no han sabido manejar, ni comprender en ningún momento, este conflicto. Nunca comprendieron quién era el enemigo y cómo tenían que combatirlos.
Porque el Talibán no es un ejército, uno se imagina a los talibanes andando de montaña a montaña con sus armas, pero no. Estos extremistas son gente que trabajan el día sembrando y en la noche saca sus armas. Entonces, el enemigo era el pueblo mismo, una especie de guerrilla continua.
No hay un jefe talibán, hay jefes. Son comunidades que manejan las cosas. Cuando ellos se congregan, bajo una reunión, son decenas hasta centenares de personas que convergen y deciden juntos. Si uno mata a la cabeza, no quiere decir que estas afectando a la organización. Allá puedes matar a 10 y saldrán otros 10, inmediatamente, para reemplazar a los fallecidos. ¿Cómo haces una guerra cuando existe este fenómeno societal? ¿Cómo se gana una guerra cuando se combate con gente que no tiene miedo a morir? Un soldado afgano valdría 10 occidentales, en ese sentido.
- En esa línea, Biden ha señalado que la salida de EE. UU. de Afganistán es “el fin de una era” y que aún hay “otros países por reconstruir”. ¿Considera que este sinceramiento del presidente y las actuaciones del país involucran algún tipo de crisis en el liderazgo que tiene Estados Unidos a nivel mundial?
Claro que sí. Esta guerra ha sido una de las más largas y caras para los Estados Unidos. Además, la crisis de la economía y de la COVID-19, en estos últimos años, están haciendo que ese liderazgo que tenían esté quedando atrás con la subida en potencia de la China y de la India, de la que no se habla mucho.
Por supuesto que hay una caída. Se ve en la misma relación con América del Sur donde una situación como la llegada de la izquierda de Pedro Castillo no hubiera tenido un lugar hace algunos años. No han podido evitar el regreso del partido de Evo Morales a Bolivia, el regreso a la izquierda de Argentina. En Chile, con este movimiento de la nueva constitución, seguramente la izquierda va a volver a pasar en el próximo mandato como en Brasil. Lo que no quiere decir que EE. UU. deje América del sur en paz, la “doctrina Monroe” y su aplicación ambos están avanzando bajo otros caminos.
Estamos en un momento histórico. El mismo pueblo estadounidense está cansado de las guerras externas que les cuesta bastante dinero. Y Biden ha tenido que asumir, de repente y de una manera muy brusca, la fecha límite que había fijado Trump.
Es una debilidad de EE. UU. al final de cuentas. En tanto, los rusos, iraníes y turcos están retomando fuerza en la región. Mientras que el desarrollo de la China es irreversible. En algún momento le va a caer como un pomo en la cabeza a la economía americana.
- ¿Podríamos profundizar más el tema China-Afganistán?
China, que tiene una pequeña frontera con Afganistán, necesita que los talibanes no les den “malas” ideas a los movimientos independentistas como el de los Uigures en el oeste chino. De otro lado, la China necesita petróleo, gas, cobre y otros minerales para sus industrias, todo lo que el Afganistán tiene en su territorio. Hace algunos años, varias concesiones mineras fueron compradas por chinos, aunque nunca las trabajaron porque la situación no era estable. Ahora, eso no quita lo que han invertido y tienen ahí. Así que pienso que van a retomar este trabajo muy pronto.
- ¿Cree que sea necesario la intervención de otros países?
Ya miles de personas se han ido de Afganistán. Estados Unidos ha sacado como 100.000 personas. Dentro de ello, han salido muchos estudiosos, médicos, ingenieros, técnicos, administradores, etc. Esa es la razón por la que los talibanes, en cierta parte, están incomodos y están cerrando las puertas de salida para evitar la fuga de cerebros.
El Gobierno talibán va a tener que negociar, de cierta manera, con otros países. Ese es el punto débil que ellos tienen y que los occidentales deberían aprovechar.
Efectivamente deberían volver abrir el “caño económico”, tratar de que ingresen algunas ONG y dejar trabajar a las que ya están, no solamente en Kabul, sino el país entero, en donde el Estado no llega.
Como lo mencioné, hay zonas donde no hay rutas, agua, no hay electricidad, no hay internet y la gente vive como hace tres siglos. Para poder llegar hasta esa gente necesitada, se va a requerir una gran ayuda extranjera que los talibanes no van a poder negar.
Lo que puede venir: “Afganistán, uno de los más ricos en recursos naturales”
- Con lo que nos ha mencionado, ¿es suficiente para que los talibanes estén en la capacidad de gobernar Afganistán?
El problema de los afganos no va a ser cómo se pueda gobernar, va a ser si la corrupción va a permitir gobernar.
El dinero que se utiliza en Afganistán, hasta ahora, ha sido sobre todo otorgado por los países occidentales y Estados Unidos. Fuera de la droga, que enriquece a algunos, el resto era efectivamente ingresos de afuera. Ahora, ¿con qué medios económicos van a gobernar?, porque ya los “caños” extranjeros se han cerrado y tendrían que buscarlos de nuevo, como lo comenté. Ya está dicho por la ONU y otras ONG internacionales, que la epidemia de la cual se habla poco, la COVID-19, está haciendo estragos, a esto se suma la emigración interna, hacia Kabul, de muchas familias que se están escapado de la guerra y de la situación de hambre que se vivé en el campo.
El siguiente punto clave y factible, que de seguro va a ser partes de acuerdos, es la explotación de los minerales.

