Sequía, incendios y alertas sanitarias: nueva ola de calor golpea varios países de Europa con temperaturas históricas
Francia, España, Italia y Reino Unido son los países más impactados por este fenómeno, con temperaturas extremas que llegan tras un julio récord y marcan 2026 como un año excepcional.
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Europa enfrenta una nueva ola de calor extremo que elevará las temperaturas hasta los 42 °C en algunas zonas, mientras la sequía se extiende por buena parte del continente, reduce los caudales de grandes ríos y aumenta el riesgo de incendios forestales.
Francia, España, Italia y Reino Unido se encuentran entre los países más afectados por el nuevo episodio de temperaturas elevadas, que llega después de un julio récord y convierte a 2026 en otro año marcado por fenómenos de calor excepcional. Según Copernicus, observatorio europeo del cambio climático, esta sería la quinta ola de calor registrada en el continente desde mayo.
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El episodio comenzará con mayor intensidad en el oeste y sur; posteriormente avanzará hacia Europa Central. Francia prevé temperaturas de hasta 39 °C, España podría alcanzar los 42 °C en el sur e Italia espera registros cercanos a los 40 °C en varias regiones.
En Reino Unido, el Met Office, servicio meteorológico británico, advirtió que "una nueva ola de calor extremo se dispone a avanzar hacia el norte por gran parte de Reino Unido", con temperaturas de hasta 36 °C en el este y sureste de Inglaterra.
La sequía agrava el impacto
El calor llega acompañado de una sequía generalizada. España registró en julio el mes más seco desde el inicio de la serie histórica en 1961. Además, la temperatura media alcanzó 25,7°C, 2,6 °C por encima de lo normal, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En Inglaterra, julio también fue el mes más seco registrado. Algunas zonas del este y sureste recibieron menos de un milímetro de lluvia y más del 70% del territorio fue declarado en sequía.
Francia, por su parte, impuso restricciones de agua en casi el 70% de su territorio continental. En 67 de sus 101 departamentos, el recurso quedó reservado para usos prioritarios como atención sanitaria, protección civil, agua potable y saneamiento.
Copernicus señaló que en julio la humedad del suelo fue "claramente inferior a la de julio de 2022, el último verano marcado por una grave sequía" en Europa occidental.
La combinación de altas temperaturas y escasas precipitaciones provocó caudales "excepcionalmente bajos" en numerosos ríos europeos. El Rin y el Támesis, cerca de dos tercios del Danubio y extensos tramos del Ródano y el Po registraron niveles de escasez sin precedentes para un mes de julio en los 34 años de mediciones analizados por Copernicus.
En Varsovia, el río Vístula alcanzó además su nivel más bajo registrado.
La falta de agua se suma al calentamiento de los mares. Durante julio, el Mediterráneo occidental y el Atlántico presentaron temperaturas inusualmente elevadas, mientras la temperatura media de la superficie marina mundial llegó a 20,96 °C, un récord para julio en las zonas oceánicas libres de hielo marino estacional.
Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, señaló que "el principal motor de este calentamiento -como sabemos- son los gases de efecto invernadero".
El calor eleva el peligro de incendios
La combinación de calor, sequedad y vegetación deshidratada generó condiciones especialmente favorables para los incendios forestales. Copernicus advierte que estas circunstancias "favorecen una actividad excepcional de los incendios forestales (...) tanto en términos de superficie quemada como de emisiones" de carbono.
España sufrió uno de los episodios más graves en Ávila, donde un incendio consumió alrededor de 50.000 hectáreas a finales de julio. En Francia, un incendio en Gironda arrasó cerca de 42.000 hectáreas y provocó la evacuación de más de 220.000 personas.
El riesgo continúa durante la nueva ola de calor. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales mantiene bajo riesgo extremo a zonas del sur de Reino Unido, noroeste de Francia y áreas que se extienden desde los Alpes hasta los Balcanes.
Un continente cada vez más expuesto
Según medios internacionales, el episodio vuelve a evidenciar la creciente vulnerabilidad de Europa frente al calor extremo. Las altas temperaturas ya afectan no solo a la población, sino también a los sistemas de salud, la generación eléctrica, el transporte y la infraestructura turística.
El impacto climático también alcanza los mercados. La Fao informó que los precios mundiales de los alimentos aumentaron en julio, mientras los cereales subieron 3,4% mensual ante posibles alteraciones de las exportaciones del mar Negro y los efectos del calor sobre regiones productoras.
Las estadísticas de Copernicus muestran además que el periodo de junio y julio de 2026 registró en Europa occidental una temperatura media de 21,62 °C, por encima del récord anterior para ese periodo, establecido en 2022.
A escala mundial, julio registró una temperatura media del aire en superficie de 16,90 °C, empatando con 2024 como el segundo julio más caluroso de los registros. El comportamiento climático de 2026, marcado también por el desarrollo de El Niño, mantiene abierta la posibilidad de que el año termine entre los más cálidos jamás registrados.






















