Los jóvenes, “lugar teológico” donde se manifiesta Dios

P. Víctor Hugo Miranda, SJ
 
En la teología hay un concepto llamado “lugar teológico”. Así se denomina al espacio desde el que se puede reconocer un modo particular de la revelación de Dios y que sirve al teólogo como herramienta para su propia reflexión. Un ejemplo que nos puede ayudar a entender este concepto es el de Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, para quien los pobres se convirtieron en el “lugar teológico” desde el cual él hizo su trabajo teológico. A partir de mi experiencia sacerdotal de los últimos tres años, yo me atrevería a decir que los “jóvenes” pueden ser considerados también como un “lugar teológico”, convirtiéndose ellos así en ese espacio desde el que Dios se manifiesta de un modo original y desde donde nosotros podemos realizar nuestra reflexión teológica.
 
Para Karl Rahner SJ, gran teólogo alemán del siglo XX, nuestra reflexión sobre Dios no puede estar disociada de nuestra reflexión sobre el ser humano. Y sí, los jóvenes tienen mucho que decirnos de lo “humano” y por lo tanto de lo “divino”. Si algo caracteriza al joven es que se trata de un constante misterio que no puede ser resuelto sino acompañándole de cerca, para escucharle hablar de la vida, del país, de su afectividad, de la realidad que le rodea, de sus sueños, de sus miedos, de sus ganas de construir un mundo más justo, de sus deseos de hacer mejor las cosas, de sus heridas, de sus frustraciones. Pero, ojo, el joven no está buscando que uno le resuelva la vida, el joven está buscando su propio camino, está, creo yo, buscando la trascendencia, y en esa búsqueda, como diría Vicente Santuc SJ, “se dejará encontrar por Dios”.
 
Lo que nos toca entonces es escuchar y estar dispuestos a dejarnos transformar por esta manifestación de Dios a través de la juventud, sin prejuicios, sin respuestas hechas, sin estereotipos ni categorías reductoras. Sentémonos cada día más cerca de ellos, como nos recomienda El Principito, para acostumbrarnos a ellos y dejarnos domesticar por ellos, solo así podremos acompañarlos en sus búsquedas y en sus itinerarios de vida.❧

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