Construcción inicia fuerte, pero perdería ritmo por crisis de combustibles, clima y trabas en proyectos
El sector de construcción arrancó el 2026 con un crecimiento de 14,5% en el primer bimestre, según Capeco. Sin embargo, el ritmo se moderaría en los próximos meses hacia niveles cercanos al 6%, afectado por el encarecimiento de insumos por la crisis del gas, guerra en Medio Oriente, los riesgos climáticos y problemas en la ejecución de grandes proyectos y obra pública.
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El sector construcción pisa fuerte en el arranque del 2026, pero no lograría sostener un crecimiento de dos dígitos hacia el cierre del año. Pese a su buen desempeño inicial, la actividad comenzaría a desacelerarse en un contexto asediado por riesgos como la guerra del Medio Oriente, menor dinamismo de la obra pública y la incertidumbre política plasmada en las próximas elecciones 2026.
Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), anticipó hace unos días que el rubro de la construcción sería uno de los principales anclas de la economía peruana de cara al cierre de año. En esa línea, la autoridad monetaria elevó su proyección de expansión del sector de 2,5% a 6,0%.
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Según proyecta la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), la actividad habría crecido 14,5% en el primer bimestre, su mejor resultado para un periodo enero-febrero desde 2021. Solo en enero, el avance fue de 15,6%, el más alto desde 2008, acumulando además 10 meses consecutivos de expansión.

Este dinamismo también se refleja en el consumo de cemento, que registra 10 meses seguidos de crecimiento. Sin embargo, ya se observan señales de moderación. "La tendencia ojalá pueda mantenerse, aunque previsiones nos hacen ver que en el transcurso del año estas tasas se atemperen y vuelvan a un rango de un solo dígito", apuntó Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo del gremio.
Señales de desaceleración
Valdivia advirtió que en marzo se produjo un problema crítico vinculado a la crisis del gas producto de la rotura de un ducto de Camisea (Cusco), lo que ha afectado los costos de producción. "Ese impacto se va a notar tanto en precios como en nivel de actividad”, apuntó.
"Si nosotros hemos crecido casi 15% en dos meses y optimistamente aspiramos que el crecimiento sea de 6,8%, en lo que resta del año va a haber una ralentización y se va a crecer por debajo de 6% sin ninguna duda", sostuvo.
Al igual que en 2025, la inversión privada se consolidaría como el principal motor del sector, con un crecimiento estimado de 9,5% al cierre del 2026. Este dinamismo estaría impulsado por el mercado residencial No VIS (Vivienda de Interés Social)- dirigido a hogares de ingresos medios-, así como por la inversión minera, las asociaciones público-privadas (APP) y los proyectos ejecutados bajo el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI).
A contraparte, la obra pública, que también es otro componente esencial del PBI sectorial como el consumo de cemento, mantendría un desempeño débil. El BCR estima un crecimiento de apenas 1,0%, en medio de los problemas de ejecución.

El sector construcción cerró el 2025 con un crecimiento de 6,5%, el mejor resultado registrado desde 2021. Foto: Andina
Entre los principales riesgos figuran un Fenómeno de El Niño, incluso de intensidad moderada, que podría afectar la actividad ante la falta de preparación del país, así como la guerra en Medio Oriente, que elevaría los costos de fletes y de materiales derivados del petróleo.
"Por lo menos estos factores podrían retrasarlas o en algunos casos encarecerlas, eso hace que sea más difícil mantener el ritmo", afirmó.
Además, las presiones inflacionarias podrían derivar en mayores tasas de interés, encareciendo el crédito y reduciendo el atractivo de la inversión extranjera. A ello se suma la incertidumbre electoral de cara a la primera vuelta, con impacto en las decisiones de inversión.
Cuellos de botella en grandes proyectos
A estos riesgos se suman problemas que frenan el desarrollo de infraestructura en el país. Si bien se aprobó un nuevo Plan Nacional de Infraestructura que prioriza 72 proyectos por S/144.000 millones, deja fuera iniciativas relevantes como la Línea 3 del Metro de Lima, el antepuerto del Callao y el reemplazo de 75 puentes de la red nacional.
La Nueva Carretera Central, el Anillo Vial Periférico, el viaducto Santa Rosa y la Línea 2 del Metro son algunos d elos proyectos emblemáticos que tienen dificultades en su ejecución.
"Las principales trabas siguen siendo las interferencias con redes de servicios públicos y la disponibilidad de terrenos, factores que retrasan el avance de las obras y limitan el impacto del sector en el crecimiento económico", apuntó Valdivia.




























