Crear una imagen con inteligencia artificial consume más agua de la que una persona debería beber en un día
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial elevó el consumo hídrico de gigantes tecnológicos como Google y Microsoft. Especialistas alertan sobre la necesidad de desarrollar tecnologías más sostenibles y eficientes en el futuro.
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La expansión de la inteligencia artificial ha transformado la manera en que las personas crean contenido digital, generan imágenes y obtienen respuestas automáticas en segundos. Sin embargo, detrás de esta revolución tecnológica existe un costo ambiental que pocas veces se menciona: el enorme consumo de agua necesario para mantener operativos los centros de datos que procesan millones de consultas y solicitudes de IA cada día.
Diversos estudios revelan que generar textos e imágenes mediante IA demanda cantidades sorprendentes de recursos hídricos. Según investigaciones de universidades estadounidenses, producir un texto de apenas 100 palabras con GPT puede consumir alrededor de 519 mililitros de agua, mientras que crear una sola imagen con IA puede requerir entre 2 y 5 litros. Esta cifra supera incluso la cantidad diaria de agua que una persona debería beber para mantenerse hidratada, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
El impacto ambiental invisible de la IA: el uso masivo de agua en la era digital
El funcionamiento de herramientas de inteligencia artificial depende de gigantescos centros de datos equipados con servidores, GPU y procesadores de alto rendimiento que trabajan de manera constante. Estos dispositivos generan enormes cantidades de calor durante tareas como la creación de imágenes, el entrenamiento de modelos o la generación de texto automático. Algunas GPU pueden producir hasta 3 kW de calor, suficiente para hervir varios litros de agua en pocos minutos.
Para evitar el sobrecalentamiento, las compañías tecnológicas utilizan sistemas de refrigeración intensivos que emplean grandes volúmenes de agua. El enfriamiento puede representar entre el 30% y el 40% del consumo energético de un centro de datos. Investigaciones recientes estiman que generar una imagen con IA consume entre 2 y 5 litros de agua, mientras que producir 5 imágenes puede requerir cerca de 17 litros, equivalente al consumo diario de una persona en zonas con escasez hídrica.
Tecnología y sostenibilidad: cómo reducir la huella hídrica de la inteligencia artificial
Especialistas advierten que el desafío actual consiste en equilibrar la innovación tecnológica con la protección ambiental. Aunque la IA impulsa avances en productividad y creatividad, también incrementa la presión sobre recursos esenciales como el agua. Por ello, diversas compañías tecnológicas trabajan en sistemas de refrigeración más eficientes y en modelos de operación que reduzcan el gasto hídrico de los centros de datos.
Entre las alternativas más prometedoras destacan el uso de energías renovables, sistemas de enfriamiento líquido cerrado y tecnologías capaces de reutilizar agua en los procesos de refrigeración. Expertos también consideran necesario establecer políticas públicas que regulen el impacto ambiental de estas infraestructuras digitales y promuevan un uso más responsable de la inteligencia artificial por parte de empresas y usuarios.






























