En el oriente. Ex ministro visitó el pueblo más alejado del país, en la frontera entre Perú, Colombia y Ecuador. Desde ahí, criticó a Alan García por modificar el Himno Nacional.,PPK da un giro a su estrategia de campaña y busca el voto rural, Enviado especial a Güepí Pedro Pablo Kuczynski ha decidido cambiar de estrategia. El candidato de las zonas urbanas en el 2011 está resuelto a conquistar en el 2016 la votación rural. Y como parte de este desafío decidió iniciar su campaña en el punto más alejado del país: la localidad de Güepí, en la triple frontera entre Perú, Colombia y Ecuador, donde el Estado peruano no es lo único que hace falta. El candidato al que no le gusta el mote de socialista que le puso una revista, aclara que prefiere que le digan “social-económico”. Y es que más allá de discursos sobre distribución de riqueza, él y su equipo aseguran que lo más importante es el progreso económico. Esto lo dijo, además, navegando sobre el río Putumayo y rodeado de pobladores Kichwas que nunca han visto a un postulante a la Presidencia –menos un presidente– y que, pese a ser de este país, no conocen el Nuevo Sol Peruano. Aunque diga que para algunos aspectos se deba ser socialista, PPK sigue siendo de derecha y eso está claro. Si en algo quiere aproximarse al ámbito social es en materia de servicios básicos: salud, agua potable y conectividad para los pueblos más alejados. Pero su principal propuesta sigue siendo una reforma tributaria que amplíe la capacidad recaudadora del Estado. “Nosotros cuidamos la puerta, don Pedro Pablo”, le dice un poblador peruano que tiene acento ecuatoriano y dinero colombiano en su bolsillo. La “puerta” es la comunidad de Tres Fronteras, el punto más norteño del Perú. Un lugar desde donde se puede ver a los tres países fronterizos con tan solo girar el cuello y estirar la vista sobre río Putumayo. PPK llegó hasta ese punto para dar un breve mensaje y conquistar algunos votos, pues en Tres Fronteras apenas viven 25 familias sin agua, luz, teléfono, médicos, ni carreteras. En este pueblo Lima e Iquitos son apenas leyendas, la capital loretana está a un mes en lancha y de la metropolitana ni hablar. Así que si se quieren servicios básicos como hospitales, escuelas o mercados donde vender sus productos –arroz, maíz–, de Tres Fronteras se van a Puerto Leguízamo, una población fronteriza de Colombia, a una hora de distancia, que tiene más de 15 mil habitantes y todas las necesidades cubiertas por el Estado. De hecho, las madres gestantes de Tres Fronteras prefieren dar a luz en Colombia, así les aseguran fácilmente a sus hijos algo que conseguir en el Perú les significaría una odisea: un DNI al instante. El candidato PPK arribó a Güepí, saludó al pueblo, bebió masato, izó una bandera y prometió volver, pero si ganaba las elecciones. Luego se dio una vuelta por el Hito Nº1 entre Perú y Ecuador. Ahí, ya con la camisa empapada de sudor –en el trópico ecuatorial la temperatura oscila los 40°–, cantó el himno nacional. Aprovechó para criticar a su más cercano perseguidor en las encuestas, Alan García, por haber modificado el himno. “Para mí eso de largo tiempo el peruano oprimido continúa”, dijo el aún aspirante al sillón presidencial de Peruanos Por el Kambio (PPK). El aún ciudadano peruano-estadounidense arma su equipo para evitar repetir errores del pasado en su terna de candidatos al Congreso y, enfatiza, en la deserción que hiciera uno de sus ex legisladores: Enrique Wong. “Nosotros no olvidamos lo que nos hizo”, sentencia. Por ahora PPK tampoco tiene un asesor de imagen y eso, hasta cierto punto, lo hace susceptible a deslices. Uno de ellos se dejó ver cuando saludó a los pobladores de Tres Fronteras y dijo sentirse contento de llegar “al lugar más distante de Lima en el mapa del Perú”. Así y todo, el ex ministro inició ya la carrera por llegar a Palacio y lo hace desde la puerta misma del país. Aún no todo está definido en el equipo que diseñará la campaña Con el asesor de imagen, Luis Favre, PPK tuvo conversaciones, pero no hay nada formal, pese a que deslizó su contratación hace unos meses. Hay otras dos cartas: un brasileño y un norteamericano que asesoró a la presidenta chilena Michelle Bachelet en su última campaña. Sobre figuras políticas aún no cierra nada tampoco, o prefiere no decirlo. Con Juan Sheput dialogan pero dice no tener nada fijo, lo mismo con Carlos Bruce. Máximo San Román ya le dijo que no desea postular a la vicepresidencia como en 2011 y en Lima quien le promoverá las bases será el alcalde de San Martín de Porres, Adolfo Mattos. Sobre Luis Galarreta, quien conversa con el ex pepecista es su incondicional asistente, Gilbert Violeta.