No es por estar llenos: científicos descubren por qué los gatos dejan de comer repentinamente

Un estudio sugiere que estos felinos pueden aburrirse de la monotonía a la hora del almuerzo. Variar su dieta o incluso los olores cercanos podría ayudarles a que dejen su plato vacío.

Científicos descubren que los gatos dejan de comer al aburrirse de la misma comida. Foto: IStock
Científicos descubren que los gatos dejan de comer al aburrirse de la misma comida. Foto: IStock

Los gatos suelen desconcertar a sus dueños cuando abandonan el plato antes de terminar su comida, incluso después de pasar varias horas sin probar alimento. Durante años, esta conducta se atribuyó a la saciedad, pero una nueva investigación sugiere que el motivo sería muy distinto y estaría relacionado con el olfato.

Un grupo de científicos de la Universidad de Iwate, en Japón, identificó que los felinos pueden dejar de comer no porque estén satisfechos, sino porque se habitúan al olor. El estudio, publicado en Physiology & Behavior, plantea que la motivación para seguir comiendo disminuye cuando el aroma deja de resultar novedoso, aunque el animal todavía tenga apetito.

No siempre es porque estén llenos

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores trabajaron con 12 ejemplares domésticos mestizos sanos, ninguno esterilizado, bajo una dieta controlada. Como parte del experimento, los animales permanecieron 16 horas en ayuno antes de recibir una porción de 20 gramos de alimento seco.

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Los gatos comieron menos cuando fueron expuestos previamente al olor de la comida que recibieron. Foto: Pexels

Los gatos comieron menos cuando fueron expuestos previamente al olor de la comida que recibieron. Foto: Pexels

El resultado sorprendió a los especialistas. A pesar del largo período sin comer, solo cuatro consumieron toda la ración en menos de 10 minutos durante 10 repeticiones del ensayo. El resto interrumpió la ingesta tras consumir cerca de un tercio de la porción disponible.

'Los gatos suelen detener su comida antes de terminarla, incluso después de ayunar. Sin embargo, retoman la misma comida poco tiempo después', explicaron los investigadores en el estudio. Según los autores, este patrón demuestra que la finalización de una comida no depende únicamente de señales gastrointestinales.

La diferencia con los perros también llamó la atención del equipo. Mientras los canes suelen ingerir de forma voraz, una conducta vinculada a su pasado como cazadores en grupo, los gatos heredaron hábitos de sus ancestros, el gato montés africano (Felis lybica), un depredador solitario que cazaba pequeñas presas varias veces al día.

El olor influye en el apetito felino

Los científicos realizaron nuevas pruebas con seis alimentos distintos para cada individuo, identificados como A, B, C, D, E y F. Aunque cada uno presentaba un perfil de compuestos orgánicos volátiles diferente, el nivel de aroma no siempre coincidió con la preferencia de los animales.

Durante una serie de 6 ciclos, cada gato recibió 10 minutos para comer y luego descansó otros 10 minutos con el plato vacío. Cuando se repitió el mismo alimento varias veces, la cantidad ingerida disminuyó de manera progresiva.

Cuando los investigadores ofrecieron diferentes alimentos en secuencia, el consumo aumentó. Incluso después de 5 rondas con el mismo, bastó introducir un nuevo alimento en el ciclo 6 para que recuperaran el interés, aunque ese producto resultara menos apetecible.

Otro experimento reforzó esta conclusión. Los animales recibieron la misma ración, pero acompañada por un olor distinto a través de un recipiente de dos compartimentos. Aunque el alimento no cambió, el apetito regresó.

'Estos hallazgos sugieren que no dejan de comer simplemente porque estén llenos', señaló el científico Masao Miyazaki, especialista en comportamiento animal. 'Su motivación disminuye cuando se acostumbran al olor y puede reactivarse con un nuevo aroma'.

El hallazgo podría ayudar a la salud de felinos

Los autores consideran que este descubrimiento podría tener aplicaciones prácticas en medicina veterinaria y nutrición. Introducir nuevos aromas podría estimular el apetito en gatos mayores, enfermos o convalecientes que presentan poco interés por la comida.

También podría convertirse en una estrategia útil para controlar el exceso de peso. Los investigadores sugieren que la exposición previa a ciertos olores alimentarios ayudaría a reducir el consumo en gatos con obesidad, una condición frecuente en animales domésticos.

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