Más de 700.000 peruanos sin agua potable pagan seis veces más por el servicio y destinan S/1.406 extra al año
Desigualdad. Sin acceso a red pública de agua, hogares de Lima y Callao pagan S/141 mensuales frente a S/24 que destinan familias que sí tienen una conexión en su casa. Esto es tres veces por encima del estándar internacional, en un país donde más de 3,5 millones aún carece del servicio.
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Un hogar de Lima y Callao sin acceso a la red pública de agua potable paga, en promedio, hasta seis veces más por el recurso que un usuario que con conexión en casa. Así lo revela un estudio de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), elaborado en 16 distritos periurbanos, a una década de su primera medición en 2015. A la fecha más de 700.000 peruanos aún no cuentan con este servicio básico.
De acuerdo con el informe, el precio del agua para los hogares sin conexión alcanza los S/22,11 por metro cúbico (m³), mientras que un usuario con servicio paga S/3,20. Cuando se analiza el consumo de agua, los hogares no conectados utilizan en promedio 6,4 m³ al mes, frente a los 15 m³ que registra un usuario con acceso a la red.
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"Terminan pagando mucho más y consumiendo menos que una persona conectada. Eso afecta significativamente la igualdad entre los servicios", observó el presidente ejecutivo de la Sunass, Mauro Gutiérrez.
Para el regulador, esta situación tiene un nombre propio “penalidad de la pobreza”, debido a que las familias vulnerables pagan más por un servicio de menor calidad, con menor continuidad y mayores riesgos sanitarios.
En este contexto, las familias sin conexión adquieren el agua principalmente a través de camiones cisterna y destinan en promedio S/141,20 mensuales, lo que equivale a más de S/1.694 al año.

Hogares sin red pagan S/1.406 más por agua que usuarios conectados
Un dato revelador del informe es que el gasto en agua se ha duplicado en la última década. En 2015 el promedio mensual era de S/72, mientras que hoy alcanza los S/141,20.
Así, los hogares con conexión a la red destinan alrededor de S/24 al mes, es decir, S/288 al año, mientras que un hogar sin acceso a agua potable paga aproximadamente S/1.406 más al año que uno conectado, pese a recibir un servicio de menor calidad y en menor cantidad.
Por otro lado, pese al mayor desembolso, el consumo sigue siendo insuficiente. El volumen promedio de 6,4 m³ mensuales está incluso por debajo del umbral de subsistencia de 8 m³ que la propia Sunass considera necesario para cubrir necesidades básicas de salud e higiene.
Agua absorbe hasta 12% del ingreso familiar
El impacto en la economía familiar es notorio cuando se observa que el gasto en agua representa cerca del 9% de los ingresos mensuales, triplicando así el estándar internacional de accesibilidad de 3%.
Peor aún, en hogares en extrema pobreza, esta carga puede llegar hasta el 12%. En detalle, más de la mitad (54%) de estos hogares percibe ingresos de hasta S/1.000 mensuales, cifra inferior al sueldo mínimo (S/1.130).
En promedio, estos hogares están conformados por cuatro personas, pero solo dos generan ingresos. Ello explica por qué el gasto en agua pesa tanto en su economía diaria.

Por otro lado, el funcionario de Sunass apunta que normalmente cuando se piensa en una persona sin acceso al agua, se imagina una vivienda de esteras. Sin embargo, la realidad es diferente. "En el caso de Lima, alrededor del 50% de las viviendas que no tienen acceso a red, ya han consolidado su vivienda con concreto y ladrillo, incluso con segundo piso", apuntó el funcionario.
El acceso al agua en estas zonas depende casi exclusivamente de camiones cisterna como principal fuente de abastecimiento , utilizados por el 94,7% de los hogares, una cifra mayor al 88% registrado en 2015.
A ello se suma una baja competencia. El 59% de los hogares compra agua a un solo proveedor, lo que limita la posibilidad de comparar precios y condiciones. Ello influye directamente en los costos elevados que enfrentan las familias.
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El acceso mediante camiones cisterna no solo es más caro, sino también más precario. El servicio presenta problemas de calidad, discontinuidad y riesgos asociados al almacenamiento del agua en los hogares. De hecho, esta práctica incrementa la probabilidad de contaminación, debido a la exposición, manipulación y condiciones de los recipientes.
Frente a ese escenario, el 63% de los hogares hierve o clora el agua antes de consumirla, lo que implica un costo adicional en tiempo y recursos. Además, las familias han tenido que invertir en infraestructura básica para adaptarse. El uso de tanques de almacenamientos se triplicó en la última década (pasó de 30,8% a 92,1%) y el uso de mangueras y tuberías casi se duplicó, reduciendo el acarreo manual pero generando nuevos gasto.
Además, la frecuencia de compra disminuyó. Si en 2015 la mayoría adquiría agua entre dos y cuatro veces por semana, actualmente el 50,7% lo hace una vez semanal. Esta tarea, que recae principalmente en las mujeres, demanda alrededor de 40 minutos, aunque el tiempo total dedicado al mes se ha reducido frente a la década pasada.

Sedapal necesitaría más de S/64.000 millones para ampliar red de agua
¿Por qué persiste esta situación precaria? Existe una brecha vinculada a la expansión urbana informal y a las dificultades técnicas y económicas para ampliar la red. Según la Sunass, conectar a un hogar en zonas periurbanas puede costar entre S/100.000 y S/120.000, hasta tres veces más que en zonas urbanas consolidadas.
En ese contexto, cerrar la brecha de conexión de agua en Lima y Callao requeriría más de S/64.000 millones en inversión, mientras que a nivel nacional se estiman alrededor de S/138.000 millones. Para dimensionar la magnitud del problema, actualmente 3 millones 500.000 peruanos no tienen acceso a agua potable, mientras que en Lima y Callao, la cifra bordea los 700.000 personas sin conexión a la red.
Para el jefe de Sunass, la prioridad al gobierno entrante en julio de este 2026 es acelerar los proyectos de inversión pública y la participación de cualquier mecanismo de financiamiento para el cierre de la brecha.
"Cuando se espera y un proyecto no se desarrolla, finalmente lo que va a conllevar es que esta población va a tener menos acceso a un conjunto de derechos vinculados al acceso al agua. No tener agua afecta a la educación, salud y principalmente a las mujeres", expuso.




























