
En menos de dos años, Yang Huiyan, empresaria china y principal accionista de Country Garden, perdió casi el 84% de su fortuna, con lo que paso de ser la mujer más rica de China a representar uno de los casos más dramáticos en la caída de multimillonarios. Su patrimonio, estimado en más de 28.000 millones de dólares en 2021, cayó por debajo de los 5.000 millones en 2024, según datos de Bloomberg. Este derrumbe económico estuvo estrechamente vinculado a la crisis inmobiliaria y al colapso de Country Garden, uno de los gigantes del mercado inmobiliario chino.
La deuda de Country Garden, estimada en más de 190.000 millones de dólares, y los impagos de bonos internacionales convirtieron a la empresa en símbolo del derrumbe financiero que afecta al sector inmobiliario chino desde 2021. A diferencia de Evergrande, la caída de Country Garden tomó por sorpresa a los mercados por su imagen de solvencia. La compañía incluso cotizaba en la Bolsa de Hong Kong con relativa estabilidad antes de la crisis. Hoy, sus acciones valen menos del 10% de su precio de hace tres años.
Yang Huiyan no fundó Country Garden. Heredó la mayoría de las acciones en 2005, cuando su padre, Yang Guoqiang, le transfirió el control del grupo. Con apenas 24 años, se convirtió en uno de los rostros más prominentes del liderazgo empresarial femenino en Asia. Pero su ascenso como empresaria china quedó eclipsado por la falta de reacción ante el creciente endeudamiento del grupo.
El desplome financiero no solo deterioró la fortuna de Yang Huiyan, sino que expuso la fragilidad de muchas empresas familiares en China, donde las decisiones clave recaen en pocos miembros.
Tras meses de impagos, Country Garden solicitó la protección de acreedores en Hong Kong y anunció planes de reestructuración financiera. Yang Huiyan se mantiene como presidenta del directorio, pero su influencia es cada vez menor. En enero de 2024, el tribunal de la ciudad aprobó una audiencia clave con fondos extranjeros que exigen la liquidación parcial del grupo.
Los abogados de la compañía enfrentan procesos legales vinculados a proyectos abandonados en múltiples ciudades, mientras medios financieros internacionales analizan si Yang se convertirá en otro ejemplo de los millonarios que perdieron su fortuna en la última gran crisis del real estate chino.