¿Seguirán Perú y Latinoamérica la ruta trazada por Chile para cambiar la Constitución?

Adolfo Cuicas

adolfo.cuicas@glr.pe Adolfcui

30 Oct 2020 | 21:55 h
Vista del reflejo de un manifestante mientras ondea una bandera chilena durante una protesta en la Plaza Italia este viernes 30 de octubre, días después del histórico plebiscito. Foto: EFE
Vista del reflejo de un manifestante mientras ondea una bandera chilena durante una protesta en la Plaza Italia este viernes 30 de octubre, días después del histórico plebiscito. Foto: EFE

“Chile es el principal referente que tiene Perú”, recordó José Ragas. “Hasta ahora solo se ha discutido por ser por una bandera del sector de izquierda”, precisó Fernando Tuesta.

En el plebiscito, celebrado el domingo 26 de octubre, una enorme mayoría en Chile decidió en urnas cambiar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. Una estela que puede ser tomada en países de la región, particularmente en uno de sus vecinos.

“Chile es el principal referente que tiene Perú, incluso más que Estados Unidos. La rivalidad histórica entre Perú y Chile, así como los vínculos que se remontan al Tahuantinsuyo, hacen que estemos atentos a lo que ocurre en el país del sur”, señaló José Ragas, profesor asistente de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Entrevistado por este diario, mencionó que los vínculos entre ambos países son palpables en aspectos como el modelo económico, especialmente el de privatización de pensiones (AFP) que ya está en discusión actualmente, estructurado originalmente en Chile bajo los principios de los Chicago Boys.

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Desde el mismo domingo 26 de octubre, cuando se impuso la opción “Apruebo” con un 78% y la instalación de una nueva Convención Constitucional con un 79%, parte de la población en Perú expresó en redes sociales que se trata de un modelo a seguir.

“Que haya ganado el ‘Apruebo’ demuestra dos cosas a la ciudadanía y la clase política peruana: que el modelo neoliberal no es intocable y, que si bien pudo haber producido mejoras, ha generado también brechas económicas y sociales que deben corregirse. Además, el neoliberalismo y su armazón legal refrendado por la Constitución de 1980 de Pinochet pueden ser cuestionados por protestas populares y reemplazados mediante mecanismos democráticos como un plebiscito”, recalcó.

¿Es factible un plebiscito en Perú?

Fernando Tuesta, expresidente de la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, comentó a La República que el período de campaña electoral que se avecina en Perú es proclive a tocar este tipo de tópicos, pero no cree que vaya más allá.

Datos clave de la actual Constitución chilena y resultados, en su momento parciales, del plebiscito constitucional. Infografía: AFP

“No estoy seguro de que vaya tener impacto en Perú”, afirmó el profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). “Hasta ahora solo se ha discutido por ser por una bandera del sector de izquierda y en Chile esta proporción es altísima”.

En la misma línea se manifestó Ragas: “Lo veo difícil, no solo porque el escenario chileno es distinto al Perú en cuanto a cómo se llegó al plebiscito sino porque, de un lado, cualquier cuestionamiento al ‘modelo’ heredado del fujimorismo ha sido catalogado de ‘terruqueo’ por sectores extremos de derecha o defendido con dogmatismo por parte de la derecha liberal económica y legal”.

Para Ragas, licenciado en Historia, lo importante en el caso peruano es que tanto el Estado como los empresarios y los partidos políticos “deben crear planes efectivos para reducir la desigualdad en el país”.

¿Efecto en América Latina?

Diversas figuras latinoamericanas se expresaron inmediatamente tras el resultado del plebiscito en Chile. “Se abren las grandes alamedas para construir una sociedad mejor”, afirmó Nicolás Maduro en una cita a Salvador Allende.

“Los resultados del referéndum chileno del pasado domingo han generado controversia a nivel continental, particularmente en Venezuela, dado que el régimen autoritario madurista lo califica como una extensión de la ‘brisa bolivariana’, y del lado opositor se adelantan a calificarlo como el retorno del comunismo al país austral”, señaló Froilán Barrios.

Docente y asesor académico de varias universidades en Venezuela, Barrios indicó que “ambos argumentos desconocen que los procesos constituyentes no son análogos, contienen un desarrollo particular y un desenlace histórico específico para los países donde se adoptan”.

Como ejemplo mencionó la Constitución más longeva de América Latina, la de México (1917), una de las más reformadas, y la de Estados Unidos, cuya vigencia acumula más de dos siglos, entre otras.

“Los chilenos se han permitido una pausa legitima en los tiempos de su historia, para superar la Constitución heredada de la dictadura pinochetista que relegó los derechos sociales a un segundo plano, en pro de un desarrollo económico que generó desigualdades sociales incubadas en la estructura social chilena”, agregó.

Hasta ahora ningún líder político regional se ha pronunciado en favor de un cambio en su Carta Magna, en medio de una pandemia que centra la atención de la comunidad internacional.

La mayoría de voces que han destacado el resultado provienen o están vinculados con el Foro de Sao Paulo, que engloba a organizaciones y grupos de izquierda en la región, y con el Grupo de Puebla, una instancia reciente que agrupa movimientos progresistas e, inclusive, mandatarios.

Para Barrios, integrante del Movimiento Laborista en Venezuela, una renovada Carta Magna, que permita el pleno desarrollo de derechos civiles en Chile, “sería el cortafuego más eficaz ante las pretensiones del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla”.

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