Pese a Trump y sus aranceles: China llegó a superávit comercial récord en su historia
Esta semana el gigante asiático anunció que sus cifras de comercio con el mundo superaron en 20% a las del 2024, pese a las tensiones con los EEUU. Su intercambio con otras naciones de Asia, el África y América Latina se disparó.
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En 2026, el mercado chino “se abrirá más” y “seguirá siendo una oportunidad para el mundo”, afirmó esta semana, sin dudarlo, el viceministro de Aduanas del enorme gigante asiático, Wang Jun.
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Su rápida respuesta tenía una explicación. Pese a los aranceles y a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, China anunció esta semana que ha logrado un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares en 2025, un 20% más que el año anterior, pese al declive de sus exportaciones hacia territorio estadounidense.
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La guerra comercial del año pasado entre China y Estados Unidos causó una caída de 20% interanual en las exportaciones del país asiático hacia la primera potencia mundial y una baja de 14,6% en las importaciones, según datos oficiales chinos. Pero otros socios comerciales cubrieron la brecha, lo que llevó a un aumento global de 5,5% en las exportaciones generales chinas en 2025.
En general, el comercio exterior chino alcanzó en 2025 un aumento de 3,8% interanual.
“En 2025, el valor total de las importaciones y exportaciones de China alcanzó 45.470 billones de yuanes (6,55 billones de dólares), o sea un incremento de 3,8%”, declaró en conferencia de prensa el viceministro Wang Jun.
“La cifra superó por primera vez los 45 billones de yuanes, marcando un nuevo máximo histórico”, agregó el funcionario chino. Las exportaciones, que históricamente representan un impulsor económico de la segunda economía mundial, alcanzaron 26,99 billones de yuanes, un aumento de 6,1%.
En tanto, las importaciones sumaron 18,48 billones de yuanes en 2025, 0,5% más que el año previo.
“Algún país ha politizado los temas comerciales y limitado las exportaciones de alta tecnología a China, de lo contrario habríamos importado más”, indicó Wang Jun, refiriéndose a Estados Unidos, enfrascado en una disputa comercial con China desde el regreso de Trump al poder el año pasado.
Según el periodista de elEconomista.es, Carlos Asensio, la estrategia de China para alcanzar estas cifras, en plena guerra comercial, es beneficiarse de un yuan bajo. “Esto le permitió compensar la caída de la cuota en el mercado de Estados Unidos, impulsando las exportaciones a otros socios comerciales en el Sur Global y el Sudeste Asiático”.
“Lo que está claro es que China ha diversificado su comercio para compensar la caída con Estados Unidos. En concreto, aquellos países conocidos como los de ASEAN (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental) —Vietnam, Tailandia, Malasia— se han convertido en sus grandes socios. Los envíos aumentaron un 13,4%, con más de 570.000 millones en 2025. El comercio con África creció un 26% y con Latinoamérica un 7%".
"Por su parte, las ventas a la Unión Europea crecieron un 8,4%, hasta los 480.300 millones de euros. En cambio, las importaciones procedentes del Viejo Continente cayeron un 0,4% en relación al año 2024, hasta los 230.000 millones”, informó Asensio.
¿China redibuja el comercio global?
El portal Perspectiva Internacional estima que China, con su superávit récord en su historia, pese a la presión de Trump, está redibujando el comercio global.
Es decir, lejos de frenar su impulso exportador, la guerra comercial iniciada por Trump ha terminado acelerando una transformación profunda en la estrategia económica china. Este hecho no solo revela la resiliencia de la economía china, sino también la reconfiguración silenciosa —pero contundente— del comercio global.
China exporta más al mundo y menos a EEUU. Y lo hace, según precisa Perspectiva Internacional, en un entorno externo cada vez más hostil.
Pese a ello o quizás por ello, Pekín apostó por la diversificación de destinos y por una mayor presencia en regiones del llamado Sur Global, mientras mantiene su ingreso a Europa, aunque no sin tensiones.
