Unos robots 50 veces más pequeños que un cabello humano pueden detectar y neutralizar bacterias

El desarrollo de estos dispositivos abre nuevas posibilidades para intervenciones médicas a escalas extremadamente pequeñas.

Científicos crearon nanorobots impulsados ​​por fotones que pueden dirigir, capturar y mover bacterias. Foto: Dreamstime
Científicos crearon nanorobots impulsados ​​por fotones que pueden dirigir, capturar y mover bacterias. Foto: Dreamstime

Manipular objetos invisibles para el ojo humano ha sido durante años uno de los grandes retos de la ciencia. Un equipo de investigadores alemanes de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg creó unos diminutos robots capaces de desplazarse, detectar y atrapar bacterias en espacios microscópicos, una capacidad que podría abrir nuevas herramientas para laboratorios y estudios biológicos.

Estos dispositivos son tan pequeños que miden cerca de 50 veces menos que el diámetro de un cabello humano. A pesar de su tamaño, pueden moverse de manera controlada gracias a la luz, sin necesidad de motores convencionales ni cables. Este trabajo, publicado en Nature, permitirá operar en entornos donde las manos humanas no pueden intervenir.

¿Cómo funcionan los robots microscópicos?

Los investigadores explican que estos nanorrobots funcionan mediante una fuerza conocida como retroceso de fotones. En términos simples, cuando la luz impacta sobre una superficie, ejerce una presión mínima. Aunque este efecto parece insignificante a gran escala, resulta suficiente para impulsar objetos extremadamente pequeños.

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Vista artística de un nanorobot (centro y recuadro) interactuando con varias bacterias de dos tipos distintos. Foto: Jin Qin

Vista artística de un nanorobot (centro y recuadro) interactuando con varias bacterias de dos tipos distintos. Foto: Jin Qin

Gracias a este principio físico, los robots pueden desplazarse en líquidos y responder a estímulos externos con gran precisión. Esta característica elimina la necesidad de componentes mecánicos complejos, algo difícil de integrar en estructuras tan diminutas.

El sistema aprovecha materiales diseñados para interactuar con haces de luz específicos. Cuando el láser ilumina el robot, este recibe un impulso que le permite avanzar o cambiar de dirección. De esta forma, los científicos logran controlar su trayectoria dentro de ambientes microscópicos.

La captura de bacterias

Además de moverse, estos robots pueden dirigir su recorrido hacia bacterias concretas. Los investigadores emplearon luz enfocada para guiarlos y acercarlos a microorganismos individuales, lo que permite capturarlos y transportarlos con precisión.

Durante las pruebas, los nanorrobots lograron sujetarlos y desplazarlos hacia otras ubicaciones sin destruirlos. Esto resulta especialmente útil para experimentos que requieren manipular células vivas o reorganizar microorganismos en placas de laboratorio.

La precisión del sistema permite operar en espacios reducidos donde otras tecnologías presentan limitaciones. Según los científicos, esta capacidad podría facilitar investigaciones sobre comportamiento bacteriano, interacción celular y formación de colonias microscópicas.

La combinación entre control lumínico y movilidad convierte a estos dispositivos en una herramienta flexible. En lugar de depender de campos magnéticos o impulsos químicos, la luz actúa como una especie de mando remoto capaz de orientar cada movimiento.

Futuras aplicaciones

Más allá de capturar microbios, los investigadores consideran que esta tecnología podría utilizarse para limpiar superficies microscópicas contaminadas. En ambientes delicados, como laboratorios biomédicos o sistemas microelectrónicos, eliminar partículas diminutas representa un desafío constante.

Estos robots podrían localizar residuos específicos y trasladarlos fuera de zonas sensibles. También tendrían utilidad en análisis clínicos, donde la manipulación precisa de bacterias y otras partículas resulta clave para pruebas diagnósticas.

En microbiología, la tecnología ofrece nuevas posibilidades para estudiar microorganismos de forma individual. En lugar de analizar grandes grupos de bacterias, los científicos podrían trabajar célula por célula y observar fenómenos que antes pasaban desapercibidos.

Aunque esta innovación aún pertenece al ámbito experimental, su desarrollo demuestra cómo la robótica y la física pueden combinarse para resolver problemas a escalas extremas.

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