Sociedad

Cuando ser madre no es suficiente: el estigma social de la depresión posparto que afecta 1 de cada 7 mujeres

Expertos advierten que reconocer los síntomas es crucial, ya que la falta de atención puede llevar a consecuencias graves para la madre y el bebé, afectando el vínculo emocional y el desarrollo infantil.

Depresión posparto, el trastorno silencioso que golpea a madres luego de la gestación
Depresión posparto, el trastorno silencioso que golpea a madres luego de la gestación | Composición LR

Muchas mujeres enfrentan episodios de depresión durante y después del embarazo por factores que van desde lo económico hasta por su entorno social; sin embargo, deciden callar para mantener ocultos los diferentes problemas que, en la mayoría de los casos, no son atendidos. De acuerdo con Jenny Zavaleta, decana del Colegio Regional de Obstetras III Lima Callao, existe una prevalencia de 10% y 20% de madres que atraviesan por depresión posparto a nivel nacional, lo que se traduce en 1 de cada 7 mujeres. Asimismo, las gestantes no suelen buscar ayuda profesional debido a la falta de difusión de esta problemática que silenciosamente afecta la salud mental de las madres.

Según estimaciones del Instituto Nacional Materno Perinatal, hasta el 38% de gestantes presentaron síntomas de depresión a nivel nacional. Bajo ese panorama, el médico psiquiatra Carlos Bromley advierte que las incidencias por esta condición no son aisladas, tomando en cuenta la situación en nuestro país, donde persisten estigmas sociales en torno a las labores que realiza una madre en estado de gestación. Desde su perspectiva, los casos se agravan en escenarios más vulnerables donde predomina la pobreza, la falta de apoyo familiar y los episodios de violencia física o psicológica por pareja.

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Situación en el Perú

Cifras compartidas por la decana Jenny Zavaleta muestran un panorama con respecto a cómo se encuentran las pacientes a nivel nacional entre 2024 y 2025. Estudios estiman que el Hospital Guillermo Almenara tuvo alrededor de 60.6% de madres que presentaron depresión a causa de que sus neonatos estuvieron en UCI. Asimismo, en el Hospital III Yanahuara, en Arequipa, un aproximado de 50.6% de puérperas presentaron depresión posparto.

Para la decana, la depresión posparto también está relacionada con problemas hormonales y con el estado de la mujer luego de dar a luz. “Uno de los principales problemas es que no todo el mundo entiende o conoce cuáles son los datos de esta situación ni cómo se puede diagnosticar (…) algunas personas sufren este tema, pero lo asocian al cansancio o agotamiento”, precisó sobre la falta de atención en las madres para atenderse.

Zavaleta resaltó la necesidad de apoyo para una mujer después del parto. “La mujer sufre muchos cambios hormonales durante el parto y en el periodo de recuperación. Tarda entre seis y ocho semanas para que ella se regule. Todo esto la afecta”, precisó.

La labor de madre que no es reconocida

Para la especialista, las labores domésticas que realiza una madre cuidando a su bebé son sumamente agotadoras y, pese a ello, suelen ser cuestionadas por el entorno de la mujer si en caso no las cumple en su totalidad, lo que genera estigmas como denominarla “mala madre”. “La mujer quiere ayuda. Los problemas en casa y el cansancio de las hormonas recaen sobre ella y muchas veces son ignorados no solo por ella misma, sino también por los familiares que no le dan el apoyo correspondiente”, advirtió.

Especialistas señalan que es posible reconocer a una madre que atraviesa por este cuadro, pues se caracteriza por llantos continuos, ansiedad marcada, irritabilidad, fatiga en extremo, aislamiento y la falta de vínculo con el bebé, siendo esta última la más cuestionada por el entorno de la mujer. “Generalmente, las madres están siempre pegadas y pendientes del bebé. Sin embargo, la depresión no lo permite. El entorno no ve esa tristeza que tiene la mujer y piensan que es una mala mamá, lo cual termina agobiándola aún más”, lamentó Zavaleta.

Factores que propician la depresión en madres

Desde un aspecto psicológico, Bromley indica que la depresión posparto puede ser ocasionada por la edad materna avanzada, la soltería, episodios de violencia física o psicológica, partos de emergencia, complicaciones obstétricas, anemia gestacional y conflictos en el hogar.

“Las causas son variadas y van desde traumas vividos en la niñez, agresiones domésticas o dificultades en partos anteriores. Los problemas en la vida cotidiana ocasionan que las personas se vuelvan vulnerables para atravesar este tipo de problemas de salud, que es un trastorno del estado de ánimo bastante grave”, señaló.

Asimismo, las dificultades en el ámbito laboral, familiar y doméstico pueden influir en la depresión posparto, sobre todo si no hay armonía durante la gestación. “Es necesario que se acuda a un especialista en salud mental para que la familia, el esposo o quien viva con la madre, sepa aconsejarla y orientarla en la resolución de problemas, manejo de la vida cotidiana y, sobre todo, en el vínculo con su hijo”, sostuvo.

Falta de atención y consecuencias

Tanto Zavaleta como Bromley coinciden en que la depresión posparto es un trastorno de ánimo que debe atenderse ante las primeras señales, puesto que las consecuencias podrían ser irreversibles para la madre y para su bebé.

El médico psiquiatra advierte que en los casos más extremos las mujeres pueden llegar a tener intenciones de autoeliminarse, causadas por los constantes pensamientos negativos que las rodean, sobre todo cuando se trata de madres adolescentes. Frente a este último panorama, Zavaleta señala que la mayoría de gestantes menores de 18 años son resultado de un embarazo no deseado y que, en ocasiones, son ocultados por el temor a la reacción de la familia. “Las jóvenes sufren el abandono de su pareja, quien no se hace cargo y tienen que asumir todo ellas solas. Sufren la presión de su entorno”, indicó desde su experiencia con pacientes que atraviesan por esta situación.

Por último, Bromley indicó que el desarrollo sano del recién nacido está estrechamente ligado con la madre. “Desde el primer momento, la madre debe amamantarlo, tenerlo en su regazo y acariciarlo para brindarle el cobijo emocional. Es básico para que el niño adquiera seguridad en su vida”, precisó. Asimismo, la decana advirtió que entre las consecuencias de este trastorno también figura la disminución en la producción de leche materna causada por el estrés y la menor frecuencia de amamantamiento que, a largo plazo, puede ocasionar dificultades en el crecimiento del bebé.

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