Un descubrimiento en Nuevo México reescribiría la historia de los últimos días de los dinosaurios
La abrupta extinción de los dinosaurios transformó los ecosistemas de la Tierra y sentó las bases para el auge de los mamíferos.
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Durante muchos años, los científicos creyeron que los dinosaurios ya se encontraban en un proceso de extinción cuando un meteorito acabó con su dominio hace 66 millones de años. Sin embargo, hallazgos recientes revelan un capítulo muy diferente. Un equipo de investigadores de Baylor University, New Mexico State University y el Smithsonian Institution descubrió pruebas que demuestran que los dinosaurios prosperaban en ecosistemas diversos justo antes del impacto del asteroide.
Este descubrimiento, publicado en la revista Science, se basa en fósiles hallados en la Cuenca de San Juan, en el noroeste de Nuevo México, donde se encontraron vestigios de una comunidad de dinosaurios en su apogeo.

Representación artística del impacto de meteorito hace 66 millones de años que acabó el reinado de los dinosaurios. Foto: Roger Harris
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Los dinosaurios antes del meteorito
La idea conocida sobre la extinción de los dinosaurios sostenía que estas criaturas estaban declinando debido a factores ambientales y ecológicos antes del impacto del meteorito. Según esta teoría, las poblaciones de dinosaurios ya estaban debilitadas y su diversidad había disminuido considerablemente. Sin embargo, las especies encontradas muestran signos de ser saludables y diversas, según el estudio.

El impacto del meteorito desencadenó un cambio climático global y provocó una extinción masiva del 75 % de la vida en la Tierra. Foto: IStock
Los investigadores estudiaron las capas rocosas de la Formación Kirtland, en la región de Naashoibito, donde encontraron fósiles datados entre 66.4 y 66 millones de años, justo antes del evento catastrófico.
“Los dinosaurios de Naashoibito vivieron al mismo tiempo que los famosos dinosaurios de Hell Creek en Montana y las Dakotas”, afirmó Daniel Peppe, profesor asociado de geociencias en Baylor University.
Un periodo próspero de los dinosaurios
El análisis ecológico realizado por los científicos revela que los dinosaurios en América del Norte vivían en bioprovincias distintas, adaptadas a variaciones de temperatura regionales, no a barreras físicas como montañas o ríos.
Andrew Flynn, autor principal del estudio y profesor asistente de ciencias geológicas en New Mexico State University, comentó que su investigación muestra que los dinosaurios “no estaban en un proceso de extinción gradual antes del impacto”, sino que prosperaban en su entorno natural.
El descubrimiento también sugiere que los dinosaurios eran mucho más adaptables de lo que se pensaba, ocupaban diversos nichos ecológicos a lo largo de Norteamérica, lo que evidencia que aún tenían mucho por ofrecer antes del impacto. Los ecosistemas eran complejos y variados, lo que contrasta con la idea anterior de que las poblaciones de dinosaurios estaban en decadencia.
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¿Cómo fue la vida después del impacto de meteorito?
El impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios a finales del Cretácico marcó un cambio radical en la biodiversidad del planeta. Sin embargo, el estudio sugiere que los efectos de este evento no fueron tan devastadores para todos los seres vivos. En los 300,000 años siguientes, los mamíferos comenzaron a diversificarse rápidamente, adaptándose a los ecosistemas recuperados. Este rápido cambio en la vida terrestre dio paso a la evolución de nuevas especies de mamíferos, que, como los dinosaurios, también se distribuyeron en bioprovincias norte-sur similares a las que existían en la era de los dinosaurios.
Flynn destacó que “los mamíferos supervivientes mantuvieron las mismas bioprovincias norte-sur”, lo que muestra la continuidad de patrones ecológicos previos al impacto. De hecho, esta diferencia entre las bioprovincias del norte y el sur continuó siendo una característica clave de los ecosistemas después del evento catastrófico, un hecho que no se observa en otras extinciones masivas de la historia de la Tierra.
Este hallazgo subraya la capacidad de la vida para adaptarse rápidamente a cambios drásticos, aunque, como se observa, el impacto del meteorito fue un punto de inflexión en la historia de la Tierra.





















