Una 'ciudad perdida' bajo el Atlántico: un paisaje hidrotermal a más de 700 metros de profundidad que desconcierta a científicos
Este sorprendente campo submarino destaca por sus imponentes chimeneas de carbonato y estructuras de más de 60 metros.
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Ubicado en el Atlántico Norte, sobre el macizo submarino Atlantis, el campo hidrotermal conocido como Lost City destaca por su sorprendente fisonomía arquitectónica. Este entorno alberga chimeneas naturales de carbonato blanco que emergen desde el fondo marino —a una profundidad de 750 a 900 metros— con estructuras calcáreas que superan los 60 metros de altura, lo cual evoca la silueta de una 'ciudad' sumergida.
Investigaciones lideradas por la Universidad de Washington y publicadas en la revista Science describen este sistema como un ecosistema único. Su funcionamiento depende de reacciones químicas entre el agua de mar y las rocas del manto terrestre, un proceso que genera la energía necesaria para sostener vida microbiana sin requerir luz solar.

Vehículo sumergible teledirigido aporta luz a las formaciones rocosas de la mística Ciudad Perdida. Foto: D. Kelley/UW/URI-IAO/NOAA
¿Qué secretos esconde la 'ciudad perdida' del océano Atlántico?
El campo hidrotermal destaca por sus chimeneas de carbonato y brucita, las cuales surgen de fluidos alcalinos del subsuelo oceánico. Este relieve submarino no depende del calor magmático directo como los black smokers volcánicos, sino de la serpentinización. Dicho fenómeno consiste en una reacción química natural entre el agua marina y las rocas ultramáficas del manto terrestre.
Esa interacción química genera hidrógeno y metano, compuestos esenciales para la subsistencia de comunidades microbianas especializadas. Según la NOAA y la Universidad de Washington, "estos microorganismos prosperan en condiciones extremas, con pH muy alto y ausencia de oxígeno", lo que establece la base de un ecosistema independiente de la fotosíntesis.

Filamentos bacterianos habitan en una chimenea de calcita dentro del campo hidrotermal Ciudad Perdida. Foto: Universidad de Washington/CC BY 3.0
En este entorno inhóspito sobresalen estructuras complejas como torres calcáreas, entre las que destaca Poseidón, un monolito natural con más de 60 metros de altura. La circulación constante de fluidos y la precipitación de carbonatos permiten que estas formaciones mantengan su desarrollo desde hace decenas de miles de años, por lo que el ecosistema sigue activo.
¿Cómo ocurrió el descubrimiento de la Ciudad Perdida y cuál es su estatus patrimonial?
El sistema hidrotermal fue descubierto en el año 2000 mediante una campaña oceanográfica en el Atlántico medio, cuando vehículos de control remoto localizaron las estructuras blanquecinas en el macizo Atlantis. La comunidad científica ratificó el hallazgo en 2005 a través de la revista Science, donde calificó al entorno como un ecosistema 'serpentinizado' único en el planeta.

Chimenea de nueve metros de altura en la Ciudad Perdida. Foto: Universidad de Washington/Institución Oceanográfica Woods Hole
Posteriormente, diversas misiones de la NOAA y la Universidad de Washington regresaron al paraje con el fin de examinar su composición química y microbiológica. Los expertos determinaron que este hábitat registra una actividad superior a los 120.000 años, una longevidad que lo posiciona como uno de los ambientes termales más antiguos de la Tierra.
Respecto a su resguardo legal, la Lost City carece de la distinción de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, pese a figurar como un candidato potencial por su valor excepcional. Debido a su localización en aguas internacionales, la preservación del refugio queda supeditada a convenios multilaterales, un escenario que genera inquietud ante eventuales riesgos derivados de la minería marina.



































