Científicos hallan bajo 3 km de hielo en la Antártida una estructura en forma de abanico que explicaría la ruptura de un supercontinente
Este avance científico permite esclarecer la evolución de la Antártida y sus conexiones con otros continentes.
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Un equipo internacional de investigadores descubrió en la Antártida Oriental una gigantesca formación geológica oculta bajo capas de hielo que superan los 3.000 metros de espesor. El hallazgo, publicado en la revista Nature Geoscience, revela una organización del relieve desconocida hasta ahora que permaneció invisible durante millones de años. Esta estructura de escala continental resulta clave para esclarecer la fragmentación del supercontinente Gondwana, uno de los episodios más importantes de la historia de la Tierra.
La disposición de dicha configuración subterránea sugiere la existencia de antiguos procesos tectónicos capaces de remodelar amplias porciones de la corteza terrestre. Según los autores, comprender su origen permitirá reconstruir con mayor precisión la evolución geológica antártica y sus vínculos con otros continentes del hemisferio sur. Este avance científico promete transformar el conocimiento actual sobre la dinámica planetaria profunda.

Cuencas controladas por fallas y marco estructural interpretado en la recientemente identificada EAFBP. Foto: Nature Geoscience
¿Qué revela el mapa geológico sobre la gigantesca estructura hallada en la Antártida?
El descubrimiento surgió tras integrar datos topográficos, sísmicos, gravimétricos, magnéticos y de radar recopilados durante décadas de exploración austral. Al analizar este conjunto de información, los científicos detectaron un grupo de depresiones subglaciales alineadas que muestran la silueta de un abanico abierto. El estudio contó con el liderazgo de Egidio Armadillo junto a colegas de diversas instituciones internacionales.

Distribución de las zonas de fractura marinas en relación con la ubicación en tierra de las cuencas en la EAFBP. Foto: Nature Geoscience
Los autores denominaron a la formación Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental. Esta unidad geológica agrupa elementos ocultos del continente, como los valles de Wilkes y Aurora, además de la fosa que alberga el lago Vostok, el cuerpo de agua subglacial más grande de la Tierra. Previamente, dichos componentes se examinaban de forma aislada.
En el artículo científico, los investigadores señalan que las cuencas forman una unidad fisiográfica semicontinental en forma de abanico que irradia desde un punto focal cerca del Polo Sur. A raíz de este hallazgo, el equipo concluye que el sistema constituye una sola red tectónica de enorme magnitud, cuya geometría permaneció oculta por el denso manto helado que cubre el territorio.

Modelo conceptual cinemático bifásico propuesto para la formación del EAFBP. Foto: Nature Geoscience
¿Qué muestra el mecanismo de rotación sobre la separación de la Antártida y Australia?
Una hipótesis científica sostiene que la desintegración de Gondwana ocurrió mediante un proceso de extensión rotacional distribuida. Este mecanismo estiró la corteza terrestre alrededor de un punto de pivote, de manera similar a la apertura de un abanico. Dicha deformación generó una zona de debilidad litosférica que propició la posterior separación entre la Antártida y Australia.
En el resumen del estudio, los autores afirman que el borde septentrional de esta provincia geológica controló la fragmentación del supercontinente. Asimismo, la investigación propone que esta dinámica influyó en la formación de los márgenes continentales vigentes semicirculares observables en ambos territorios, además de moldear importantes sistemas tectónicos de la región polar.

Evolución del sistema de fallas de liberación de la EAFBP septentrional y su control sobre la curvatura del margen y las zonas de fractura. Foto: Nature Geoscience
Aparte de esclarecer la evolución continental, el trabajo sugiere que esta arquitectura subterránea milenaria condiciona fenómenos actuales. Los expertos consideran que la disposición de las cuencas regula parcialmente el flujo de los glaciares, la ubicación de lagos subglaciales y la estabilidad de sectores sensibles al cambio climático. Por consiguiente, los hallazgos ofrecen información valiosa para predecir el futuro de la capa de hielo antártica.

