Mineros afganos en una mina de carbón en el distrito de Ruyi Du Ab de la provincia de Samangan. Foto: AFP
Afganistán es uno de los países más ricos del mundo, han descubierto petróleo, gas, oro, cobre, hierro y metales raros que no existen en otras partes del mundo y que ahora son necesarios para fabricar baterías de los carros eléctricos, de los celulares, etc. Todo eso se encuentra en esta zona.
Y no olvidemos que la guerra civil no está descartada. En el valle de Panjshir, aún hay gente que está resistiendo bajo el mando de Ahmed Massoud, hijo del histórico muyahidín Ahmed Cha Massoud. Hay combates y cientos de muertos, pero no se dice mucho de eso.
La situación de Perú en Asia Central
Penosamente nuestros países americanos, en todo caso América del Sur, han tenido poco contacto con esta parte del mundo. Pienso que el Perú debe de tener una relación mucho más cercana con esta parte del planeta.
El mundo se ha globalizado de tal manera de que no podemos continuar desconociendo la realidad de esta zona centroasiática, afgana, hindú y pakistaní..

Aeropuerto internacional de Estambul. Foto: Archivo Agencia Anadolu
Los turcos se instalaron en Asia Central creando puentes aéreos y desarrollando un mega aeropuerto en la ciudad de Estambul que hace la conexión con Europa, los rusos, centroasiáticos, chinos y japoneses. Se les prendió la luz y salieron vuelos para Sudamérica. Si más no me equivoco, uno para Colombia, Venezuela y para Brasil. A esto le sumamos el tremendo aeropuerto que sigue en construcción, en Dubái. Los Emiratos también hacen conexión hacia los Estados Unidos, Europa, Medio Oriente, Asia Central, China y, desde hace algunos años, hacia América del Sur hacia la Argentina, Brasil, México, Chile, pero no el Perú.
Perú se ha quedado atrás porque ha tenido que entrar en esta dinámica. Se ha podido crear mejores conexiones hacia esos lados. Es ahora, porque esa parte de la esfera es el nuevo mundo con el que tenemos que estar conectados, son los que están yéndose para arriba. Ya el mundo occidental está de bajada, los Estados Unidos también.
Sobre los patrimonios culturales de Afganistán
El campo está cerrado, no sé por cuanto tiempo no vamos a poder continuar con el trabajo en la zona. Viajaré a Uzbekistán la semana próxima, porque también tengo unos trabajos de campo y si todo va bien, por cuestiones del coronavirus, también viajaré al Turkmenistán donde dirijo una excavación de una huaca importante, Ulug depe, desde el 2001. Estamos hablando de dos países limítrofes con Afganistán.

Shahr-e Gholghola, sitio arqueológico ubicado cerca de la ciudad de Bamyan, Afganistán. Foto: archivo personal del Dr. Julio Bendezú.
En la zona afgana, en sí, estamos a la expectativa de cómo los talibanes van a manejar el patrimonio en los años que vienen, y bajo el nuevo Gobierno. Se sabe que estos radicales islamitas, en un momento dado, eran destructores de lo cultural. Sin embargo, en estos últimos tiempos han tratado de dar una imagen de cuidado y respeto al patrimonio premusulmán. Porque para ellos, todo lo que es preislámico no debería existir. Pero ahora han firmado algunos convenios sin estar en el poder donde decían que iban a respetar las zonas ocupadas, tanto las huacas, museos, los monumentos que están de pie, sobre todo los islámicos. Eso es un buen punto, en el contexto actual.
Lo que sí me da temor es el hecho de que a ellos les interesa poco este tema, no es su prioridad como con el aspecto económico. Si lo dejan de lado el patrimonio podría ser hurtado por bandidos, traficantes, que no son los talibanes. Lo segundo, dejando así las cosas abandonadas, el tiempo, la aridez del lugar, la lluvia, los temblores, podrían destruir estos monumentos que hemos estado cuidando estos últimos años. Son temores que uno no puede controlar ni resolver desde Europa, aparte que tampoco puedo viajar bajo esta incertidumbre.

Dr. Julio C. Bendezú Sarmiento, especialista en la Protohistoria de Asia Central, Iran y Afganistán, siendo condecorado. Foto: archivo personal J. Bendezú
Felizmente, estos últimos años hemos trabajado bastante en el campo. Tenemos material estudiado para poder compararlo y analizarlo en la biblioteca. Necesitamos publicar lo ya excavado, es lo más importante. Estamos en un momento en el que, si los talibanes no nos dejan trabajar, en todo caso, podremos dedicarnos a la publicación de todo lo mencionado.






















