Rohel Sánchez: “En los últimos quince años la Unsa estuvo secuestrada por la corrupción”

Rohel Sánchez Sánchez, rector de la Universidad Nacional de San Agustín, cuenta del trabajo que se viene realizando en la casa de estudios y que considera diferente al de las anteriores gestiones.

Rohel Sánchez Sánchez, rector de la Universidad Nacional de San Agustín, cuenta del trabajo que se viene realizando en la casa de estudios y que considera diferente al de las anteriores gestiones.

La Universidad Nacional de San Agustín (Unsa) celebró 190 años de creación. Los últimos 15 años, las gestiones estuvieron marcadas por la corrupción. No hubo inversión en mejoras educativas ni de investigación pero sí desfalco. El actual rector Rohel Sánchez ha intentado enmendar ese camino. Él mismo describe su trabajo como una lucha constante contra estos actos irregulares y la mejora de la calidad educativa. Su secreto, indican personas cercanas, está en que es más un ejecutivo que un político.

¿Cómo llega la Unsa a sus 190 años? Hubo mucho problemas en los últimos años. El martes, por ejemplo, se inició el juicio contra dos exrectores (Rolando Cornejo y Valdemar Medina) por delitos que cometieron durante sus gestiones.

Eso fue lo que me motivó a buscar el rectorado. Quería retomar el rumbo de la Unsa. Pero es difícil luchar contra la corrupción cuando la tenemos enquistada en todos los poderes del Estado

¿Cómo se presentó la corrupción en la casa agustina?

La Unsa es una comunidad de 40 mil personas, no estamos libres, pero estamos luchando. Aún persisten profesores que chantajean a los estudiantes con exámenes y notas, otros que venden separatas y condicionan a los alumnos. Y en lo más grande, estamos haciendo los procesos de selección como dice la ley, antes no era así. Para contratar profesores hemos creado más filtros para que no haya favoritismos. Si ocurre, no nos va a temblar la mano para sancionar.

¿Qué diferencia hay entre las gestiones anteriores y la suya?

Ustedes conocen cómo estaba la universidad. No había un gerenciamiento institucional, sino una marcha del día a día, y cada vez en picada. La corrupción avanzaba más y cada quién hacía lo que mejor le parecía. No había la autoridad ni los instrumentos normativos de gestión. Nosotros los hemos creado, no para burocratizar, sino que en el sector público cada decisión necesita respaldarse en un criterio legal.

En toda su existencia institucional, la Unsa no tuvo un momento tan bajo, creo...

Por ahí va. En los últimos 15 años la universidad estuvo secuestrada por la corrupción. Yo soy partidario de que se practique política, eso es muy bueno, pero no para hacer daño a la institución. Por eso estamos tratando mucho más el tema de la identidad y el compromiso con la Unsa.

¿Cuántos años se habrá retrasado la universidad a causa de las malas gestiones de Cornejo y Medina?

En las anteriores gestiones sí hubo un estancamiento en la universidad. El mejor ejemplo es que no pudieron usar S/ 208 millones provenientes del canon minero. Nosotros hemos comprometido eso y los de estos años hasta el 2020. Hablamos de S/ 50 millones de canon del 2017 y 2018 y otros S/ 71 millones de obras por impuestos.

¿Su gestión está recuperando el tiempo perdido?

Estamos trabajando. Pienso que no se tuvo la claridad de entender la función de la universidad. No es solo profesionalizar personas, sino generar investigación que repercuta en la sociedad para solucionar problemas y formar estudiantes con miras a comunidad.

En cifras, ¿cómo encontró a la casa agustina y cómo está ahora luego de algo más de 2 años de gestión?

Primero, el sistema universitario peruano estaba divorciado del Estado y la empresa privada. Con la Ley Universitaria y la entrada de la Sunedu, se ha propiciado la mejora de la calidad educativa. En cuanto a la Unsa, en 2016 no había más de 8 proyectos de investigación, y por iniciativa de los profesores que habían ganado algunos proyectos. No aparecíamos ni en el Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA) ni en el Registro Nacional de Investigadores en Ciencia y Tecnología (REGINA). Hoy tenemos más de 137 proyectos de investigación de impacto, 3 programas de investigación con 20 proyectos.

¿Y qué hacían los rectores?

Todo estaba en auspicios académicos, había una institución que vendía certificados a jueces y fiscales para sus ascensos y nombramientos. Se centraron en sacarle plata a la universidad. Oficiaron un equipo de fútbol sin que ese sea el objetivo de la Unsa.

¿Cuánto ha crecido la universidad? Ya aparece en varios rankings.

El que más nos interesa es Scimago. Este, aparte de los indicadores, mide el número de investigaciones que hacemos, la oferta educativa, la empleabilidad y muchos otros. Ahora estamos en el puesto 9 a nivel nacional. Para 2019 el objetivo es estar entre las primeras cinco.

¿Cómo ve su futuro político?

Tengo el compromiso de la política universitaria. Para mí es la academia y la investigación. Eso (la política local) tendré que verlo más adelante. Por el momento no pienso en ninguna otra actividad que no sea la función universitaria y dejar a la Unsa con una valla importante para que las nuevas gestiones sigan avanzando. 

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