Inmigrante trabajó 25 años en EE. UU. para ayudar a su familia y al regresar a su país la abandonaron: “Me traicionaron”
La mujer padece de varias enfermedades producto del arduo trabajo que realizó en Estados Unidos, pero no cuenta con el apoyo de su familia. "Ahora mis nietas a las que ayudé son mis enemigas", manifestó.
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A menudo, las personas emigran a diversos países para buscar un futuro mejor. Ese fue el caso de Sonia, una mujer que actualmente se encuentra sola en El Salvador, pese a haber apoyado a su familia durante los 25 años que vivió en Estados Unidos.
En parte de su relato para el canal de YouTube Gordo Soyacity, la inmigrante afirmó que decidió viajar a tierras extranjeras ante la necesidad económica que tenía. Una vez instalada en territorio norteamericano, se dedicó a trabajar. Según dijo, laboraba para una empresa de comida, pero con el paso de los años las fuerzas ya no eran las mismas.
Salvadoreña encontró su terreno convertido en basural
En su natal El Salvador logró comprar un terreno, pero se dio con la ingrata sorpresa de verlo convertido en un basural. “Esa casita lo compré por abonos en un remate y estaba lleno de basura. Tuve que prestarme 500 dólares para poder terminar de pagarlo”, manifestó mientras mostraba las escrituras de la vivienda.
Sonia usa un andador porque tiene dolor en las articulaciones. “Padezco de dolor de huesos y no tengo líquido en las rodillas. También me duele la columna. Solo puedo caminar distancias cortas”, manifestó.
"En EE. UU. las cosas no son como te las cuentan"
“Mi idea nunca fue quedarme allá, sino ayudar a mi familia y hacerme de alguna propiedad aquí porque en Estados Unidos las cosas no son como las cuentan”. La mujer ha sido diagnosticada con diabetes, hipertensión, gastritis y úlceras, enfermedades que aparecieron tras años de intenso trabajo.
Al sentirse mal de salud, la ciudadana salvadoreña no pudo terminar de construir su casa. Además, sostuvo que en EE. UU. no tenía una gran vida; todo lo contrario, vivía en un auto para evitar pagar una habitación.
“El mismo día que me regresé, vendí el carro en 300 dólares. Yo no pensé en mí, solo en mi familia, pero me traicionaron. Ahora mis nietas a las que ayudé son mis enemigas. Yo regresé con la esperanza de tener calor de hogar, pero no lo tengo”, remarcó con tristeza.
Actualmente, Sonia vive con uno de sus nietos, aunque señaló que necesita un espacio propio. Regresó con apenas 100 dólares y con deudas pendientes en Estados Unidos. Aclaró que no fue deportada. “Yo regresé sin nada. A mí no me deportaron, yo quise regresarme porque no tenía ayuda del Estado”, dijo. Este miércoles trabaja cuidando a una niña para poder mantenerse y aconsejó a otras personas migrantes actuar con cautela y no confiar plenamente en terceros para evitar situaciones similares.


























