Favio Kral y su nueva faceta tras caer hondo por sus excesos: “Me dediqué a poner a Dios en el primer lugar en mi vida”
Favio Kral, el coreógrafo que marcó tendencia en los veranos de los 90, habla de su nueva faceta artística y de su acercamiento con Dios, tras caer hondo.
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Hubo un tiempo en que los veranos estaban marcados por el baile y las coreografías que rápidamente pasaban a formar parte de la cultura popular. Fue en ese escenario donde Favio Kral empezó a destacar como bailarín y coreógrafo, mucho antes de pensar que esa afición terminaría convirtiéndose en su profesión. Más de dos décadas después, ligado a la danza y al fitness, revisa ese recorrido desde otra etapa de su vida: la de un profesional que ha pasado por escenarios, gimnasios, campañas publicitarias y un importante proceso de cambio personal.
Su vínculo con el baile nació antes de ingresar a un gimnasio. Entre los 10 y 12 años solía bailar a escondidas en su habitación y crear sus propias presentaciones. El punto de quiebre llegó en 2002, cuando trabajaba como administrador de un casino y decidió inscribirse en un gimnasio para hacer musculación. Allí se encontró con las clases de baile y se animó a participar. "Yo decía, voy a entrar. Pum, comencé", recuerda. Empezó como un alumno más, ubicado al fondo del salón, pero sus profesores pronto detectaron su facilidad para seguir el ritmo. El axé fue uno de los primeros géneros que exploró y 'El siquisiqui' quedó entre las canciones que más recuerda de esa época.
Favio Kral: del éxito a tocar fondo
Su crecimiento fue acelerado. Pasó de ser alumno a acompañar al instructor sobre la tarima y, apenas dos años después, ya estaba a cargo de sus propias clases. Con el tiempo comprendió que bailar y dirigir a un grupo eran habilidades diferentes. "Una cosa es bailar y otra cosa es dirigir una clase", reconoce. Su rutina llegó a superar las 30 horas semanales repartidas entre distintas sedes, pero la intensidad terminó afectando su relación con aquello que inicialmente disfrutaba.
Después de cerca de 13 años decidió hacer una pausa. "Ya no lo disfrutaba, sino que era un tengo que", confiesa. Ese alejamiento le permitió explorar otros caminos. Estudió en la universidad, se acercó al teatro y fundó Arte y Pasión, su propia escuela, donde compartió proyectos con profesionales como Carlos Pizarrias, Daniela Zanfatti y Paul Gastelo.
Su experiencia también lo llevó al terreno de los espectáculos y la publicidad. Para una producción de María Pía Copello llegó a preparar 14 coreografías y trabajó con un elenco infantil. Asimismo, participó en alrededor de 25 comerciales para distintas marcas, entre ellas Coca-Cola y Donofrio. Una de las campañas que más recuerda fue la que realizó junto a la agrupación liderada por Christian Yaipén. "El más top es el del Grupo 5 de Donofrio, el baile del verano", señala al referirse a una de las producciones más importantes de su trayectoria.
Sin embargo, el retorno de Favio Kral no tiene que ver únicamente con revivir el pasado. Esta nueva etapa también está marcada por un proceso de reconstrucción personal. El bailarín reconoce que atravesó años de excesos y un periodo en el que dejó de lado parte de la disciplina que había caracterizado sus inicios. "Pisé fondo y dije que hay tantas cosas que estaba perdiendo", relata.
A partir de esa experiencia empezó a replantear sus hábitos y la manera en que se relacionaba con el trabajo, el descanso y su vida cotidiana. Actualmente, asegura que puede levantarse a las 4.30 a. m. para ordenar su casa, cuidar a sus gatos, preparar el desayuno y organizar el inicio de su jornada. "Son hábitos que ya se han convertido para mí en una manera de ser", sostiene.
La nueva etapa de Favio Kral
Ese cambio también se refleja en su forma de enseñar. "Si tú ves al Favio que dictaba hace 10 años, al Favio que dicta ahora, son dos personas distintas", afirma. Su propuesta actual apunta a ofrecer una enseñanza más cercana, personalizada y empática, aunque manteniendo la disciplina que considera indispensable dentro de su profesión.
La fe también adquirió un papel relevante durante este proceso. Kral señala que su acercamiento espiritual se convirtió en uno de los pilares de su nueva etapa. "Me dediqué a poner a Dios siempre en el primer lugar en mi vida", explica.
Hoy su objetivo no es simplemente repetir una fórmula que ya conoce. Busca consolidar una identidad que trascienda las clases de baile y el trabajo dentro de un gimnasio. De esa intención surgió Fit Sin Filtro, un podcast que nació de manera sencilla, con la idea de sentarse frente a un micrófono y conversar con amigos, pero que ahora pretende desarrollarse como una plataforma de entretenimiento con posibilidades de conectar también con diferentes marcas.
"El objetivo principal del podcast es diversión, chongo, lúdico", comenta. No obstante, sus planes van más allá. Tras haber formado parte de una generación en la que el baile marcó tendencias y se convirtió en protagonista de los veranos, Favio Kral busca recuperar un espacio propio desde una perspectiva diferente, combinando la experiencia acumulada, la danza, el fitness y una voz construida a partir de su historia personal. "Quiero que se vea mediante mi trabajo y mi talento. Algo real", concluye.





















