Leyenda del tenis mundial: el enigma Alejandro Olmedo
La historia de Alejandro Olmedo es todo relato de superación mediante el esfuerzo. Alejandro Olmedo tiene un nombre en la historia del tenis mundial, pero en Perú hay muchas confusiones sobre sus logros, los cuales quedan aclarados en la siguiente nota. A saber, Olmedo se nacionalizó estadounidense en 1992.
- Jairo Vélez triste por abucheos de hinchas pese a triunfo de Alianza Lima contra Sport Boys: “Pareciera que estamos peleando el descenso”
- Mr Peet fue operado de urgencia y quedó fuera de la narración del Alianza Lima contra Sport Boys

“Decían que Alejandro Olmedo había ganado la Copa Davis jugando por Estados Unidos. Claro, jugó, representó a Estados Unidos, pero Alejandro Olmedo seguía siendo peruano y no es verdad que se nacionalizó norteamericano para poder jugar la Copa Davis. Eso no sucedió. Alejandro Olmedo fue a Australia con pasaporte peruano. Trajo la Copa Davis al Perú. Hizo partidos de exhibición en Lima y en Arequipa. Vino con pasaporte peruano. Inclusive hay una anécdota. Cuando llegó a Lima le robaron su cartera y su pasaporte. El presidente Prado lo había invitado y le dio los laureles deportivos. Olmedo le dijo no puedo regresar a Estados Unidos sin mi pasaporte peruano. Y Prado le dijo no hay problema, vas a Arequipa, llevas la Copa Davis, regresas y te gestiono un pasaporte nuevo”, le relata a La República Aníbal Pepper.
Aníbal Pepper es un reconocido médico y lleva, desde hace muchas décadas, una labor médica al servicio de los más necesitados. Ha sido médico en la guerra de Vietnam (realizó 400 cirugías) y formó parte del comité de ayuda durante la tragedia de Yungay en 1970. Aníbal Pepper y Alejandro Olmedo fueron amigos de niños. Se conocieron en el Club Internacional Arequipa. “Era mi hermano de arcilla”, precisa Aníbal Pepper, quien en su edad venerable tiene un objetivo: “No debemos olvidarnos de Olmedo”.

Aníbal Pepper. Foto: Álvaro Mejía.
No deja de tener razón Aníbal Pepper en cuanto a las tenues resonancias actuales de Alejandro Olmedo. En una era en donde prima la interconectividad, no deja de ser paradójico que nos olvidemos de personajes y sucesos importantes de nuestra vida nacional. Esta inquietud llevó a Aníbal Pepper a financiar la estatua de Alejandro Olmedo en el distrito arequipeño de Yanahuara, la cual fue develada en octubre de 2024.
“No hay ningún jugador peruano en la historia que se pueda comparar con Olmedo. No hay ningún jugador peruano que haya ganado Wimbledon, que haya ganado los singles de un Grand Slam. Alejandro Olmedo ha ganado tres: Wimbledon, US Open y el Australian Open. Y, claro, la Copa Davis. Rod Laver, que todavía está vivo y era el número uno del mundo, jugó con Olmedo en la final de Wimbledon. Olmedo le ganó en tres sets en 72 minutos. Es un récord que hasta ahora no se ha batido. Alejandro Olmedo llegó a ser número uno del mundo. Su historia humana, más allá del deporte, es lo que me conmueve. Olmedo era hijo de quien cuidaba las canchas de tenis del Club Internacional Arequipa. Aprendió a caminar y a jugar tenis al mismo tiempo. Nos conocimos cuando tenía 10 años de edad. Yo era hijo de socio y mi padre me puso en manos del padre de Olmedo, que también enseñaba a los juniors y los adultos. Nos hicimos muy amigos. Alejandro era el mejor, pero cuando se competía en los campeonatos del club, no jugaba porque no era socio. Yo sí jugaba y ganaba porque no estaba él. Su juego se empezó a hacer conocido y varios socios empezaron a preguntarse qué vamos a hacer con este lonquito y abrieron el campeonato y con 14 años les ganó a todos”.

