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Congreso “repudia” el atentado contra la vicepresidenta

Argentina. Congreso expresó su “más enérgica condena y repudio al intento de magnicidio” contra Cristina Fernández.

larepublica.pe
Fraternos. Diputados celebran sesión especial en rechazo al ataque contra la vicepresidenta.

El Congreso argentino aprobó este sábado, en medio de ciertas tensiones entre diputados del oficialismo y la oposición, un documento que manifiesta su “más enérgica condena y repudio al intento de magnicidio” contra la vicepresidenta y exmandataria (2007-2015), Cristina Fernández.

El documento, modificado a pedido del mayor frente opositor del país, Juntos por el Cambio, fue aprobado por los parlamentarios al comienzo de la sesión, en donde se expresa el “más enérgico repudio” al “intento de magnicidio” contra la vicepresidenta.

La declaración ratificada en la Cámara de Diputados no hizo mención a la “violencia política” ni a los “discursos de odio” que se incluían en el texto original.

Cautelosa distancia

Luego de que la resolución fuera aprobada en pocos minutos, los parlamentarios miembros de Propuesta Republicana (PRO), una de las fuerzas del frente opositor, se retiró del recinto porque no quisieron debatir “un mensaje que no le hace bien a la sociedad”. El legislador y presidente del PRO, Cristian Ritondo, tomó la palabra antes de irse junto a sus colegas parlamentarios de la Cámara Baja.

“Nosotros creemos que no es la calle ni el recinto para determinar los culpables de un delito. Es el Poder Judicial el único que tiene el deber de investigar, juzgar y condenar”, dijo Ritondo durante la sesión especial.

“No queremos que este hecho gravísimo sea utilizado con el objetivo de generar más divisiones, hacinar culpables y muchos menos convertirse en una tribuna para atacar oposición política, Poder Judicial y los medios de comunicación, como lamentablemente venimos escuchando en las últimas horas”, concluyó.

Fernández, de 69 años, líder de la corriente de izquierda del peronismo, tan amada por sus seguidores como detestada por opositores, sigue teniendo gran influencia y poder en Argentina, siete años después de haber dejado la presidencia y uno antes de las elecciones de 2023, sobre las que aún no ha mostrado sus intenciones.