Ocho regiones superan el promedio de créditos atrasados: ¿Cómo El Niño y la guerra complicarían la capacidad de pago en familias y mypes?
Presión. Aunque la morosidad del sistema financiero cayó a 3,4% en febrero, regiones como Loreto, Tumbes y Áncash registran más préstamos sin pagar, sobre todo en microfinancieras. El Niño y la guerra complicarían aún más la capacidad de pago.
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La morosidad del sistema financiero peruano—personas o empresas que no pagan sus créditos a tiempo— llegó a 3,43% en febrero de 2026, lo que implicó una caída de 0,59 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior. Se trata de una mejora en términos generales, en línea con la tendencia descendente observada desde 2025.
Sin embargo, esta recuperación no se ha dado en todo el país. Ocho regiones siguen registrando niveles altos de cumplimiento, sobre todo en entidades microfinancieras como cajas municipales y rurales, instituciones que prestan principalmente a pequeños negocios y personas en regiones.
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Los departamentos con mayor morosidad son Loreto (7.25%), Tumbes (6.82%), Áncash (6.65%) y San Martín (6.52%), Amazonas (6,4%), Lambayeque (6,1%) y Piura (6,1%). todos por encima del promedio nacional.
En estos casos, el problema se explica principalmente por el deterioro en la cartera de créditos, es decir más préstamos que no se están pagando.
Por tipo de entidad, las cajas rurales registran la mayor morosidad (6,31%), seguidas por las cajas municipales (5,66%), con picos que superan ampliamente estos niveles en regiones como Junín (12,5%), Lambayeque (10,4%) y Cajamarca (9,9%). En contraste, la banca múltiple mantiene un mejor control del riesgo, con una morosidad de 3,1%, incluso por debajo del promedio nacional.
Un caso puntual es Tumbes, la única región donde la morosidad no cayó, sino que subió ligeramente de 6,7% a 6,8% en el último año.

El Perú se mantiene en alerta por el Fenómeno de El Niño Costero, que podría intensificarse desde mediados (julio) de 2026.
La guerra en Irán y El Niño complicarían la capacidad de pago
Para el economista especializado en finanzas, César Antúnez, si bien la morosidad viene cayendo, el escenario podría revertirse por factores externos.
“Desde el año pasado la morosidad ha venido disminuyendo, a diferencia de 2013, 2014, donde era creciente, sobre todo en consumo y tarjetas de crédito”, explicó a La República. No obstante, advirtió que esta mejora es frágil.
Uno de los principales riesgos es el contexto internacional. “El mayor impacto hoy es la guerra. Está generando inflación, sobre todo por el alza del petróleo, lo que encarece el transporte y reduce los márgenes de los productores”, señaló.
Este fenómeno, conocido como inflación importada, termina afectando tanto a consumidores como a empresas. “Hay menor capacidad adquisitiva, no solo del consumidor final, sino también del productor, que recibe menos en términos reales”, añadió.

Alza en precios de fertilizantes golpea precios de alimentos. Foto: Andina
El Niño golpea a las mypes
A este escenario se suma el riesgo climático. Actualmente, el país se mantiene en alerta por el Fenómeno de El Niño Costero, que podría intensificarse desde mediados (julio) de 2026.
Un factor a considerar es que el impacto no es inmediato. Según un estudio del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), los efectos en la morosidad empiezan a notarse dos meses después de iniciado el fenómeno y pueden durar entre cuatro y cinco meses. Es decir, si comienza en julio, el impacto se vería desde septiembre, con mayor presión hacia fines de 2026 e inicios de 2027.
Antúnez advierte que los sectores más vulnerables serán los vinculados a las micro y pequeñas empresas. “El crédito agro es el más afectado. Si se pierde la producción, no hay capacidad de pago. Lo mismo ocurre en turismo o servicios si las lluvias afectan la actividad, tampoco vas a generar ingreso”, explicó.
En estos casos, las empresas suelen recurrir al refinanciamiento de deudas para evitar el incumplimiento. Sin embargo, si el shock es severo, el riesgo de impago se eleva.

Restricción del crédito y efecto en la economía
Frente a este contexto, el sistema financiero podría adoptar una postura más conservadora. “Va a haber una restricción de la política de créditos, sobre todo en zonas donde el Niño afecte más, como el norte y la sierra”, indicó el economista.
Esto implicaría menores montos aprobados, mayores exigencias y procesos más estrictos, lo que podría limitar el acceso al financiamiento, especialmente para mypes.
“El efecto final es una menor expansión del crédito. Si antes podías acceder a un monto mayor, ahora te lo recortan para reducir el riesgo”, precisó.
Desde el frente macroeconómico, aunque la tasa de interés de referencia se encuentra en 4,25%, el contexto inflacionario complica nuevas reducciones. “El Banco Central va a mantener la tasa. Si hay presiones inflacionarias, no la va a bajar”, sostuvo Antúnez.
Al respecto, planteó medidas más directas frente al riesgo climático, como subsidios temporales a fertilizantes y acciones urgentes de prevención. “Se necesita limpieza de ríos y descolmatación. Si no se actúa, el impacto en agricultura, turismo y servicios será mayor”, advirtió.
Datos
-El principal foco no está en los grandes bancos, sino en las microfinanzas, donde se concentran los créditos a familias y pequeñas empresas, y donde cualquier shock —como El Niño o la inflación— puede reflejarse rápidamente en mayores niveles de morosidad.
-12% es la morosidad en Junín vía cajas rurales. Por encima de 8% ya “se considera un nivel muy elevado”.



































