Los científicos se sorprenden: esta cucaracha no solo come plástico, sino que después puede transformarlo en energía
Los investigadores demostraron que ese insecto transforma el plástico en energía gracias a su microbiota intestinal, que produce enzimas específicas.
- Los animales marinos que se extinguieron junto a los dinosaurios y aún reconstruyen la historia de la Tierra con sus fósiles
- Las rocas a 4 km bajo el Pacífico que esconden más de 20.000 millones de toneladas de un tesoro submarino único en la Tierra

Un estudio científico descubrió que la cucaracha Blaptica dubia ingiere poliestireno y participa de forma activa en su biodegradación. Bajo condiciones controladas, este insecto elimina cerca del 55% del plástico consumido en un periodo de 42 días, una tasa que supera con creces los registros de otros organismos analizados previamente. El hallazgo optimiza las expectativas sobre el tratamiento de residuos mediante agentes biológicos.
El proceso trasciende la trituración mecánica, ya que el material sintético experimenta transformaciones químicas significativas y su carbono termina integrado en las rutas metabólicas energéticas del espécimen. Este fenómeno abre nuevas preguntas sobre cómo la biología interactúa con componentes ajenos a la historia evolutiva de la especie.
¿Cómo transforma ese tipo de cucaracha el plástico en energía?
Un estudio publicado el 25 de febrero de 2026 en la revista Environmental Science and Ecotechnology reveló la capacidad de la cucaracha Blaptica dubia para degradar poliestireno. Expertos del Harbin Institute of Technology y Stanford University emplearon metagenómica y técnicas químicas avanzadas para analizar este fenómeno. Los resultados demostraron que cada insecto consumió 6 mg de polvo plástico diarios y eliminó el 54,9% del total, lo que equivale a una "tasa de degradación de 3,3 mg por insecto diariamente", una eficiencia superior a la de los gusanos de la harina.

La cucaracha Blaptica come plástico y la transforma en energía. Foto: Environmental Science and Ecotechnology
El análisis químico de los desechos biológicos evidenció una fragmentación física y la rotura real de las cadenas moleculares, con una reducción del 46,4% en su peso molecular medio. Los exámenes isotópicos confirmaron que el carbono del polímero se incorpora a los procesos metabólicos del organismo. Este resultado sugiere que el animal no solo descompone el material sintético, sino que también aprovecha los productos de esa degradación como fuente de energía.
Esta facultad surge de una alianza simbiótica con su microbioma intestinal. Diversas bacterias especializadas modifican su organización ante la presencia del poliestireno para generar enzimas específicas. Estas proteínas atacan la estructura química del contaminante, un paso que facilita su posterior asimilación y transformación energética dentro del ejemplar.
¿Cómo transforma la cucaracha el poliestireno en energía limpia?
Frente a la crisis global por polímeros sintéticos, la ciencia evalúa alternativas biológicas con un éxito históricamente moderado. Larvas previas, como los gusanos de la harina, evidenciaron capacidades para masticar estos materiales, aunque los análisis previos no definían si el proceso constituía una alteración química o una mera división mecánica. El panorama actual cambia gracias al descubrimiento de mecanismos más complejos en ciertos organismos.
La singularidad de la Blaptica dubia radica en la perfecta sincronización de su microbiota y su propio metabolismo. Inicialmente, las bacterias de su intestino oxidan el poliestireno; posteriormente, el espécimen absorbe estos componentes mediante la β-oxidación y el ciclo de Krebs para obtener recursos vitales. Esta acción coordinada supera la simple fragmentación física observada en otras especies.
A pesar del hallazgo, los científicos aclaran que este fenómeno no resolverá de forma directa el problema ambiental. Liberar insectos en depósitos de basura resulta inviable, por lo que el verdadero valor reside en que "ofrece un modelo integrado de biodegradación y metabolización que podría inspirar futuros biorreactores". La meta final apunta al desarrollo de consorcios microbianos controlados para el reciclaje eficiente.



































