Arqueólogos encontraron después de casi 100 años la parte que le faltaba a una estatua de Ramses II
La escultura de uno de los faraones más famosos del antiguo Egipto volvió a estar completa después de casi un siglo.
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Una estatua monumental del faraón Ramsés II volvió a estar completa después de 96 años. Un equipo de arqueólogos encontró la parte superior que faltaba de la enorme escultura descubierta en 1930, un hallazgo que permitió restaurar una de las piezas más impresionantes del antiguo Egipto.
La historia comenzó cuando el arqueólogo alemán Günther Roeder desenterró la mitad inferior de una gigantesca estatua de más de siete metros de altura en la actual región de Minya, al sur de El Cairo. La pieza fue hallada cerca de la antigua ciudad de Khemnu, conocida siglos después como Hermópolis Magna, cuando estuvo bajo el dominio de Roma.
Durante décadas, la parte superior permaneció desaparecida y muchos especialistas creían que podía haberse perdido para siempre bajo la arena o deteriorado por el paso del tiempo y la humedad del Nilo.

La parte superior de una estatua de piedra caliza que representa al faraón egipcio antiguo Ramsés II. Foto: City of the Baboon Project
El hallazgo que sorprendió a los arqueólogos
En marzo de 2024, una misión arqueológica conjunta anunció el descubrimiento de la mitad superior de la estatua. El enorme fragmento, de casi cuatro metros de altura, fue encontrado enterrado boca abajo cerca del sitio original.

La parte inferior de la estatua fue desenterrada por primera vez en 1930 por el arqueólogo alemán Günther Roeder. Foto: City of the Baboon Project
La escultura muestra a Ramsés II usando un tocado real adornado con una cobra, símbolo de poder en el antiguo Egipto. Los investigadores también detectaron restos de pigmentos azules y amarillos en la superficie, algo poco común en piezas de esta antigüedad, que podría ayudar a comprender cómo lucía originalmente la estatua hace más de 3200 años.
Los expertos temían que la piedra estuviera dañada debido al aumento del nivel freático en la zona tras la construcción de la presa de Asuán. Sin embargo, tras las excavaciones comprobaron que el estado de conservación era extraordinario.
La estatua volvió a levantarse en su lugar original
Tras el descubrimiento, las autoridades egipcias aprobaron un proyecto de restauración para unir ambas partes. Los trabajos comenzaron en 2025 y culminaron a inicios de 2026, cuando la colosal estatua volvió a erigirse en la entrada norte del templo de El Ashmunein, donde se había levantado miles de años antes.
La estructura restaurada mide cerca de 6,7 metros, pesa más de 40 toneladas y se convirtió en la primera estatua colosal completa hallada en el centro de Egipto y estudiada con métodos arqueológicos modernos.


































