Una Navidad muy difícil
Es cierto que el año 2021 viene mejor que el anterior porque se han reactivado varias actividades que estuvieron suspendidas, pero aún no estamos en condiciones normales.
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Patricio Quintanilla Paulet
Rector de la Universidad La Salle
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Llegamos a Navidad, estamos a fines de un año sumamente complejo, tanto en el aspecto económico, laboral y familiar y esta época del año, debe ser de alegría y felicidad.
El año 2020 fue sumamente duro y el que ahora termina, es algo mejor, pero todavía estamos en una situación compleja.
En la Familia
Tradicionalmente esperamos esta fiesta para celebrar con toda la familia, abuelos, padres e hijos, para juntos compartir una celebración, grande o pequeña, pero en familia.
En esta oportunidad, por las restricciones establecidas por las autoridades, totalmente comprensibles, las reuniones familiares están limitadas para evitar la propagación de esta terrible pandemia, recientemente agravada por la aparición de una nueva variante denominada ómicron, con una mayor agresividad en los contagios, por lo que las reuniones familiares están restringidas.
Pero aún más triste es el caso de las familias que en este año han perdido a uno de sus integrantes, por COVID-19 u otra razón y, que en esta Navidad habrá un sitio vacío en la mesa.
En la Economía
Es cierto que el año 2021 viene mejor que el anterior porque se han reactivado varias actividades que estuvieron suspendidas, pero aún no estamos en condiciones normales.
Se cumple el viejo dicho de “la pita se rompe por lo más delgado” y por ello los más afectados son los sectores más vulnerables de la población, que han perdido el empleo o sus ingresos se han visto reducidos por menor posibilidad de trabajo, lo que está impidiendo que se pueda tener una modesta celebración, lo que afecta especialmente a los niños, que esperan esta época con mucha ilusión.
Conclusión
De una situación adversa siempre es posible identificar una faceta positiva. Si las condiciones actuales no nos permiten una celebración como en tiempos anteriores, es un motivo para que se retome el sentido real de la Navidad, una celebración de unión familiar y paz.
Un abrazo entre los miembros de la familia es el mejor regalo que podemos dar y recibir, con la confianza que vendrán tiempos mejores.
A pesar de la difícil situación que atravesamos, tengamos fe en el futuro y que esta fiesta sea también un motivo para limar las asperezas que se pueden haber presentado durante el año tanto en la familia, como en el trabajo y en general con todas las personas con quienes tengamos vinculación.




