Para el también subdirector de la Administración General de Aduanas, Wang Jun, “las bases del comercio chino se mantienen sólidas”. Esa solidez, añadió, se la dan los “socios comerciales más diversificados”, además de una mayor “resiliencia”.
El portal elEconomista.es destaca un aspecto importante: las autoridades chinas también están virando su comercio hacia productos de mayor calidad, intentando dejar atrás el fenómeno de ‘bajo coste’. Por rubros, el comercio de juguetes, zapatos o ropa se ha contraído, mientras que crecen más de un 20% los envíos de microchips semiconductores, coches o embarcaciones.
Para este portal especializado, más allá de su hegemonía exportadora, este año es posible que el mercado exterior del gigante asiático siga en auge. “Esperamos que la resiliencia de las exportaciones se extienda este año, y sigan siendo importante motor de crecimiento y compensen parcialmente la demanda interna más débil”, dijo el economista de Barclays, Ying Zhang.
Debilidades internas
Eric Zhu, experto de Bloomberg, igual le augura un buen desempeño al coloso asiático este año. “El respaldo viene de una economía global estable, una probable tregua arancelaria renovable con EEUU y los esfuerzos para aliviar las preocupaciones sobre el aumento de sus exportaciones”, analizó. Destacó además que este impulso “debería dar margen” para que Pekín solucione los problemas estructurales que lastran su crecimiento.
Porque, para algunos analistas, el récord chino puede ser señal de una alarma estructural: el país sigue dependiendo excesivamente de su músculo exportador para compensar sus debilidades internas.
Perspectiva Internacional indica que la economía china arrastra problemas persistentes: consumo débil, confianza del consumidor en mínimos, crisis inmobiliaria que aún no termina de cerrarse y una intensa sobrecapacidad industrial que ha derivado en guerras de precios. “En ese contexto, exportar más se ha convertido en una válvula de escape”.
Incluso el FMI volvió a insistir en diciembre que China necesita reequilibrar su modelo de crecimiento y reducir su dependencia de las exportaciones. “Seguir apoyándose en las exportaciones podría avivar aún más las tensiones comerciales globales”, advirtió su directora Kristalina Georgieva.
La tensión sigue presente en el horizonte y, aunque Washington y Pekín llevan una tregua temporal, Trump no deja de amenazar con nuevos aranceles. Eso ocurre, mientras la UE observa el aluvión de productos chinos, en sectores estratégicos como el de los vehículos eléctricos, baterías y paneles solares.
En tanto, en Pekín, el superávit se presenta como el éxito de su estrategia de adaptación en un entorno “complejo y desafiante”, destacando la fortaleza de su sistema industrial y el avance de los productos de mayor valor agregado. También deslizan críticas a EEUU por las restricciones tecnológicas, a las que atribuyen el estancamiento de las importaciones.
De todos modos, el récord logrado, según expertos, no es solo un indicador económico, es también político. Estiman que obliga a sus socios y rivales a repensar sus estrategias. “El comercio vuelve a ser un campo de disputa geopolítica y -en ese escenario- China parece decidida a jugar hasta el final”.
Un 2025 de IA y sin chips extranjeros
El portal Trading View describió así el 2025 tecnológico para China: descifró el código de la IA, rompió cuellos de botella de los chips y demostró que la presión occidental fracasó. Y ve una diferencia con las empresas de EEUU: el objetivo chino no era construir el sistema más inteligente del mundo, sino reducir costes unitarios en fabricación y logística.
El símbolo de ese enfoque fue DeepSeek. Su modelo de bajo coste sorprendió a Silicon Valley e hizo que NVIDIA cayera en bolsa casi $600.000 millones en un día. China puede ahora mantener gran parte de su base de IA e industrial sin chips extranjeros. (Con la agencia AFP y otros portales).

























