Alerta extrema para deportados | Trump ordena enviar a inmigrantes a países que no recomienda visitar a sus propios ciudadanos
Organizaciones de derechos humanos denuncian al gobierno de EE. UU. por deportar inmigrantes a países considerados peligrosos, como a Libia.

Una grave denuncia están realizando organizaciones de los derechos humanos al gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, luego de que se conociera que se están deportando a miles de inmigrantes a países que la propia administración estadounidense considera peligrosos para sus ciudadanos. Esta acción ha generado gran temor entre los extranjeros, tanto indocumentados como legales.
De acuerdo con abogados y grupos defensores de migrantes, las llamadas deportaciones a terceros países permiten que los extranjeros sean enviados a naciones donde no tienen vínculos familiares, culturales ni legales, y donde en algunos casos enfrentan riesgos de violencia, detención arbitraria o persecución.
¿A qué países está enviando EE.UU. a los deportados?
Según los datos recopilados por Human Rights First y Refugees International, el gobierno de Estados Unidos mantiene acuerdos con 36 países para poder recibir personas que no son ciudadanos ni residentes de esas naciones. Al menos cinco de esos países cuentan con la máxima advertencia de viaje emitida por el Departamento de Estado: Nivel 4: no viajar. Entre estos figuran:
- República Centroafricana
- República Democrática del Congo
- Libia
- Sudán del Sur
- Uganda.
Mientras que otros cinco países están entre estos acuerdos y se encuentran catalogados bajo la advertencia Nivel 3: reconsiderar el viaje, mientras que en varias regiones de algunos de ellos también presentan alertas de Nivel 4.
En resumen, muchos países receptores de inmigrantes deportados desde Estados Unidos son lugares que el propio gobierno aconseja evitar a los ciudadanos estadounidenses.
Máxima preocupación por los solicitantes de asilo
Por su parte, las organizaciones humanitarias señalan que estas deportaciones afectaban particularmente a personas vulnerables, incluidos solicitantes de asilo y migrantes que ya habían conseguido protección contra la deportación a sus países de origen debido a riesgos comprobados de persecución.
"Es extremadamente preocupante que Estados Unidos firme acuerdos con países que su propio Departamento de Estado considera inseguros y luego envíe allí a personas que huyeron de la persecución y la tortura", señaló Savi Arvey, directora de políticas para derechos de refugiados e inmigrantes en Human Rights First.







































