Los países de Sudamérica son hogar de algunas de las maravillas naturales más impresionantes del continente americano. Desde vastos desiertos hasta frondosas selvas y paisajes que parecen sacados de la ciencia ficción, América Latina se distingue por su asombrosa diversidad.
En su extensa y diversa geografía, Sudamérica alberga numerosos tesoros naturales, incluidos parques nacionales y sitios del patrimonio mundial. La flora y fauna de esta región de América son especialmente atractivas. Un ejemplo notable es la palmera más alta del mundo.
La palmera más alta del mundo es la palma de cera. Esta planta, cuyo nombre científico es Ceroxylon quindiuense, es una especie de palma endémica.
La palma de cera es considerada la más alta del mundo. Foto: Getty Images
En 1985, fue declarada árbol nacional en su nación y se mantiene como un símbolo de resistencia. Esta proclamación se llevó a cabo porque “la palma de la cera se caracteriza por su capacidad de persistir y durar”, tal como lo explicó Fabián Sanabria, antropólogo y doctor en Sociología, para Señal Colombia.
En 2017, un grupo de expertos en palmeras, liderado por el botánico Rodrigo Bernal, midió palmas de cera y encontró que esta palma ostenta el récord Guinness como la más alta del mundo. Las alturas registradas oscilaron entre 57,1 metros y 59,2 metros, según se informa en la página oficial de la institución de récords.
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La palmera más alta del mundo se encuentra en Colombia, específicamente en la Carbonera, en el valle del río Tochecito, en una región cafetera de la nación, a unos 300 km (es decir, 185 millas) al oeste de la capital, Bogotá. Estas palmeras se encuentran en la región andina colombiana, en los departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas y Tolima.
En varias regiones del área andina de Colombia, se encuentra distribuida esta palma de cera. El departamento de Tolima alberga la mayor cantidad de ejemplares conservados. Según la base de datos Naturalista, otras zonas donde habita la palma de cera incluyen el Valle de Cocora, el Valle del Cauca y Caldas.
La palma de cera se encuentra en las regiones andinas de Colombia. Foto: Getty Images
Durante mucho tiempo, se creyó que la palma de cera era el árbol más grande del mundo, pero —en la actualidad— sabemos que no es así. Su majestuosidad ha capturado la atención de numerosos botánicos, atraídos por este imponente árbol que crece en condiciones inusuales para una palma.
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En 1801, los científicos Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland descubrieron la palma de cera. Se encontraban explorando diversas regiones de Colombia en busca de nuevas especies de flora y fauna. Fue durante esa travesía que hallaron esta imponente especie de palma, la cual los cautivó de inmediato debido a su enorme tamaño.
La palma de cera fue descubierta por Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland. Foto: dpa
Efectivamente, la palma de cera alcanza alturas poco comunes, no solo para una palma, sino para cualquier tipo de árbol. Según el Observatorio Ambiental de Bogotá, esta planta puede llegar fácilmente a los 60 metros y, en ocasiones, hasta los 80. Además, su longevidad puede alcanzar hasta 200 años.
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En el pasado, la cuenca del río Tochecito se consideraba una región inaccesible para los investigadores debido a la presencia dominante de las FARC. Aunque esta área es rica en elementos de la palma de cera, su exploración se veía impedida por el control ejercido por el grupo insurgente sobre estas tierras.
Sin embargo, la misma presencia de las FARC protegió estas palmas de cera de las actividades agrícolas que han afectado sus poblaciones en otras áreas del país.
De alguna u otra forma, las FARC ayudaron a proteger las palmas de cera. Foto: AFP
En 2016, 13.000 miembros de las FARC abandonaron el Tochecito tras firmar un acuerdo de paz con el Gobierno colombiano y esta retirada facilitó el ingreso de la minería, así como actividades agrícolas, lo cual puso en peligro la subsistencia de la palma de cera en esta región.
El número de esta planta ha disminuido por los problemas mencionados, pero también por el empleo de sus hojas para propósitos religiosos. Es por ese motivo que las autoridades ambientales recomiendan no usar la palma de cera para estos fines, ya que está amenazada en todo Colombia.