Puno: solo el 20% de población de Juliaca tiene agua potable

Ni alcantarillado. La mayoría de habitantes consume agua de pozos subterráneos. Es recurso contaminado con aguas servidas que se infiltran en el suelo. La salud de los pobladores están en riesgo.

La Republica
Pozos. Juliaqueños sacan agua de pozo para satisfacer su necesidad. Pero ese recurso está contaminado.
Liubomir Fernández

Isidro Pacompia Mamani, no tiene agua potable ni desagüe. Para preparar sus alimentos extrae agua del subsuelo con una motobomba. En frente de su casa hay un cuartito de calamina que funciona como silo en donde efectúan sus necesidades fisiológicas.

Esta situación la padecen aproximadamente 230 mil habitantes de 300 urbanizaciones periféricas de la ciudad de Juliaca. El problema data de hace 40 años.

“Son tres décadas que vivo en Juliaca, y hasta ahora no conozco agua potable ni servicios higiénicos”, señala.

Esta carencia se ha convertido en un problema de salud pública. Lo crítico es en los meses lluviosos entre enero a marzo. Pacompia, asegura que los líquidos de los silos, por filtración, se junta con el agua subterránea que ellos extraen para alimentarse.

“Es para llorar. Quizá por eso a mi hijo le salieron los tumores en el pulmón y murió en esta pandemia. No tenemos otra opción. La otra sería no hacer nada “, contó entre lágrimas Eusebia Quispe, residente del III sector de Taparachi.

Para tratar el agua del subsuelo le echan cloro y, para mitigar los olores de las cabinas de calamina, cada cierto tiempo le echan cal o ceniza.

Según un estudio realizado por los investigadores de la Universidad Cayetano Heredia, en 2016, en los pozos subterráneos se encontró arsénico cinco veces más de lo permitido por la Organización Mundial de la Salud. Se tomó muestra a 76 pozos. Hace dos años, los afectados hicieron una evaluación de parte y el resultado es el mismo. Según el biólogo Antonio Quintanilla, el arsénico puede provocar cáncer en pulmón y piel, e inclusive puede causar otros tipos de cánceres. La mezcla de las aguas contaminadas es dañina para la salud.

“Nos estamos envenenando. ¿Pero qué hacemos? La otra opción sería no comer, no ir a los servicios y eso va contra la propia humanidad”, dice Leonel Flores, dirigente del cono norte.

Según el sociólogo Carlos Flores, el problema de la falta de agua en Juliaca es lamentable. Por ser una planicie altiplano la población cada vez crece más y de forma desordenada. En la actualidad Juliaca, tiene el triple de población de los últimos 20 años.

“En Juliaca, nunca ha habido una planificación de nada. Es razonable. Hasta el que vive en la punta del cerro necesita agua. Son varios factores los responsables de este panorama. Pero no creo que se solucionen en cinco años. Este es un problema social y demográfico”, dijo.

Según Rodolfo Quispe Pari, el gerente comercial de Seda Juliaca, entidad que provee del líquido elemento, solo 66 mil 795 gozan de agua y desagüe. La cifra representa aproximadamente el 22. 7 % del total de la población. La diferencia está a merced de silos y pozos.

Esta semana hubo un paro de 48 horas para exigir un proyecto integral de agua y desagüe. La obra tendría un costo S/ 1.200 millones pero el gobierno sólo destinó un presupuesto de S/ 72 millones, una cantidad ínfima. El Ministerio de Vivienda tiene la palabra.

Agua hay para abastecer a Juliaca y Puno. La alternativa es la represa de Lagunillas, un espejo de agua en el distrito de Santa Lucía, provincia de Lampa en Puno. Consta de 90 metros de largo por 15.80 metros de altura. Represa 580 millones de metros cúbicos de agua. Sin embargo, no hay infraestructura para su traslado y su potabilización.

Esa es la realidad de Juliaca, considerada el emporio comercial más importante del sur del país, y, sin embargo, sus habitantes preparan sus alimentos con agua de pozo y aún utilizan silos.