La fascinante historia de la casa de infancia de León XIV: ¿por qué se ha convertido en un sitio de peregrinaje para curiosos?
Ubicada en el 212 de la calle 141 de Dolton, la casa ha permanecido vacía durante al menos dos años y alcanzó un valor de US$199.000 tras conocerse la historia del ilustre Papa León XIV.
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La antigua residencia del Papa León XIV se ha transformado en un lugar simbólico de peregrinación y recuerdo. Católicos y curiosos se congregan para rendir homenaje, tomarse fotografías y compartir su admiración por el nuevo pontífice. El fenómeno ha captado la atención de medios internacionales y refleja el impacto global de su elección.
Según un reporte de la Agencia EFE, el vecindario, marcado por el desempleo y la violencia, contrasta con la historia de un joven Robert Francis Prevost, quien creció en este hogar. A pesar de las dificultades, la comunidad se une en torno a la figura del nuevo papa, lo que genera un ambiente de esperanza.
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Tras revelarse que el nuevo pontífice pasó su niñez en esta localidad del área metropolitana de Chicago, el interés por la residencia se disparó. Foto: ABC
Un hogar humilde con un pasado ilustre
La casa, que alguna vez fue el hogar de León XIV, presenta un aspecto modesto. Un contratista que trabajó en la propiedad recuerda las condiciones en las que vivía el pequeño Robert, con un solo baño y un patio descuidado. A pesar de las reformas realizadas, el lugar aún refleja la sencillez de sus orígenes.
La comunidad se une en torno a la figura del Papa
La llegada de visitantes ha revitalizado el vecindario, donde los residentes comparten historias sobre el pasado. Dana Sagna, una vecina, ha ambientado el lugar con canto gregoriano, mientras que otros, como Paul Heller, consideran que la casa se ha convertido en un monumento nacional. La comunidad espera que esta atención ayude a mejorar la situación del barrio.
Un futuro incierto para la casa y la iglesia
Aunque el vecindario ha estado marcado por años de abandono y una sensación generalizada de pesimismo, comienzan a aparecer señales de cambio. Una de ellas proviene de Joe Hall, un reconocido activista civil de la zona, quien recientemente adquirió la antigua iglesia donde Robert solía servir como monaguillo. El edificio, cerrado desde hace años, será transformado en un comedor social. La iniciativa no solo busca ofrecer alimentos a quienes más lo necesitan, sino también recuperar un espacio cargado de historia y devolverle su valor simbólico dentro de la comunidad.
Las diferencias de la comunidad entre el pasado y el presente
Asimismo, según declaraciones recogidas por la Agencia EFE, los vecinos reflexionan sobre los cambios que ha experimentado la comunidad desde la infancia de León XIV. Derrick Newling, residente de 64 años, recuerda con nostalgia una época en la que el barrio era un lugar seguro y lleno de vida. La llegada del Papa, afirman, ha renovado la esperanza y arrojado una nueva luz sobre una zona que ha atravesado numerosos desafíos.
La historia de Robert Francis Prevost, quien dejó su hogar a los 14 años para dedicarse a la vida religiosa, resuena en la comunidad. Su viaje desde Dolton hasta el Vaticano es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, siempre hay espacio para la esperanza y la transformación.






