Estatua de Alejandro Olmedo en Arequipa. Foto: Difusión.
Corría el año 1950 y las proezas de este adolescente llegaron a los oídos de los dirigentes de la Federación de Tenis del Perú. Jorge Harten, el presidente de la entidad, no fue ajeno a ese eco. Harten también era directivo del club Terrazas y mandó a ver a Olmedo, a ver si era verdad todo lo que se decía de ese muchacho espigado y de claros movimientos felinos. “Alejandro y yo éramos muy amigos, pero nuestra amistad se dio básicamente en el club. No fuera de él. Había una dimensión social muy marcada, que hasta ahora existe en Arequipa. A los 15 años, Harten se lo llevó a Lima y lo instaló en su casa; lo puso a estudiar en el colegio Santo Tomás de Aquino. Con 16 años ganó el campeonato del Terrazas. Yo también era bueno, pero Alejandro ya jugaba contra los mayores. Cuando yo gané el campeonato nacional de junior, Alejandro obtuvo el subcampeonato de Perú, perdió ante Enrique Buse, abuelo del muchacho que está ahora en el US Open. A los 18 años empezó a representar al Perú en el Sudamericano, el Panamericano. La vida de Olmedo es una historia de superación; era un muchachito que recogía pelotas y llegó a ser número uno del mundo. Olmedo fue más que las barreras sociales que aún siguen fuertes en Arequipa y Perú. Su historia de vida es una historia de lucha y perseverancia; es por eso que no quiero que se le olvide. Si le preguntas a 20 personas por Olmedo, no saben quién es. El tenis es un deporte dominado por una clase social. Ningún tenista peruano ha logrado lo de Alejandro Olmedo”.
La leyenda
“La historia de Olmedo es la historia de David contra Goliat”, dice el comunicador Álvaro Mejía, quien junto con Aníbal Pepper viene trabajando un libro sobre Alejandro Olmedo. “Olmedo se enfrentó a fuerzas extraordinarias. Le metió un gol a la pobreza y venció al racismo. ¿Cuál hubiera sido el destino de Olmedo si no jugaba tenis? Se fue a los 18 años a Estados Unidos”.
Era el año 1954. Olmedo comienza a exhibir su talento en canchas norteamericanas. Era tan bueno que llamó la atención de Perry Jones, el entrenador del equipo de Estados Unidos. Estados Unidos llevaba tres años consecutivos sin ganar la Copa Davis. Australia tenía la supremacía en el deporte. Perry Jones piensa y siguió pensando, hasta que se decidió: ¿por qué no?

1959. Alejandro Olmedo y la duquesa de Kent, en Wimbledon. Foto: Difusión.
“Cuando Jones decide contar con Olmedo, hubo mucha polémica. Los principales diarios se preguntaban por qué contar con un peruano si tenemos cientos de jugadores a lo largo del país. Jones se basó en el reglamento: si el jugador era un extranjero, tenía que tener tres años de residencia y su país de origen no tenía que estar jugando en la Copa Davis. Perú no estaba en la Davis. Jones se comunicó con Harten. Harten dio la autorización y Olmedo estuvo de acuerdo, pero se negó a nacionalizarse. Olmedo se nacionalizó estadounidense en 1992. Aquí hablan los datos: en los registros de Wimbledon se señala que el campeón de 1959 es Alejandro Olmedo de Perú. Wimbledon es un torneo individual, no es por países. Hay mucha información que no es cierta. Cuando jugó la Davis por Estados Unidos, en donde fue clave para ganarle a Australia, Jones defendió a Olmedo diciendo que ninguno de los chicos ricos de las universidades iba a aguantar lo que aguantaba Olmedo. Dijo que era un jugador hambriento de triunfos y que no se iba a detener ante nada. Olmedo vino a Perú, en marzo de 1959, con la Copa Davis que ganó el 31 de diciembre 1958; hubo expectativa, todos hablaban de él. Fue un año glorioso para él porque en julio gana Wimbledon. En esos años, el tenis no era como hoy; era incluso más exigente. Olmedo dio la vuelta al mundo en dos ocasiones, hasta que llegó un momento en que dijo ya no quiero más; quiero tener una familia, una casa. Y fue contratado por el hotel Beverly Hills como instructor de tenis. Trabajó ahí 37 años”. Olmedo era el instructor de las grandes estrellas de cine. Por ejemplo, del gran Robert Duvall, fallecido hace poco.
La vida de Alejandro Olmedo tiene varios misterios. En la edición de septiembre de 1959 de la revista Sports Illustrated, se le cuestiona su desempeño en la Davis que Estados Unidos pierde ante Australia. Esto fue un año después de la gloria de la Davis en Australia. En su descargo, Olmedo declara que no se dejó ganar, que su desempeño no fue el mismo debido a que estaba muy cansado, extremadamente agotado por el ritmo de partidos. Olmedo se retiró joven de las competencias. A los 29 años, en 1965. Sabía que había quedado en la historia del tenis.
Alejandro Olmedo falleció a los 84 años, en 2020, en Los Ángeles.

























