La llegada de un posible 'Súper El Niño' pone en alerta al mundo por incendios, inundaciones y temperaturas récord
La NOAA elevó la preocupación por un eventual 'Super El Niño' que podría convertir a 2027 en uno de los años más cálidos registrados y agravar fenómenos climáticos extremos.
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Un posible ‘Super El Niño’ ha elevado la preocupación de científicos y organismos meteorológicos tras la actualización más reciente del Centro de Predicción Climática de la National Oceanic and Atmospheric Administration Home (NOAA), que asigna una probabilidad cercana al 96% de que el fenómeno persista durante el invierno de 2026-2027. Algunos modelos incluso contemplan un escenario comparable con los episodios de 1982, 1997 y 2015, asociados a sequías severas, olas de calor, alteraciones en huracanes y récords globales de temperatura.
La alerta responde a su posible intensidad. El océano ya acumula grandes masas de agua cálida bajo la superficie del Pacífico ecuatorial, un proceso que suele anticipar eventos extremos. Según la NOAA, hay una probabilidad de dos entre tres de que alcance una categoría fuerte o muy fuerte. “Aún existe una incertidumbre considerable sobre la intensidad máxima de El Niño”, indicó el Centro de Predicción Climática, aunque reconoció un aumento en la confianza de su desarrollo.
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Sequías, huracanes e incendios: los efectos que trae un 'Super El Niño'
Los impactos del fenómeno suelen extenderse por varios continentes y alterar el clima mundial en el transcurso de los meses. En algunas regiones aumentan las lluvias torrenciales y el riesgo de inundaciones; en otras predominan las sequías, la pérdida de reservas hídricas y una mayor probabilidad de incendios forestales. El Caribe, partes del sudeste asiático y zonas del sur de África suelen enfrentar déficit de precipitaciones cuando el calentamiento del Pacífico alcanza niveles elevados.
Las temporadas de huracanes también cambian. Los episodios intensos reducen normalmente la actividad ciclónica en el Atlántico tropical, mientras elevan la amenaza en el Pacífico oriental y central. En el último gran evento, coincidieron tres huracanes de categoría 4 en esa región. Los especialistas consideran además que un calentamiento adicional del océano podría aumentar las probabilidades de que 2027 se convierta en el año más cálido registrado. La NOAA ya señaló que 2026 tiene altas opciones de ubicarse entre los cinco años con temperaturas más elevadas.
India, África y el Caribe: las regiones más vulnerables al nuevo ciclo
Las consecuencias no afectan a todos los territorios de igual manera. En India y el sudeste asiático suelen disminuir las lluvias monzónicas durante el verano, situación que repercute en los cultivos y la disponibilidad de agua. Ese patrón puede comprometer la seguridad alimentaria y aumentar la presión sobre las economías dependientes de la agricultura.
El Caribe aparece entre las áreas con mayor exposición a sequías prolongadas. El episodio de 2015-2016 provocó escasez hídrica significativa en varias zonas. En tanto, regiones del sur africano enfrentan riesgo de temporadas más secas para el verano austral. Los impactos también alcanzan los ecosistemas marinos: eventos anteriores redujeron nutrientes en aguas oceánicas y afectaron poblaciones animales en lugares como Galápagos.
Ciencia anticipa el fenómeno con 70 boyas y satélites
La vigilancia climática cuenta hoy con herramientas que no existían a lo largo de antiguos episodios. Más de 70 boyas distribuidas en el Pacífico tropical, sensores submarinos y satélites permiten detectar anomalías térmicas meses antes de que sus repercusiones sean visibles en la atmósfera.
Emily Becker, investigadora de la Universidad de Miami e integrante del equipo de predicciones ENSO de la NOAA, resumió una paradoja del fenómeno: cuanto mayor es su intensidad, más identificables pueden resultar algunos patrones climáticos. Esa capacidad mejora los márgenes de preparación frente a fenómenos extremos, aunque los científicos mantienen cautela porque la primavera suele dificultar las predicciones oceánicas precisas.
Canal de Panamá descarta restricciones pese a señales de El Niño
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) aseguró que, por ahora, no prevé limitaciones al tránsito marítimo hasta finales de 2026, pese al aumento de probabilidades de un episodio fuerte. La vía interoceánica, responsable del 5% del comercio naval mundial, sufrió impactos en 2023 cuando la sequía obligó a reducir operaciones diarias.
“Los resultados del monitoreo no vislumbran restricciones al tránsito hasta el 31 de diciembre de 2026”, sostuvo la ACP. El organismo añadió que mantiene evaluaciones constantes sobre niveles de agua y reforzó medidas de ahorro para proteger embalses estratégicos. La situación adquiere relevancia adicional debido al incremento reciente del tráfico de buques asociado al bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra en Oriente Medio.































