El telescopio James Webb detecta el agujero negro invisible más lejano: su masa equivale a 6 mil millones de soles
Este objeto supermasivo se encuentra a más de 10.000 millones de años luz de distancia, detrás de un cúmulo masivo de galaxias que distorsiona su apariencia.
- Científicos sumergen un robot submarino y descubren criaturas misteriosas en la oscuridad del océano Atlántico
- Argentina hace historia en Sudamérica al reintroducir a un mamífero acuático de grandes dimensiones extinto hace 40 años

El telescopio espacial James Webb ha permitido identificar el agujero negro inactivo más distante conocido hasta ahora. El objeto se encuentra en la galaxia MRG-M0138, situada a más de 10.000 millones de años luz de la Tierra, una época en la que el universo tenía apenas una fracción de su edad actual.
Además de establecer un nuevo récord de distancia para un agujero negro inactivo analizado con esta técnica, la investigación publicada en Science reveló que posee una masa equivalente a unos 6.000 millones de veces la del Sol. Los científicos consideran que este objeto constituye una pieza clave para comprender la relación entre los agujeros negros supermasivos y las galaxias que los albergan, especialmente en una etapa temprana del universo.
¿Cómo el telescopio James Webb detectó el agujero negro?
A diferencia de los agujeros negros activos, que generan intensas emisiones al absorber materia, el objeto localizado en MRG-M0138 permanece prácticamente oculto. Como no interactúa con grandes cantidades de gas o polvo, resulta invisible en todas las longitudes de onda de la luz. Esta característica obligó a los investigadores a recurrir a un método indirecto para confirmar su presencia y calcular su tamaño.

En esta imagen del telescopio espacial James Webb se observa la galaxia MRG-M0138, debido a las lentes gravitacionales que atraviesan un cúmulo de galaxias en primer plano. Foto: NASA / JWST
El equipo aprovechó un fenómeno conocido como lente gravitacional. Entre la Tierra y MRG-M0138 existe otra galaxia cuya enorme gravedad curva y amplifica la luz procedente de objetos más lejanos. Gracias a este efecto natural, la imagen de la galaxia apareció aproximadamente 30 veces más grande de lo habitual. Esa ampliación permitió medir con precisión la velocidad de las estrellas cercanas al centro galáctico. A partir de esos movimientos, los especialistas estimaron la masa del agujero negro oculto.
Un fósil cósmico que ayuda a reconstruir la historia del universo temprano
Los investigadores creen que este coloso pudo haber atravesado una fase mucho más activa en el pasado. Según la hipótesis planteada por el equipo, un antiguo cuásar asociado al agujero negro habría expulsado gran parte del gas necesario para formar nuevas estrellas. Como consecuencia, la producción estelar en la galaxia disminuyó drásticamente y el propio agujero negro perdió su principal fuente de alimentación.
Andrew Newman, científico de Carnegie Science y autor principal del estudio, señaló que estos sistemas son similares a 'brasas' que permiten averiguar qué apagó el fuego de la formación estelar. Por su parte, Richard Ellis, profesor de astrofísica del University College de Londres, destacó que la técnica demostrada con James Webb abre la puerta a un censo más amplio de agujeros negros antiguos. Futuras observaciones con los telescopios espaciales Euclid y Nancy Grace Roman podrían revelar más galaxias de este tipo y aportar nuevas pistas sobre la evolución del universo primitivo.



































