Científicos descubren un nuevo género de venado y el único linaje de los Andes: vive en 4 países de América Latina, incluido Perú
Este pequeño ciervo, o Andinocervus rufinus, habita en bosques montanos y páramo a altitudes de hasta 3.700 metros en Perú y otras 3 naciones latinoamericanas.
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Un equipo internacional de científicos confirmó el hallazgo de un nuevo género de venado en los Andes del norte de Sudamérica. El Instituto Alexander von Humboldt, mediante el liderazgo de Héctor E. Ramírez-Chaves, determinó que el ejemplar antes llamado Mazama rufina posee un linaje evolutivo independiente. Por esta razón, la revista Zootaxa publicó el cambio oficial de la especie al nombre de Andinocervus rufinus.
Este cambio taxonómico es el resultado de diversos análisis genéticos y morfológicos que separan al animal del género Mazama. El descubrimiento aporta datos clave sobre la evolución de los cérvidos en ecosistemas de páramos y bosques montanos. Asimismo, la validación de esta entidad biológica única subraya la riqueza de la biodiversidad regional y exige una actualización inmediata en las estrategias de conservación.
¿Cómo es el Andinocervus rufinus y en qué países de América Latina vive?
El Andinocervus rufinus es uno de los cérvidos de menor tamaño en Sudamérica. Este venado posee una masa corporal de 10 a 15 kilogramos y una longitud total de 85 a 90 cm. Su morfología externa exhibe un pelaje rojizo, extremidades negras y una máscara facial oscura con marcas blancas en la barbilla y la nariz.
La identidad taxonómica de la especie depende de un rasgo anatómico particular en su cráneo: una fosa lagrimal de gran profundidad. Esta peculiaridad ósea facilita su distinción frente a otros venados con características similares. A través de este detalle morfológico, los especialistas definieron su clasificación actual y la independencia respecto a otros grupos taxonómicos.

La apariencia física de este venado incluye un pelaje rojizo y una máscara oscura en el rostro. Foto: Instituto Humboldt
El hábitat de este pequeño ciervo abarca los ecosistemas de bosque montano y páramo dentro de los Andes del norte. La especie ocupa un rango altitudinal que se extiende desde los 1.000 hasta los 3.700 metros sobre el nivel del mar. Su distribución geográfica integra territorios específicos de Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela.
La preservación de este mamífero resulta fundamental para la biodiversidad de la región andina. Su rol ecológico en los entornos de alta montaña lo convierte en un elemento clave para el equilibrio de estos paisajes. El conocimiento preciso sobre su biología y ubicación asegura estrategias de conservación efectivas para el futuro de la especie.

Esta especie de venado tiene una fosa lagrimal extremadamente profunda en el cráneo. Foto: Instituto Humboldt
Análisis genéticos y evidencias de un linaje único en los Andes y el mundo
El cambio taxonómico de la especie anteriormente denominada Mazama rufina es el resultado de análisis rigurosos de ADN y comparaciones craneales minuciosas. Estos estudios científicos demuestran que sus poblaciones conforman un clado independiente dentro de los cérvidos neotropicales. Las pruebas genéticas, basadas en marcadores mitocondriales como el gen citocromo‑b, ratifican que las distancias evolutivas entre las poblaciones de las cordilleras andinas justifican plenamente su separación de otros géneros conocidos.
La investigación difundida a través de la revista Zootaxa establece de manera formal la creación del género Andinocervus. Con esta nueva estructura de clasificación, la especie Andinocervus rufinus figura como la única integrante descrita hasta el momento.
Los resultados de los expertos prueban que este taxón no guarda relación directa con el género Mazama. Este hallazgo redefine la trayectoria evolutiva de los cérvidos en Sudamérica y subraya la importancia de la unión entre datos genéticos y morfológicos.
El equipo científico bajo la dirección del biólogo Héctor E. Ramírez‑Chaves sostiene que el reconocimiento de Andinocervus rufinus constituye un avance fundamental para la ciencia moderna. Esta actualización en la nomenclatura trasciende el simple ajuste técnico, pues actúa como un catalizador para el diseño de planes de preservación especializados. La prioridad actual de los investigadores radica en la defensa de este linaje exclusivo que reside únicamente en el ecosistema de los Andes.
























